El cargamento de la ignominia | Nicaragua

Este texto de Mark Bowden es una version diferente a las otras que hablan de lo folklorico de la estadía de Pablo Escobar en Nicaragua. Habla de la importancia que tuvo la presencia de Pablo para que Reagan rearmara a los contras y no cesara en la busqueda del cambio en Nicaragua, que finalmente se dio con dona Violeta, pero que no aprovecharon los politiqueros que ahora quieren seguir figurando.

Este texto de Mark Bowden es una version diferente a las otras que hablan de lo folklorico de la estadía de Pablo Escobar en Nicaragua. Habla de la importancia que tuvo la presencia de Pablo para que Reagan rearmara a los contras y no cesara en la busqueda del cambio en Nicaragua, que finalmente se dio con dona Violeta, pero que no aprovecharon los politiqueros que ahora quieren seguir figurando.

Por José Antonio Luna / Periodista

Del libro inédito: Nicaragua, la historia no contada

REAGAN, UN ACTOR AL QUE NO LE GUSTABA LA PANTOMIMA

Hace 31 años el gobierno sandinista cometió el grave error de darle asilo al más poderoso narcotraficante colombiano Pablo Escobar, en plena guerra ideológica y militar en contra de la Administración del presidente Ronald Reagan de Estados Unidos.

Error garrafal que tuvo consecuencias funestas para la dupla presidencial Daniel Ortega- Sergio Ramírez, y lógicamente para “la revolución”.

El presidente número 40 de Estados Unidos, Ronald Reagan, decidió “tumbar” al Gobierno sandinista de Nicaragua después que estos, además de “comunistas”, resultaran  colaboradores  del narcotraficante más poderoso del mundo: Pablo Escobar Gaviria, jefe del Cartel de Medellín de Colombia.

La caída del sandinismo contra viento y marea se volvió una prioridad para el presidente Republicano, que era un furibundo anti comunista y un enemigo declarado de las drogas.

 

 

 

 

 

Sobre este involucramiento del sandinismo con el jefe del cartel de Medellín se han escrito ríos de tinta, pero ninguno de estos reportajes ha dicho que este incidente puso en la mirilla del gobierno de Reagan. al gobierno pro soviético de Nicaragua.

El periodista  Mark Bowden escribió: Killing  Pablo -Matar a Pablo Escobar- quien en su relato (el mejor escrito sobre Pablo Escobar según la crítica)  le da la importancia que tuvo el incidente para que Reagan se ensañara con los jefes sandinistas.

Después de que se descubriera que los jerarcas izquierdistas de Nicaragua daban asilo al jefe del cartel de Medellín, Reagan dio el visto bueno para rearmar hasta los dientes a los contrarrevolucionarios  que tenían sus bases de operaciones en Honduras, en la frontera norte,  y en Costa Rica, en la zona fronteriza sur. También permitió a la Central de Inteligencia Americana, CIA, “meterle mano” al caso Nicaragua.

¿Cuál de los jefes sandinistas tuvo la “brillante” idea de darle refugio y apoyo a Pablo Escobar, para el contrabando de droga por Nicaragua?

Ninguno de los ex comandantes ha querido hablar sobre este episodio trágico para el sandinismo; pero hay dos figuras claves, reitero,  que deberían responder a la opinión pública y los nicaragüenses de este comprometimiento del territorio nicaragüense en el narcotráfico internacional.

Estos dos personajes que ahora se hacen los “suecos” son: El presidente entonces en funciones  Daniel Ortega Saavedra y su vice presidente, Sergio Ramírez Mercado, “La muñecona”.

Es ilógico, casi imposible que estos dos personajes, ahora adversarios, no hayan sabido sobre la estadía de Pablo Escobar, su familia y lugartenientes en Managua. Alguno de los dos -Ortega Saavedra y Ramírez Mercado- tuvo que saber que Pablo Escobar vivía en Nicaragua y recibía toneladas de droga “clandestinamente” y después las reembarcaba para otros países.

En 1984 los nicaragüenses atravesaban “El Niagara en un taburete”. Los efectos del desastre administrativo del gobierno eran evidentes. La comida escaseaba y la férrea censura de prensa no permitía acceso a información adversa al gobierno. Por esta situación de censura fue que los nicaragüenses no conocieron la noticia sobre Pablo Escobar en Nicaragua y menos de los entretelones de la presencia de Pablo Escobar y su familia en Managua y el avance de los contras en las montañas nicaragüenses del norte.

Todo era hermetismo. Los jefes de la Seguridad del Estado, dirigidos por cubanos, rusos y alemanes orientales, junto con los Comités de Defensa Sandinistas, (CDS), “eran los ojos y oídos de la revolución” pero no oían ni miraban  los abusos de torturas y crímenes contra los presos políticos, el contrabando de alimentos y especialmente la presencia de narcos en Nicaragua.

No se vislumbraba un cambio en la orientación del gobierno y menos que los jefes sandinistas se abrieran a la democracia. Pero un suceso inesperado en el mes de junio, antes del quinto aniversario de la revolución, les puso los pelos de punta a los jefes sandinistas.

