La beligerancia de Mario Vargas Llosa frente a la indiferencia de los “intelectuales mudos”

Vargas Llosa recibe la bandera venezolana de manos de los estudiantes que protestan contra el gobierno de Nicolás Maduro. /imagen www.lavanguardia.com

Vargas Llosa recibe la bandera venezolana de manos de los estudiantes que protestan contra el gobierno de Nicolás Maduro. / Imagen www.lavanguardia.com

Por José Antonio Luna

Si quisiéramos caracterizar a la intelectualidad latinoamericana, especialmente a sus ideólogos de izquierda, ante de los desafíos de esta segunda década del siglo XXI, tendríamos que decir que la pasividad, el silencio y el miedo los define.

Ante este fenómeno incomprensible para el auditorio mundial que aplaudía la valentía y arrojo de la intelectualidad latinoamericana ante los gobiernos dictatoriales, habrá que decir que la intelectualidad rebelde e inconforme pasó a la historia. La única excepción (que aplaudo) es la de Mario Vargas Llosa (Arequipa, Perú 1936) quien, como un Quijote andante, se enfrenta con su verbo a las dictaduras populistas latinoamericanas. Vargas Llosa. un intelectual exitoso que podría sentarse a recibir el usufructo de sus éxitos literarios, se ha lanzado a la palestra pública para denunciar y decir lo que callan los otrora revolucionarios, los rebeldes y enemigos del autoritarismo y de las dictaduras del pasado.

Este solitario luchador está enfrentando a las dictaduras con su voz vibrante y firme. Los demás escritores -salvo dignas excepciones- están ciegos, sordos y mudos ante la instauración de regímenes dictatoriales populistas en América Latina. Los gobiernos populistas y represivos van en una carrera galopante contra la libertad de prensa, el derecho a disentir y el derecho a escoger presidente periódicamente. Quieren reelegirse y perpetuarse en el poder como las pasadas dictadores militares. Lo frustrante es la pasividad de los intelectuales criollos que guardan silencio antes los atropellos y los actos de autoritarismo y corrupción  que se suceden, hoy sí y mañana también, en Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Ecuador y lógicamente… Cuba.

¿Dónde están los intelectuales que  escribían contra Somoza, Pinochet y el imperialismo Yanqui? Están mudos ante la represión y la barbarie del gobierno venezolano. El caso de Venezuela no es de izquierda ni de derecha, es un caso de humanidad, de solidaridad con los que están en pie de lucha por su futuro.

Ante este fenómeno de indiferencia de muchos famosos, Mario Vargas Llosa sigue beligerante, no le teme a las dictaduras populistas. El nobel de literatura 2010, denuncia con la virilidad indiscutible de un intelectual comprometido con la democracia, la justicia y los derechos humanos, los atropellos del Maduro-Chavismo, Orteguismo, Moralismo, Correismo contra sus pueblos.

Vargas Llosa, autor de “La ciudad y los perros”, no ha perdido sus bríos y menos su valentía. El único sobreviviente del boom latinoamericano a sus 78 años está haciendo mérito a su papel de intelectual. Los demás escritores, poetas, académicos, periodistas están viendo los toros desde la barrera. No se atreven a entrar al ruedo porque temen perder privilegios y prebendas.

Y en esta cruzada por la democracia, Mario Vargas Llosa  llegó a Venezuela a respaldar a los estudiantes que están en una lucha heroica pero desigual contra el régimen autoritario de Nicolás Maduro; acusó a los gobiernos latinoamericanos de “irresponsables” por “callar y no  haber intervenido en el caso venezolano”.

El laureado escritor estuvo en Venezuela participando en un foro sobre libertades democráticas y sin pelos en la lengua llamó a los gobiernos latinoamericanos “timoratos” y “cobardes” porque, con su silencio frente a la crisis en Venezuela, resultan cómplices del gobierno madurista. También arremetió con la Organización de Estados Americanos (OEA), porque esta organización es “un cascaron vacío que no sirve para nada”.

Vargas Llosa, el ultimo  sobreviviente del “boom latinoamericano” de literatura, es la única personalidad intelectual de nivel mundial que se ha declarado en favor de los opositores al gobierno heredado del chavismo, que a sangre y represión se mantiene en el poder.

Ni Ernesto Cardenal el poeta laureado, ni Sergio Ramírez Mercado en el caso de Nicaragua, han condenado al gobierno de Venezuela, aunque se declaran “opositores” al régimen Orteguista, aliado incondicional de Maduro y sus secuaces. Otros escritores progresistas tampoco han dicho esta boca es mía en favor de la juventud y la oposición venezolana, que se enfrenta desde hace tres meses en las calles a la represión de la policía y el ejército venezolano.

En el caso de Estados Unidos, el presidente Barack Obama se ha hecho “el sueco” ante los reclamos de congresistas que le piden una acción “contundente” y represalias contra el madurismo, que tiene a los venezolanos en la miseria y los muertos en las calles aumentan mientras la fuga de familias venezolanas enteras hacia Colombia, Costa Rica, Panamá y Estados unidos es constante.

Es tan grave la crisis en Venezuela que los cubanos que llegan para respaldar a régimen de Maduro también están buscando un tercer país para vivir. El año pasado huyeron de Venezuela más de 500 médicos de los 44 mil cubanos que viven en el país desde que se inició un programa de “ayuda” del gobierno de cubano llamado “Barrio Adentro”.

Las fronteras entre México y Estados Unidos están recibiendo un promedio de 30 solicitudes de asilo político por día. Los cubanos que vienen desde Venezuela  evitan hablar en México por el temor de que se para el flujo de desertores que tienen como destino final Estados Unidos. Algunos dicen que viajaron a Cancún en lancha desde la isla de Cuba, pero en realidad vienen desde Venezuela.

Mario Vargas Llosa está preparando una conferencia en Perú para seguir denunciando los atropellos del madurismo, especialmente con los jóvenes que son la punta de lanza de la lucha cívica.

Antes de dejar Venezuela, en una reunión con estudiantes tuvo frases de aliento para los dirigentes estudiantiles y pueblo valiente de Venezuela; y cuando recibió de manos de un estudiante la bandera venezolana dijo: “Pocas veces me he emocionado tanto como cuando los estudiantes me entregaron la franela del movimiento estudiantil y la bandera de Venezuela. Más emocionante que haber recibido el Premio Nobel. Y es verdad”.

Tampa, Florida, mayo 2014

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