FSLN respalda empresa minera en Rancho Grande | Nicaragua

Sergio Simpson

Sergio Simpson

Por Sergio Simpson

Ya nada me asombra en este país, sin embargo son notables los hechos que me han llevado a perder la capacidad de sorprenderme, como la marcha organizada por el FSLN a favor de la empresa minera en Rancho Grande el sábado 3 de octubre.

Recursos del Estado destinados a respaldar a la empresa B2Gold, porque el país sigue en venta proporcionando ganancias a quienes gobiernan y sus adeptos más cercanos, el resto de habitantes recibe miserias de regalías.

Quienes propagan y aplauden “las bondades” de la minería reciben dinero, unos más que otros, y se asocian en esta explotación que destruirá una zona de amortiguamiento de la reserva de biosfera BOSAWAS, contaminando ambiente y pobladores, sin visualizar la desgracia posterior.

He vivido en Siuna, Rosita, y Bonanza, observando la devastación de la selva tropical, la contaminación de los ríos, la miseria en la cual subsisten sus habitantes cuando deberían gozar riqueza con las toneladas de minerales que las compañías han extraído del subsuelo

Ahora, en este gobierno, igual que los anteriores, lo importante es el enriquecimiento fabuloso del grupo pequeño de seguidores del matrimonio presidencial producto de su concepción capitalista en demagogia.

Daniel gritó y vociferó contra el capitalismo salvaje, pero ha sacado ganancias millonarias personales, junto a sus socios, impulsando política económica neoliberal, cediendo la riqueza del territorio nacional, y manteniendo bajos salarios a trabajadores. Nada diferente a sus antecesores.

Entiendo a quienes se auto llaman sandinistas y no les queda más alternativa que apegarse al partido para ganarse un salario de miseria, aunque silenciosos manifiestan su malestar; incluso entiendo a quienes ganan mucho más y se enriquecen. Pero no comparto esa actitud de cómplices de la destrucción del país y del sostenimiento de su propia miseria humana y de la generación venidera.

Ojalá algunos sandinistas reflexionen, aunque lo dudo, el sistema les gana la conciencia, les hunde en la miseria de la hambruna, en la ansiedad del consumo, y la despersonalización. Los principios que antes fueron virtuosos hoy son despreciados.

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