Las fotos del cargamento de la ignominia

Meses antes  de las elecciones presidenciales de noviembre -exactamente el 25 de junio de 1984-  que ganó el Frente Sandinista FSLN por mayoría con sus candidatos Daniel Ortega Saavedra y  Sergio Ramírez Mercado, un avión piloteado por Barry Seal, un infiltrado de la Drug Enforcement  Administration (DEA), en el cartel de Medellín, llegó al aeropuerto de Los Brasiles de Managua a recoger un cargamento de 750 kilos de cocaína, que había llegado a Nicaragua días antes desde Colombia.

Hasta esa fecha, nadie había vinculado a los sandinistas -la cúpula- con  el narcotraficante más poderoso del mundo: Pablo Escobar Gaviria, capo di tutti capi  de los narcotraficantes  que inundaba de droga al mundo especialmente Estados Unidos.

Seal, quien aceptó colaborar con la agencia anti droga de Estados Unidos para salvarse de una cadena perpetua, obtuvo las  famosas fotos una noche lluviosa de Managua. Las fotos  develarían un secreto muy bien guardado del sandinismo: eran colaboradores del narcotraficante Pablo Escobar quien estaba refugiado en Nicaragua con la venia de los “revolucionarios” nicaragüenses.

Seal -a riesgo de su vida-  llevaba una cámara fotográfica en el morro del avión  con la que  filmó cuando al mismo Pablo Escobar y su lugarteniente José Gonzalo Rodríguez Gacha, estaban fletando el avión con la cocaína. Seal jamás pensó que su visita relámpago a Managua tendría consecuencias catastróficas para los sandinistas… y para el balance del poder en Centroamérica.

Las fotos que entregó Seal a sus jefes de la DEA eran dinamita pura. Después de la entrega de las fotos a la DEA hubo una movilización inusual en las altas esferas de Washington y el Pentágono. Los sandinistas además de “comunistas” eran colaboradores del narcotraficante colombiano.

Después de la autenticación de las fotos el gobierno de Estados Unidos no tuvo duda de que los sandinistas eran más audaces de lo que ellos pensaban y había que “echarle la caballería” para disminuir su influencia en Centroamérica. En el Salvador había una guerra entre los insurgentes del FMLN y los militares.

Washington decidió entonces soltarle millones de dólares a los contrarrevolucionarios que habían empezado su guerra contra los sandinistas. El cargamento de la ignominia selló el destino de los jefes sandinistas que perderían el poder en 1990 con la elección que ganó  Violeta Chamorro.

Esta es la narración (fragmento) textual del libro: Killing Pablo (Matar a Pablo Escobar) de Mark Bowden:

“Las fotografías de Pablo y de Gacha embarcando la carga en un aeropuerto nicaragüense causaron un gran revuelo en Washington. Probaban que existía una conexión entre el régimen Sandinista, de orientación marxista, y los más importantes capos del narcotráfico colombiano.

Oliver North, el asesor del Consejo Nacional de Seguridad a cargo de coordinar las operaciones (tanto legales como ilegales) del gobierno de Reagan contra los sandinistas, comprendió que las fotos tenían un valor publicitario inapreciable, y quiso hacerlas públicas de inmediato. Ron Caffrey-jefe del departamento a cargo de controlar el tráfico de cocaína de la DEA en Washington-le pidió que no lo hiciera pero fue imposible detenerlo. El gobierno intentaba convencer al Congreso de que continuase financiando a los “contras” (la guerrilla rebelde y prodemocrática que batallaba contra el régimen Sandinista), y la presencia de los narcos embarcando su producto desde territorio nicaragüense fortalecía más su argumento.

La información se filtró, primero al jefe de la Región Militar sur del ejército norteamericano, el general Paul Gorman, quien comentó a una delegación de la Cámara de Comercio que visitaba San Salvador que “pronto el mundo entero será testigo” de que el régimen Sandinista estaba facilitando el tráfico de drogas. Y finalmente fue The Washington Times quien publicó la primicia después de que Seal hubiera entregado a Pablo sus caprichos” (Bowden, Mark, Matar a Pablo. Pág. 85).

Tampa, Florida, junio 2015

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4 comentarios

  1. Las fotografias fueron publicadas donde el mismo Tomas Borge dirige la seguridad y el apoyo logistico desde un aeropuerto Nicaraguense logico en Nicaragua la censura no permitio que la noticia fuera relevante en su epoca,pero si es un hecho que Pablo Escobar fue protegido por Ortega y sus compinches.

  2. ´´La caída del sandinismo contra viento y marea se volvió una prioridad para el presidente Republicano, que era un furibundo anti comunista y un enemigo declarado de las drogas.´´

    Pablo Escobar era un novato comparado con el traficante de crack cocaine Ronald Reagan. Este animal muerto, ademas de haber sido narcotraficante, tambien es responsable del asesinato de miles de nicaraguenses.

  3. Habla de videos y fotos, ¿dónde están? Cita un libro que puede ser más bien una novela… a qué parte del “reportaje” debemos poner atención. Parece una fábula, o novela “histórica” tipo Harry Potter… (ja, ja)

  4. Cuánta idiotez la de este señor que 36 años después sigue elucubrando sandeces para justificar su participación en la revolución sandinista. Lo ha asumido el imperio, se cree un súbdito más y como tal, con licencia para evacuar sus entrañas en el noble pueblo que lo vio nacer.

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