Impunidad: la marca del gobierno | Nicaragua #OcupaInss

"Podemos acabar con la impunidad si cada uno de nosotros acusa en voz alta a quienes violan nuestros derechos", afirma el MRS

“Podemos acabar con la impunidad si cada uno de nosotros acusa en voz alta a quienes violan nuestros derechos”, afirma el MRS 

El partido Movimiento Renovador Sandinista (disidente), hizo llegar a nuestra redacción el siguiente comunicado:

El 22 de junio se cumplieron dos años del ataque, la golpiza y el atraco de que fueron víctimas un grupo de jóvenes cuyo delito era ser solidarios con las personas de la tercera edad que reclamaban una pensión reducida, demanda a la que finalmente el gobierno terminó por ceder.

Dos años después la Policía y la Fiscalía no presentan ninguna investigación sobre los hechos, a pesar que hay suficientes evidencias de que el violento asalto y robo fue realizado por efectivos orteguistas coordinados por altos funcionarios del gobierno y por oficiales policiales.

Es la impunidad.  El gobierno utilizó una política de terror para intentar doblegar a jóvenes con inquietudes sociales.  También la ha usado para controlar grupos rearmados, como apuntan las evidencias en el caso del bombazo en El Portal, Pantasma.

Igual puede decirse de las acciones de confiscación y enjuiciamiento contra el empresario Milton Arcia, diseñadas para decirles a los empresarios que no deben oponerse a los designios e intereses del poder político.

Las violaciones a los derechos humanos de los nicaragüenses realizadas por agentes del gobierno no son perseguidas, nunca se identifican culpables, ni autores materiales, ni intelectuales.

La impunidad se manifiesta en todo. Es la bandera que levantan quienes desde las oficinas de aduana en el aeropuerto les roban sus pertenencias a turistas y nacionales, alegando ilegalidades.  En gran escala, lo realizan oficiales aduaneros con las mercaderías de empresarios a quienes luego se les exige pagos adicionales por debajo de la mesa para “resolverles”.

Esa es la misma impunidad la que protege a un oficial de policía acusado de violar a una detenida, que fue rápidamente eximido por la jefatura policial.  La misma que protege a quienes cometen actos de corrupción, pero disfrutan de la cobertura del poder establecido; la que ha hecho posible los fraudes electorales, el abuso corrupto con los fondos venezolanos, la imposición de una reelección presidencial prohibida por la Constitución.

Todas son expresiones de un poder que se cree absoluto para torcer y violar leyes y derechos, sin que pase nada, sin que haya castigo.

Por eso, el ejemplo de los jóvenes que recuerdan el ataque del 22 de junio y demandan justicia es el que debe movernos a cada nicaragüense.

Podemos acabar con la impunidad si cada uno de nosotros acusa en voz alta a quienes violan nuestros derechos.  Acabaremos con la impunidad exigiendo, demandando, luchando para que haya justicia, para que se haga justicia.

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