Entre autoritarismo y mercado | Nicaragua

el_pulso_de_la_semanaPor Edmundo Jarquín

Contradicciones insostenibles

En la Cumbre de Las Américas realizada en Quebec, Canadá, en 2001, el Presidente Chávez de Venezuela fue el único gobernante que formuló reservas al concepto de libre comercio y democracia que se plasmó en la Declaración Final de la cita hemisférica. Cuatro años más tarde, en la Cumbre de Mar del Plata, tuvo un vistoso éxito dinamitando la iniciativa del Área de Libre Comercio de Las Américas (ALCA), que había nacido en la primera de esas Cumbres en Miami, en 1994, bajo la Presidencia estadounidense de Clinton y al calor del fin de la Guerra Fría.

En Mar del Plata el Presidente Chávez, para avergonzar al entonces Presidente Bush, se dio incluso el lujo de celebrar una contra-Cumbre, y de la mano del futbolista Maradona, a estadio lleno, pronunció un encendido discurso que arrancó el más intenso y prolongado de los aplausos cuando, en una de sus tantas ocurrencias del lenguaje, dijo “ALCA, ALCA, ¡al-carajo!”.

No se imaginó Chávez que su país se vería después atrapado por sus propias palabras.

Hace pocos días la Presidencia del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) se debería haber trasladado de manera automática a Venezuela de conformidad con la rotación alfabética, pero el gobierno del Paraguay lo ha impedido, con el apoyo de algunos de los otros miembros. ¿Qué se alega? De manera enfática, que el gobierno de Venezuela, en nítida herencia chavista, mantiene políticas absolutamente inconsistentes con el libre comercio que alienta el Mercosur, y también se argumenta que sostiene en temas políticos una posición que es incompatible con la cláusula democrática que forma parte, tanto como el derecho a la rotación de la presidencia que alega Venezuela, de los compromisos vinculantes de ese bloque regional. Es decir, el libre comercio y la democracia, que Chávez objetó en Quebec y dinamitó en Mar del Plata, se han volteado contra su sucesor, el Presidente Maduro.

Y para continuar con la paradoja, hace cuatro años el gobierno de Venezuela encabezó la ofensiva para aplicar al Paraguay la cláusula democrática del Mercosur, cuando el Congreso de ese país enjuició políticamente al Presidente Fernando Lugo, forzando su remoción. Paraguay estuvo temporalmente suspendido del bloque.

Los gobiernos de los países del Mercosur se han dado un plazo de pocos días para resolver el tema, pero cualquiera que sea la solución el gobierno de Venezuela ha quedado atrapado en una contradicción insostenible.

Algo semejante le ocurre al gobierno de Ortega, al cual se le están asomando los límites de una contradicción equivalente. Hay cláusulas en el tratado de libre comercio con los Estados Unidos, así como en el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea, que no permiten sostener indefinidamente una contradicción entre economía de mercado y democracia. Hasta ahora los desmanes autoritarios del gobierno, como la expulsión de oficiales del gobierno estadounidense que venían a certificar procesos aduaneros, solamente se han traducido en dificultades administrativas, y no políticas afortunadamente, pero que sin embargo dañan a la economía mientras no se subsanen.

De naturaleza más política ha sido la iniciativa legislativa bipartidista de un grupo de congresistas de los Estados Unidos para condicionar al gobierno de Ortega el apoyo norteamericano en los organismos financieros multilaterales, como reacción al cierre total de los espacios electorales en Nicaragua. Independientemente del curso que tenga esa iniciativa, lo que resulta obvio es que daña el clima de inversión o ambiente de negocios en Nicaragua, y empieza a señalar los límites de la misma contradicción que enfrenta Venezuela con sus socios del Mercosur.

Ortega entonces está atrapado en la contradicción entre autoritarismo y economía de mercado, pero en la misma contradicción están atrapados quienes también piensan que se puede separar la economía de la política.

La Nicaragua Linda

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Un comentario

  1. LEONIDAS VASQUEZ

    Realmente,como Nicaraguense,debo decir que la politica y los negocios separados entre si son todo un desacierto.Lamentablemente historicamente esto a sido un arma de doble filo.No podemos decir que esto no nos afecta muy por el contrario nos pone en desventajas ante un circulo que se cierra lentamente cada dia mas y mas y cuyas consecuencias desgraciadamente la pagaran los mas vulnerables y desprotegidos.Debemos reflexionar y actuar con suma prudencia en el futuro.No debemos caer en el juego del populismo.Debemos actuar en base a nuestras propias realidades y no seguir ejemplos de quienes ya lo han perdido todo y ya la suerte de su pueblo o nacion no esparte de sus prioridades.

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