Geopolítica y autoritarismo

el_pulso_de_la_semanaPor Edmundo Jarquín

En los últimos días hubo una serie de hechos que están en la intersección entre geopolítica, autoritarismo y democracia, con consecuencias para nuestro país.

Veamos los hechos y sus intersecciones.

Como ha sido reportado, un artículo de la agencia Bloomberg dio cuenta de la satisfacción que hay en los Estados Unidos por la colaboración del gobierno de Ortega en la lucha contra el narcotráfico. Otro artículo dio cuenta de los altos niveles de seguridad que hay en Nicaragua en relación a países vecinos. Esta es la primera nota sobre geopolítica: como se sabe, las prioridades del Comando Sur de los Estados Unidos, que es el factor más importante en la determinación de la política para México y Centroamérica, son narcotráfico, migración y terrorismo.

En la intersección entre ese aspecto geopolítico y Nicaragua, y como bien se señaló en un editorial de La Prensa, los Estados Unidos han llegado con Ortega a un entendimiento tácito, semejante al que tenían con Somoza: entonces era un trade-off, o trueque, entre más seguridad anticomunista y menos democracia, y ahora es entre más seguridad antinarcotráfico y menos democracia.

Otra nota geopolítica: hay un pulso, a fondo y arriesgado, entre Rusia por un lado, y Estados Unidos y Europa por otro, a propósito de Ucrania y en verdad en todo lo que fue la línea de demarcación durante la Guerra Fría entre occidente y la extinta Unión Soviética.

Tercera nota geopolítica: Rusia, sin capacidad económica para sustentar una geopolítica mundial, envía a su ministro de defensa a Cuba, Nicaragua y Venezuela, a suscribir compromisos de diferente naturaleza y con diferentes probabilidades de concreción, en lo que a primera vista es una simple movida política para contrabalancear el pulso que tiene con los Estados Unidos en el este de Europa, pero que da espacio geopolítico de negociación a los gobiernos autoritarios de esos tres países, que cada cual trata de aprovechar según sus necesidades.

Venezuela, cuyo gobierno luce cada vez más desorientado en todo, salvo la represión, además de endurecer las condiciones de prisión de Leopoldo López, ha apresado con violencia al alcalde de Caracas Antonio Ledezma.

Cuba, en el marco de sus intensas y bienvenidas negociaciones con los Estados Unidos, seguramente dejará saber que la propaganda de barcos rusos pasando por el canal de Nicaragua (¿?) y estacionándose en puertos cubanos con misiles nucleares al alcance de los Estados Unidos, es eso, propaganda y nada más. Si a inicios de los sesenta, con una poderosa Unión Soviética, el conflicto por la instalación de misiles nucleares en Cuba se resolvió sin que esos misiles llegaran a la isla, ¿se imaginan ahora esos misiles en puertos cubanos?

En Nicaragua Ortega, precisamente hoy, y aprovechando el espacio geopolítico que se ha ganado, en la ceremonia de transmisión de mando del Ejército, el bastón que lo simboliza pasará de la mano derecha del actual Jefe del Ejército a su mano izquierda, o viceversa, en una vuelta de tuerca más de la desprofesionalización de nuestras fuerzas armadas, como parte de la consolidación autoritaria de Ortega.

Caben, para concluir, algunas preguntas.

¿Son los niveles de seguridad ciudadana hoy mayores que antes que Ortega regresara al gobierno? No, desde luego. Y estábamos en democracia.

¿Nuestras fuerzas armadas y de policía eran menos efectivas en su lucha contra el narcotráfico, antes que Ortega regresara al poder? Tampoco, y teníamos democracia.

Si bien se entiende, dado el equipamiento actual del ejército, renovarlo con suministros rusos -aunque aviones MIG 29 interceptando avionetas del narco es como matar una mosca con un bate de béisbol- ¿qué sentido tiene para el interés nacional meter a Nicaragua en tensiones geopolíticas de grandes potencias? Ninguna, salvo carta de negociación para seguir apretando tuercas internas autoritarias.

Ah, dirán algunos, endosando sutilmente el autoritarismo de Ortega, pero aquí no hay presos como en Cuba y Venezuela. La respuesta es sencilla: porque los dirigentes opositores no estamos en la calle como Leopoldo y Ledezma. Pero como tampoco pedimos permiso a los Estados Unidos para luchar contra Somoza, llegará el momento en que romperemos las cadenas de esa perversa intersección entre geopolítica y autoritarismo.

La Nicaragua Linda

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