Etapas del autoritarismo: Complacencia, sometimiento y rebelión

el_pulso_de_la_semana“La Magnífica”, como es conocido, es una oración de gran convocatoria dentro del catolicismo, que según fuentes bíblicas es atribuida a la Virgen María. En la vocación católica se le atribuye un gran poder, no solamente espiritual sino también de protección frente a los peligros y los enemigos.

Durante la dictadura somocista, por esa derivación hacia la protección de los peligros y de los enemigos, popularmente se le llamó “magnífica” a cualquier identificación -carné del partido, o bien de colaborador con la Guardia Nacional, o de alguna de las asociaciones somocistas como la Asociación de Militares Retirados, Obreros y Campesinos Somocistas (AMROCS)- porque era como una “vía libre” a la hora de hacer gestiones burocráticas o políticas, así como también para amparar la impunidad en faltas de tráfico y de policía y, a veces, hasta para amparar delitos.

El tema viene a colación porque regresando al país y estando en la fila de migración en el aeropuerto de Managua, los pasajeros enfrentamos un retraso en los trámites porque a los oficiales de migración se les había “caído el sistema”, es decir que por una falla en el suministro de energía las computadoras quedaron momentáneamente fuera de operación.

Detrás de mí estaba un grupo de mujeres que me habían reconocido y saludado atentamente. Ante el fastidio del atraso algunos pasajeros empezaron a quejarse, y el grupo de mujeres, en quienes había reparado que algunas vestían camisetas coloridas con pintas alusivas al gobierno y la familia gobernante, y a lo “progresado” que estamos los nicaragüenses, en vos baja comentaron que “a los arbolatas -en alusión a los gigantescos árboles iluminados que pueblan calles y rotondas en Managua- sí que nunca les falta la electricidad”.

Como me había llamado la atención el comentario crítico y hasta peyorativo que habían hecho de uno de los símbolos más visibles de la familia gobernante, y a la vez vestían camisetas simbólicas de la misma, estando ya en aduanas recogiendo el equipaje me acerqué a una de ellas y le manifesté mi perplejidad, entonces socarronamente me dijo mientras estiraba un poco la camiseta: “Ah, es que esta es la magnífica”.
Lo ocurrido no pasaría de una banalidad de no ser que es el reflejo de lo que ocurre también en cosas más serias y trascedentes para el país: muy pocos se atreven a criticar y desafiar al gobierno -no importa lo autoritario y corrupto que sea- por temor a exponerse a represalias administrativas, fiscales y políticas. Hemos, por así decirlo, vuelto a la cultura de la “magnífica” del somocismo.

Veremos en que queda la nueva reforma a la Ley de Concertación Tributaria (LCT), que es tema de discusión estos días, y corresponderá a los especialistas determinar sus alcances y consecuencias. En todo caso, ya se ha señalado un aspecto preocupante: a través de reformas sucesivas en materia tributaria lo que ha venido es aumentando la discrecionalidad del gobierno, es decir la capacidad de otorgar favores, lo que en definitiva es la otra cara de la capacidad de dispensar castigos. Las empresas, de todo tamaño, tendrán que buscar su “magnífica”. Y también las Organizaciones No Gubernamentales (ONG), e incluso las Iglesias, como ya ha sido señalado.

En la historia de los regímenes autoritarios siempre hay una etapa inicial de complacencia, de acomodo frente a la arbitrariedad; después, y como la complacencia y el acomodo estimulan más arbitrariedad, la sensación pasa a ser de sometimiento, de obligación que subordina a las personas frente al abuso, pero desde el mirador del autócrata el sometimiento tiene la misma lectura que la complacencia, y se va a más y más arbitrariedad y abuso. Hasta que los sometidos se rebelan. Esta historia ya la conocemos, y la vamos a repetir. Quienes hoy abiertamente nos oponemos a la dictadura orteguista podemos lucir pocos -aunque si se dejara que los votos se cuenten bien se vería que la inmensa mayoría de nicaragüenses son como las mujeres de la historia inicial de este artículo- pero pronto, ya se verá, porque estamos en esa frontera entre el acomodo y el sometimiento, seremos muchos.

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