El valor de la palabra

el_pulso_de_la_semanaPor Edmundo Jarquín

– Gobierno Nicaragua dice expropiados por Canal serán compensados “caso por caso”. Ojalá no sea vengativo “ojo por ojo”.

– ¿Quién cree presentaciones de Wang Jing corresponden a estudios de 200 millones de US$?

– Forbes Centroamérica habla de “milagro económico” Nicaragua: inversión privada cayó de 26% a 14% del PIB.

Al momento de escribir este artículo no tuve a mano uno (creo recordar era parte de sus famosos “Escrito a máquina” dominicales), que Pablo Antonio Cuadra (PAC) publicó a raíz de la masacre del 22 de enero de 1967. Lo cito, entonces, de memoria.

Las negociaciones que pusieron fin a la tensa situación de decenas de opositores encerrados en el Gran Hotel de la vieja Managua, después de la masacre, y rodeados por tanquetas y centenares de guardias de Somoza, se saldaron con el compromiso verbal del gobierno somocista de dejar salir a los encerrados y no tomar represalias contra ellos. Al siguiente día, apresó a Pedro Joaquín Chamorro y otros dirigentes opositores que habían creído, igual que los mediadores (entre ellos el Nuncio Apostólico), en la palabra del gobierno.

PAC, entonces, relató una ley del desierto, no escrita, sobre el valor de la palabra, y reflexionaba sobre el respeto que en diversas culturas tienen leyes no escritas, entre otras honrar la palabra comprometida. Según esa ley del desierto, hay que socorrer al desvalido. Con frecuencia se citan casos ejemplares de nuestra cultura rural, o de antaño, de personas que honran sus deudas, sin mediar ni papeles ni abogados, solamente por la palabra comprometida.

Al filo de su relato PAC recordaba a un hombre que envidiaba la cabalgadura de otro, y no pudiendo adquirir la bestia por más ofertas halagadoras que había hecho al dueño, una vez se fingió enfermo en el camino por dónde sabía pasaría el dueño del hermoso caballo. Al ver al desvalido, acatando la ley del desierto bajó el beduino de su bestia y la ofreció al postrado quien, una vez sobre el lomo del caballo que ambicionaba, lo espueleó y salió a galope. El engañado le gritó: llevate el caballo, pero decí te lo vendí, para que se siga respetando la ley del desierto.

El tema viene a cuestión porque a raíz del remedo de “consultas” que el gobierno anda haciendo sobre el proyecto del canal interoceánico, han surgido muchas preguntas -en general, sin respuestas satisfactorias- entre ellas una que se planteó desde un principio: ¿a qué valor se ejercerá la ilimitada facultad expropiatoria que Ortega dio al concesionario Wang Jing sobre prácticamente todo el territorio nacional?

Contra esa facultad expropiatoria del concesionario del canal, el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP) recurrió por inconstitucionalidad. Ese recurso de inconstitucionalidad, igual que con una treintena más de recursos que interpusieron otros ciudadanos y organizaciones, desde luego fue denegado porque la Corte Suprema de Justicia es un organismo absolutamente dependiente de la voluntad de Ortega.

El COSEP y los ciudadanos legítimamente han venido insistiendo en su reclamo. Incluso fue noticia esta semana, a propósito de la publicación de la revista Forbes Centroamericana sobre Nicaragua, el “compromiso público” que la empresa HKND habría adquirido -“indistintamente de lo que dice la ley”, escribió el Presidente del COSEP- de revisar caso por caso cada expropiación, y que en todos los casos los afectados quedarían en mejores condiciones.

No se tiene la menor duda de las buenas intenciones de las gestiones realizadas ante el gobierno y la empresa concesionaria, ni de la buena fe con la cual ese “compromiso público” es asumido, pero los nicaragüenses tenemos todo el derecho y toda la razón de dudar de la buena fe de Ortega y del concesionario.

Si Ortega y su gobierno no respetan la Constitución y las leyes escritas, y el concesionario aceptó unos derechos abiertamente ilegales, ¿por qué vamos a creer que van a respetar la palabra que comprometen?

Hace pocos días todos los sectores que condenamos el crimen del 19 de julio acogimos la palabra de Ortega de que habría justicia, conforme la ley, y no venganza. ¿Y qué está ocurriendo con la persecución que se ha desatado en Matagalpa contra los opositores? ¿Se están acaso respetando la ley y los recursos de exhibición personal por los apresados?

Además, el gobierno y concesionario dicen que las expropiaciones se revisarán “caso por caso”. Con un gobierno arbitrario y discriminatorio, quién garantiza que “caso por caso” no sea un vengativo “ojo por ojo”, premiando a simpatizantes y castigando a opositores, con las expropiaciones?

El derecho a la duda de los nicaragüenses se lo ha otorgado el gobierno con sus abusos y arbitrariedades.

¿De qué “milagro” hablamos?

La mencionada revista, llamada Forbes Centroamérica, y que aparentemente se adquiere únicamente por suscripción pues no pude, a través de su página web, acceder a un artículo que fue, aunque no íntegro, ampliamente difundido por los medios orteguistas.

El artículo en cuestión se titula “El milagro nicaragüense”, y según los medios oficialistas sería un reconocimiento a la gestión económica de Ortega.

No puedo comentar, por tanto, todo el artículo, pero sí su título. Lo primero que hice fue revisar la definición de la palabra milagro, que según el diccionario de la Real Academia Española es un “hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino”. Una segunda definición, según la misma fuente, es “suceso o cosa rara, extraordinaria y maravillosa”. Entre los ejemplos de milagro que más se citan está la evangélica “multiplicación de los panes”.

Dejo para otra ocasión comentar el artículo completo, cuando lo obtenga, pero lo menos que puedo decir ahora es que el título luce, cuando menos, desproporcionado.

Desde luego que es casi milagroso que Ortega no haga las mismas cosas que en los años ochenta. Bueno, no todas, porque sigue siendo el mismo autoritario, lo que conduce a la razonable sospecha que si pudiera también haría otras cosas.

Pero, ¿cómo se puede hablar de milagro económico en Nicaragua, cuando entre 2008 y 2013 la inversión bruta privada ha pasado del 26% del Producto Interno Bruto (PIB) a solamente el 14%? ¿Cómo puede explicar ese “milagro” una revista de negocios?

Desde luego, hay otro milagro: según se ha publicado, la empresa HKND ha gastado 200 millones de dólares en estudios. Alguien que haya visto las pobrísimas presentaciones que han hecho como resultado de esos 200 millones de dólares en estudios sin duda llegará a la conclusión que está ante un “suceso o cosa rara, extraordinaria y maravillosa”.

La Nicaragua Linda

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