El capitalismo de compadres

JosePallais

Por José Pallais Herdocia

El capitalismo de compadres, llamado también clientelista o amiguista, es un término que describe una economía supuestamente capitalista en que el éxito de los negocios depende de una estrecha relación entre un pequeño grupo de empresarios y los funcionarios gubernamentales.

Una economía regida por el capitalismo de amigotes no puede considerarse como una economía capitalista, sino como una distorsión perversa de ese modelo económico. El acercamiento siempre ilícito entre un empresario aprovechado que está dispuesto a comprar favores y un gobernante que está dispuesto a venderlos, es lo que posibilita que en una sociedad como la nicaragüense se entronice el capitalismo de compadres.

Es necesario distinguir entre el verdadero empresario preocupado por la productividad de su negocio, reduciendo sus costos y compitiendo sanamente con mejores precios, sin ningún privilegio; este sirve al consumidor en el mercado y debemos contrastarlo con el negociante de privilegios que solo busca favores, concesiones, subsidios, apoyo y socios poderosos. Los primeros merecen el reconocimiento de los ciudadanos y los segundos el desprecio y la denuncia de sus actuaciones, ilícitas o no, pero siempre contrarias a las reglas del mercado.

Las diferencias entre el capitalismo de libre mercado y el capitalismo mercantilista de compadres es abismal. Quienes creemos en las ventajas de una economía libre debemos ser los primeros en destacar esta distinción, ya que el segundo es fuente de abuso, de desigualdad y de injusticia; mientras que un modelo de economía social de mercado, está demostrado, puede lograr sociedades más justas y equitativas.

Los empresarios compadres aprovechan sus conexiones con los políticos para apropiarse de los mejores negocios, incluso de los activos de los otros empresarios, mientras que los compadres políticos usan su poder para enriquecerse. La ausencia de licitaciones, las concesiones a empresas de maletín, los privilegios fiscales, las rebajas y los favoritismos clientelistas que se denuncian a diario, evidencian que desde el poder, en Nicaragua se pretende construir este modelo de capitalismo perverso y vergonzoso.

La concesión del Gran Canal es la más dolorosa y clara expresión del capitalismo de compadres que aunque se presenta como una fuente de beneficios para la nación, al final, si es que llega a realizarse, lo veremos únicamente como fuente de un enorme enriquecimiento para quienes ejercen su compadrazgo, quedándole a los nicaragüenses únicamente la ilusión de lo que pudo haber sido si se le hubiera considerado como un proyecto de nación.

La desviación capitalista que estamos viviendo reduce la eficiencia y las inversiones, perjudica a los verdaderos empresarios e incide en malos resultados económicos, negando el progreso y las mejoras que los ciudadanos esperan bajo un capitalismo con reglas claras y un sistema impositivo, equitativo y justo.

Muchos de los que condenan otra desviación del capitalismo, como el capitalismo salvaje y hablan de promover un comercio justo, no se limitan a la hora de concretar sus compadrazgos económicos, incluso en las reformas constitucionales del capítulo referente a la economía nacional, especialmente la obligatoriedad de asociarse con el Estado para determinadas inversiones y las amenazas de más limitaciones al derecho de propiedad del articulo 103 Cn., permitieron vislumbrar la desmedida ambición por los mejores y más grandes negocios.

Como recientemente me expresara un buen amigo, el capitalismo de compadres es mucho más salvaje que el mismo capitalismo salvaje.

El autor es abogado.

Tomado del diario La Prensa de Nicaragua

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