El mundo sexual es inherente a todo ser humano y nos pertenece… a cualquier edad

Una pareja disfruta de un buen vino en un ambiente discreto y romántico... la edad no importa / Imagen © Hero Images/Corbis

Una pareja disfruta de un buen vino en un ambiente discreto y romántico… la edad no importa / Imagen © Hero Images/Corbis

Dicen los textos sagrados orientales que la mejor relación es aquella entre una mujer mayor con un hombre joven y una mujer joven con un hombre mayor. Hasta hace poco tiempo, en nuestra cultura era un tabú para una mujer mayor de 40 años establecer un vínculo con un hombre más joven que ella. Las cosas parecen haber cambiado. ¿Qué buscan mutuamente en el otro?

Reproducción autorizada de En Plenitud.com

Mujer sola, independiente, activa. Está en sus cuarenta. Disfruta su cuerpo y cada vez que se mira al espejo le gusta lo que ve. Sabe que su feminidad está en su máximo apogeo. 

Sobre todo para un hombre más joven. Los prejuicios sociales forman parte del entorno inmediato. Sin embargo, cada vez más mujeres se atreven a darse el permiso de compartir su experiencia vital con un hombre más joven que ella.  

¿Un hombre joven ve un reflejo de su madre en estas relaciones?

Creo que no necesariamente. Puede que en algunos casos aislados esto se manifieste, pero por lo general este hombre está buscando una mujer con experiencia, sin complicaciones y con los pies sobre la tierra, que comparta con él su mundo y disfrute los momentos que pasan juntos. 

¿Por qué se producen estas relaciones de tanta diferencia de edad entre una mujer madura y un hombre joven?

Las mujeres a partir de los 35 años empiezan a estar en la plenitud de la sexualidad. Una mujer en esta edad se co­noce más a sí misma, ya sabe qué cosas le gustan y qué no, tiene una mayor sensibi­lidad integral de su cuerpo, de sus emo­ciones y tiene más claro qué es lo que de­sea en la vida. Por otro lado, los mucha­chos alrededor de sus veinte y treinta años están en su apogeo sexual. 

La sexualidad en los hombres y las mujeres es diferente. En términos fisiológicos, los veinteañeros tienen erecciones más firmes, ya superaron los primeros años de eyaculaciones precoces y empiezan a tener un poco más de control de su genitalidad. En el aspecto emocional, las mujeres mayores no necesitan de un caballero que las haga felices; ellas se las arreglan. 

A los chicos, por su parte, en general les resulta atractivo esta serenidad que estas mujeres experimentan a esta edad. En muchos casos, las mujeres maduras comparten su plenitud con al­guien, pero no necesariamente esperan a otra persona para su realización personal. 

Cómo conquistar a una mujer mayor

¿Qué buscan las mujeres mayores en un hombre joven?

En la mayoría de los casos buscan una relación más ligera y fresca. Los hombres adultos vienen con un montón de experiencias, con mochilas al hombro que les pesan, tienen más fobias, muchos no quieren compromisos ni saber nada de relaciones sólidas y serias. 

En cambio, los hombres jóvenes no tienen esta carga emocional y hay una mayor libertad para relacionarse. Ellos les dan a ellas plenitud y potencia sexual y ellas les dan a ellos potencia sexual sin ataduras, sin dependencias. En estas relaciones no siempre hay deberes ni necesi­dad de promesas. 

Aunque por supuesto la relación puede tomar un camino de mayor compromiso. Cuando están juntos disfrutan y cuando no están juntos ella tiene su vida; pues por lo general una mujer a los 40 años tiene construida una seguridad en sí misma que puede compartir. 

¿Estas relaciones son perdurables?

Esto dependerá mucho de las expectativas y necesidades de cada uno. Por ejemplo, hay mujeres que a los cuarenta y tantos años no quieren formar una familia porque ya la tienen. 

Si el muchacho deseara tener hijos; lo más seguro es que esta pareja no pueda sostenerse. Pero hay mujeres maduras que todavía no han tenido hijos y se encuentran con un hombre joven y ambos tienen la oportunidad de establecer una familia. 

La durabilidad en estas parejas va a depender únicamente de si los proyectos de vida son compatibles. Pero también puede ser que ambos simplemente deseen estar juntos, disfrutar el momento presente. Si las cosas se sostienen, bienvenidas. Si no, cada uno sigue su camino. 

¿Cuáles son los impedimentos que estas parejas tienen que atravesar socialmente?

Hay una enorme presión social. En general quienes se atreven a mantener este tipo de relaciones son mujeres fuertes. Cuando la diferencia de edad es dramáti­ca, es difícil que se mantenga quizá por las expectativas de vida, pero hay una gran cantidad de estas relaciones en donde ambos están buscando lo mismo y la sociedad y el qué dirán realmente pasan a un segundo plano.

Ellas opinan 

·         Yo no busco nada en nadie. Tengo todo lo que necesito. Si deseo compartir algo con alguien, lo hago.

·         No veo a los hombres pensando en la edad. Me reflejo en el otro: en lo espiritual, en la sexualidad, en los negocios o en cualquier aspecto de la vida.

·         Hoy en día, ayer y mañana la sociedad nos sigue enjuiciando: primero un prejuicio y luego un juicio. Esa crítica la hacen no sobre el aquí y ahora, sobre la persona que está viviendo algo con otra, sino sobre un futuro que aún no ha llegado. La riqueza es lo que tenemos ahora, no lo que deseamos tener.

·         Ponerse a hacer diferencias de edad es comenzar a hacer separaciones. La gente se enamora y punto, no importa nada más.

·         A los 40 años tu esposo se va porque te ve vieja; pero afor­tunadamente, una sigue siendo una mujer atractiva. 

·         Una no busca a los hombres jóvenes, ellos vienen a ti. 

·         Los hombres jóvenes tienen mucha experiencia porque muchas mujeres mayores de 40 han vivido con muchos tabúes. El hombre joven no repara en que ya no tienes la piel tan firme, no se detiene en las arrugas. Los jóvenes creen en el amor, en la pasión, en la solidaridad. 

·         Los hombres jóvenes también buscan la experiencia de la mujer mayor

·         Creo que a cualquier mujer de 40 años le gus­taría tener un novio de 25 años, pero no lo hace porque la moral, el qué dirán sus hijos y su mamá. 

·         Me gustan el humor y la inteligencia, la frescura. 

·         Me enamoré de un hombre menor que yo porque pude llegar a admirar lo que dice, lo que piensa, me conquistó su manera de abordarme. Me divertía mucho con él. 

·         Estuvimos cinco meses antes de entablar contacto sexual. El humor produce excitación, el humor y la inteligencia son grandes seductores y ¡si además es joven y atractivo muchísimo mejor! 

·         Algunos hombres contemporáneos de una son muy fastidiosos. Se ponen maniáticos. Sin ánimo de generalizar, pero los varones que no corrigieron sus defectos en la edad de la evolución se ponen insoportables. 

·         Antes había mucho tabú con el sexo. La sociedad critica este tipo de relaciones pero en el fondo creo que es pura envidia. 

·         Las mujeres tenemos que disfrutar del sexo, pues es parte fundamental de la vida. El mundo sexual es inherente a todo ser humano y nos pertenece. 

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