Falta independencia judicial en Nicaragua, dicen organizaciones civiles ante CIDH

CIDHLa falta de independencia judicial en Nicaragua y el hacinamiento carcelario fueron algunas de las quejas que distintas organizaciones civiles presentaron hoy ante la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) en México. El Palacio de Minería de la capital mexicana fue la sede en la que hoy se cerraron las audiencias del 152 periodo extraordinario de sesiones de la CIDH, en las que se ha revisado la situación de los derechos humanos de varios países centroamericanos.

Mientras que en días previos -centrados en Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala y Honduras- los niños migrantes y la violencia fueron los protagonistas de las quejas de las organizaciones, hoy fueron otros temas los que ocuparon las conversaciones. Así, por parte de Nicaragua, las organizaciones civiles participantes denunciaron la interferencia de los Gobiernos en los procesos de selección de autoridades judiciales y la falta de independencia de los jueces respecto a sus superiores jerárquicos.

“Pese a que existe un marco de leyes que en lo formal protege la independencia del sistema judicial, en la práctica esto no se respeta. Las influencias políticas, el clientelismo judicial, interfieren seriamente con la justicia”, dijo en su intervención Mirte Postema, de la Fundación para el Debido Proceso.

Critican hacinamiento en prisiones

Según denunció esta organización, en Nicaragua el Estado no provee un marco adecuado para la independencia judicial y los nombramientos judiciales son hechos en base a criterios políticos en lugar de los méritos de los candidatos, informó la agencia EFE.

También se habló de otro problema vinculado a la justicia, el alto hacinamiento en las prisiones y las “condiciones infrahumanas” en las que están los presos, según indicó la Comisión Permanente de Derechos Humanos. La mayoría de las instalaciones carcelarias se crearon hace mucho tiempo y en las prisiones hay el doble de población para la que están preparadas, lo que hace que los reclusos tengan que dormir en el suelo ya que no hay suficientes camas.

Además, se mantiene demasiado tiempo a los detenidos en las celdas preventivas, que en su origen están “diseñadas para que pasen 48 horas después de las cuales o son puestas en libertad o deberían ser trasladadas a centros penitenciarios”. Estas condiciones son consideradas un obstáculo a la reeducación y la reinserción social.

Carta Bodán

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