En el mes de la Patria: La Guerra Nacional | Nicaragua

guerra_nacionalPor Hugo Vélez Astacio

Documento leído en el Foro de la Controversia

Después de haber escuchado a los ilustres amigos que me han antecedido, y conocer detalles de las vicisitudes, angustias, y sangre derramada en una guerra fratricida que ocasiono luto y dolor a tantos nicaragüenses, como realmente lo fue en La Guerra Nacional de 1855-57, no puedo dejar de preguntarme, ¿a qué respondió tan funesto acontecimiento histórico que marcó el futuro de nuestra Nicaragua y de su historia, que pasados más de un siglo y medio, es aún objeto de estudio y de recordación con celebraciones de actos patrios, al estar inmersa sus memorables batallas, dentro del mes de la patria?  ¿Qué razones prevalecieron para que en El Foro de la Controversia, fuera sujeto de debate, el tema de La Guerra Nacional, y no la proclamación de la Independencia de Centroamérica del coloniaje Español?

No hay duda, como bien lo afirmó Alejandro Hurtado Chamorro, al ahondar y pretender conocer los propósitos e ideales del ultimo filibustero, en su excelente obra: “La Guerra Nacional es el acontecimiento más destacado e importante de nuestra historia. Sirvió no solamente para avivar nuestro sentimiento de nacionalidad, sino que dio fin a rencillas y discordias intestinas que habían asolado al país desde su independencia. Ella despierta en Nicaragua el patriotismo dormido, uniendo a dirigentes políticos antagónicos en un solo propósito: la expulsión del Walker del territorio nacional”.

Es tan trascendental La Guerra Nacional, que no solo avivo nuestros sentimientos patrios de defender nuestra soberanía en contra del filibustero invasor, sino que dejo sentado para siempre la solidaridad ciudadana de luchar hasta la muerte en pos de la libertad, repudiando toda actitud de esclavitud humana por muy velada que fuera.

¿Pero qué fue lo que provocó La Guerra Nacional? ¿Es que acaso se limita a la intromisión de William Walker en nuestro país con su “Falange Americana”, o a las acciones del “Predestinado de los ojos grises”, en conjunto con “sus inmortales”?

¿Qué fue lo que verdaderamente origino o motivó La Guerra Nacional?

Supongo  o asumo que quienes hoy nos acompañan  en este Foro, conocen en términos generales, los hechos o principales acontecimientos. En que producto de las absurdas y enconadas diferencias partidaristas y de la obcecación de hacer prevalecer la hegemonía “para mantener el control del poder político del naciente Estado” a partir de una de las ciudades de León o de Granada, hizo de sus rivalidades un estado de lucha con carácter de guerra civil, cuya situación se mantenía como otras muchas desde la fecha de la Independencia de Centroamérica. De continuo las revueltas y revoluciones provocadoras de anarquía eran el pan del momento. En un periodo de 7 años entre 1847 y 1854 se tuvo trece directores supremos.

¡Vaya situación! Y aunque ese escenario no era del todo deseable al contrario era despreciable, se dio un mal mayor, provocado por el ultimo Director Supremo del Estado, Don Fruto Chamorro, que fue electo en 1853 por designación de la Asamblea Nacional ante la no obtención de los dos tercios de votos por ninguno de los dos candidatos, Don Fruto Chamorro (por los Orientales de Granada) y Fco. Castellón Sanabria (por los Occidentales de León). Y ese mal mayor, es el asunto propio de todos aquellos que una vez arriba del poder, no solo, no desean bajarse, sino, que pretenden ampliar sus plazos de gobierno, incrementar sus poderes, utilizando o reformando la Constitución para abusar y actuar arbitrariamente de manera disparatada y de forma dictatorial.

Don Fruto Chamorro conservador de Granada, al año siguiente o sea en 1854 convocó a una Asamblea Constituyente para reformar la Constitución Política, ¡Ay! ¡Triste y desafortunada medida de algunos, que por equivocados la historia los condena!.  Convocó la Asamblea para reformar la Constitución con el propósito de instaurar una dictadura constitucional, con dominio e influencia plena sobre el resto de los otros poderes del Estado. La manipulación andando de la mano, con el disfraz del respeto aparente al derecho y a la Constitución pero desnaturalizando su espíritu; con el sudor caliente de la fiebre que provoca el abuso del poder, don Fruto promulgó la nueva Constitución el 30 de abril de 1854, a pesar de la ausencia de la mayoría de los diputados occidentales (León, Chinandega, Nueva Segovia), quienes por estar en desacuerdo habían sido expulsados del país en noviembre de 1853.

La reforma de la Constitución, promulgada por don Fruto prácticamente cambiaba el sistema de gobierno. Establecía la Republica en vez de Estado; Creaba como máxima autoridad ejecutiva la de Presidente de la Republica en vez de Supremo Director; establecía requisitos de un mínimo de patrimonio o capital para ser Presidente de la Republica y para ser Senador; Contenía la suspensión de las garantías Constitucionales individuales sin mayores razones de merito; concentraba todo el poder en el Presidente de la Republica, y además ampliaba al doble el periodo de gobierno, al pasar de dos a cuatro años. Se daba el primer golpe de estado técnico en Nicaragua.

De la oposición a tan radicales cambios de gobiernos productos de la reforma Constitucional amañada, que promovía el gobernante de turno, para no solo mantenerse en el poder sino ampliar su periodo con poderes dictatoriales, dio lugar a una confrontación armada con carácter de guerra civil de desastrosas consecuencias que devino en la controversial Guerra Nacional al intervenir a solicitud de uno de los bandos, el de los Democráticos liderados por Fco. Castellón Sanabria y por el general Máximo Jerez,  el último de los filibusteros, el de la diminuta figura con ojos grises, William Walker,  pero, que por su personalidad dio lugar al acontecimiento histórico más importante de Nicaragua, aunque con episodios funestos, como la ejecución por fusilamiento a Mateo Mayorga, a Ponciano Corral y a Mariano Salazar, como también su más funesto designio: El incendio de Granada.

Y aunque la Guerra Nacional, se ganó expulsando al filibustero a sangre y fuego, con victorias de batallas como la de la Hda. San Jacinto en que se puso a prueba el ardor patriótico con acciones memorables como la de Andrés Castro, y la jefatura del héroe  general  José Dolores Estrada al mando de valientes y soberbios nicaragüenses, la historia nos enseña que la verdadera heroicidad se logra luchando obstinadamente, como acertadamente lo expuso recientemente en un artículo Clemente Guido Martínez, cuando se lucha por el respeto al derecho Constitucional, como lo hizo consecuentemente nuestro héroe, el General José Dolores Estrada.

Ante esos hechos que son historia, efemérides conmemorativas en el mes de la patria, deber es tenerlo siempre presente para bien, prosperidad y provecho de la nación. La Mesa Redonda.

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