El mar en Rubén Darío

El mar en la poesía dariana

El mar en la poesía dariana

Por José Antonio Luna

A manera de introducción a la conferencia “El mar en la poesía Dariana” que dictará el próximo 21 de marzo en Miami el poeta Horacio Peña, en el marco de la Jornada Cultural del Centenario Mundial Dariano 2015-2016,  con el patrocinio del Círculo de Escritores y poetas Iberoamericanos (CEPI) El Movimiento Mundial Dariano (MMD) y La Fundación Internacional Rubén Darío.

El mar, la mar, el océano,  influenció profundamente física, espiritual y filosóficamente a Rubén Darío. Desde sus años juveniles el poeta le cantaba al mar, sin vislumbrar que tendria que pasar semanas contemplando la inmensidad del océano en sus viajes en barco de Nicaragua a Chile, de Argentina a Europa, de Europa a New York.

En la obra dariana hay múltiples referencias al mar, o la mar en diferentes contextos y de variados matices. Darío utiliza en su obra la figura del mar para expresar su soledad, el erotismo, la necesidad de libertad, el misterio de la vida y la muerte, la falta de equilibrio mental…etc.

No es casual que Darío haya buscado inspiración  a la orilla del mar. Y que haya buscado refugio, paz, solaz, en islas misteriosas paradisiacas radianes de luz y mar. Encontramos a Darío en la isla del Cardón en Nicaragua tomando notas en su carpeta negra. En Mallorca -donde quiso ser monje- en el Mediterráneo sanando su espíritu y su salud. En los muelles del gélido mar de New York viendo el ir y venir de los buques mercantes.

La vinculación de mar, sol, aire y oscuridad son mágicamente expresadas en la poesía dariana desde que este seguramente vió por primera vez el mar en las costas leonesas.

El mar purificador. El agua y su vaivén eterno como la vida misma…

Muy joven Darío escribió un poema que títuló: La canción de la noche en el mar. En esta pieza poética Rubén, adolescente, habla de una convergencia misteriosa entre la mar y una Estrella:

¡Es Venus, es Venus, es Ella!

Es un fanal y es una estrella
que nos indica el más allá,
y que el Amor sublime sella,
y es tan misteriosa y tan bella,
que ni en la noche deja la huella
¡y no se sabe adónde va! 

(Ultima estrofa)

“Margarita está linda la mar y el viento lleva esencia sutil de azahar; yo siento en el alma una alondra cantar, tu acento… comienza el poema a Margarita que el poeta escribió en la isla del Cardón, (Corinto, Nicaragua, marzo 20, 1908) en uno de sus ratos de solaz después de su regreso a Nicaragua  en el otoño de 1907. Ya  el bardo y periodista era  famoso y los laureles de la gloria ceñían su frente. Poema que Darío termina con: Margarita está linda la mar y el viento lleva esencia sutil de azahar: tú aliento…

En Sonatina otro poema famoso, Darío habla del mar como un trueno:

¡Ay!, la pobre princesa de la boca de rosa

quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar;
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.

El profesor Fidel Coloma, eminente Dariista Chileno que vivió y murió en Nicaragua, en la introducción de El viaje a Nicaragua e  Intermezzo Tropical  (Editorial “Nueva Nicaragua, 1987) se refiere a un Darío profundamente influenciado por los misterios del mar. Las idas y venidas de las olas, los colores:

“La idea de la reencarnación de que el poeta vivió la peregrinación de Jasón a través del mar color jacinto de las islas griegas”…

Esta pareciera ser una visión metafísica del bardo, donde se siente el nuevo argonauta que busca en el mar respuestas a las grandes incógnitas de la vida.

En el poema Tarde del Trópico Rubén hace una simbiosis de dos elementos que son dos grandes influencias en la humanidad: el viento o Eolo y la mar de Neptuno. En la primera estrofa dice:

En la tarde gris y triste.

Viste el mar de terciopelo

y el cielo profundo viste

de duelo.

Hay mucho dolor en este poema. Dolor por la vida por la distancia que el mar establece con entre los hombres y especialmente el miedo que infunde cuando embravecido destruye lo que encuentra a su paso: Huracanes y tsunamis destructores.

¿Cómo influenció el mar a Rubén Darío? ¿Desde cuándo? ¿Por qué esta obsesión de Darío por el mar?

He intentado con este corto texto llamar la atención sobre tan especial tema objeto de la  conferencia de Horacio Peña.

El poeta Horacio Peña, uno de los más sensitivos devotos del padre del modernismo y cosmopolita indiscutible, será el quien en su ensayo despeje todas esas incógnitas y muchas otras sobre la influencia del agua y la mar en Rubén Darío.

Horacio Peña, premio Rubén Darío de poesía en el Centenario de nacimiento del poeta, 1967, es uno de los más profundos conocedores de la poesía dariana. De allí que este ensayo  temático despierte interés porque es una visión poética poco disertada, o casi nunca abordada por los dariistas.

Tampa, Florida, Marzo 2015

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