El régimen de Ortega | Nicaragua

payasos_elecciones_nicaraguaPor Enrique Sáenz

Los centros de investigación y los académicos, principalmente norteamericanos, han inventado distintas expresiones para conceptualizar los regímenes políticos que han desvirtuado la democracia en el siglo XXI. Democracias imperfectas, regímenes híbridos, regímenes autoritarios, autoritarismos competitivos son algunas de las expresiones utilizadas. Un personaje de por aquí habló de populismo responsable.

Para los estudiosos, se trata de un ejercicio académico. Para los pueblos que padecen los atropellos a sus derechos no es cuestión de palabras sino de realidades y de riesgos. La propiedad, la libertad, la dignidad, el empleo, la justicia, la seguridad personal y aún el derecho a vivir en su país, o el derecho a la vida, son amenazados de manera indiscriminada por los regímenes autoritarios.

Sin embargo, definir la naturaleza de un régimen también supone adoptar una posición política. De esa definición se desprenden los objetivos, las estrategias y los planes de acción. Si un ciudadano vive, por ejemplo, en una democracia imperfecta, el desafío natural es superar las imperfecciones valiéndose de mecanismos legales e institucionales. Pero si uno enfrenta un régimen dictatorial las estrategias y las formas de lucha cambian drásticamente.

No es lo mismo enfrentar un chancho que un jabalí, aunque ambos pertenezcan, zoológicamente, a la familia de los cerdos. No es lo mismo enfrentar un gato que un tigre aunque ambos pertenezcan la familia de los felinos.

En Nicaragua, parece mentira, todavía hay quienes se niegan a aceptar que enfrentamos un régimen dictatorial. Esta resistencia no siempre es de mala fe. Hay quienes de buena fe tienen esa opinión. A pesar de la anulación de la Constitución y de las leyes, a pesar de la aniquilación de la independencia de los poderes del estado, a pesar de la confusión entre los intereses de una familia con los intereses del estado, a pesar de la cooptación de las fuerzas armadas, a pesar de la cancelación del derecho a elegir y ser electo, a pesar de la mutilación de los derechos y libertades ciudadanas, a pesar de la represión, todavía hay quienes se niegan a ver o a calificar al régimen como lo que es, un régimen dictatorial. Algunos argumentan que no hay presos políticos y hay libertad de prensa. No hay presos políticos porque no hay capturas. Los entierran en la montaña. Y no hay censura porque controlan más del 90% de los canales de televisión y de las radioemisoras.

Y esta definición es clave, es esencial, porque no habrá concertación duradera entre los grupos opositores, no habrá planes de acción conjunta o estrategias coordinadas mientras no se tenga una visión compartida sobre la naturaleza del régimen que enfrentamos.

Hasta hoy, en Nicaragua no se había desarrollado un trabajo profesional y debidamente documentado sobre la naturaleza del régimen de Ortega a partir de un balance de sus diez años en el poder.

Este es el objetivo que se propusieron siete de profesionales nicaragüenses, coordinados por el Doctor Edmundo Jarquín, en un trabajo colectivo que se concretó en el libro que lleva como título “El régimen de Ortega” y como subtítulo plantea una interrogante: Hacia una nueva dictadura familiar en el continente?

En la introducción de la publicación describen el propósito del trabajo de la manera siguiente: “Daniel Ortega ha consolidado un poder personal y familiar, como nadie antes en la historia moderna de Nicaragua, incluidos los Somoza. Ha constituido un régimen sultanístico, en que la voluntad e intereses del sultán se confunden con los del Estado… A la vez Ortega ha desperdiciado una singular oportunidad para impulsar el desarrollo económico y consolidar las posibilidades de relevo político pacífico y democrático, en el segundo país más pobre de América Latina, y uno de los que tiene menos tradición democrática…De la naturaleza del gobierno de Ortega trata este libro…”

Una de las características del grupo de autores del libro es la pluralidad política. Unos son de trayectoria liberal, otros conservadores, otros independientes, también demócratas de izquierda. El rasgo común es la visión nacional y el compromiso con la democracia. También es un grupo multidisciplinario formado por politólogos, juristas, sociólogos, economistas, periodistas. Todos son profesionales de reconocida competencia en su campo.

En los capítulos se abordan aspectos tales como el desmantelamiento del orden legal del país, el proceso de cooptación de las fuerzas armadas, se desmenuzan los fraudes electorales y la demolición del sistema electoral, se analiza la situación de los medios de comunicación y de la libertad de expresión, la represión, la impunidad y los derechos humanos. También se presenta un examen de la evolución política, económica y social del país.

Los autores agregan en la introducción:

Esperamos que el libro contribuya a entender la naturaleza del régimen que, como hemos señalado antes, forma parte de la historia del despotismo en Nicaragua y que también contribuya a un debate necesario, entre todas y todos los nicaragüenses sin excepción, para la recuperación de su interrumpida construcción democrática.

Esperemos pues, que así sea.

El libro será presentado el próximo lunes tres octubre, en el Centro Pablo Antonio Cuadra, en la librería Hispamer. La entrada es libre.

Del blog de Enrique Sáenz

Enlace para bookmark : Enlace permanente.

Deja un comentario