El Canal de Nicaragua y sus dudosas fuentes de financiamiento

Ilustración / Imagen de gorgojocritico.blogspot.com

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Por Roberto Escobedo Caicedo

La construcción del Gran Canal Interocéanico por territorio nicaragüense, teniendo como figura visible a un oscuro inversionista chino, ha desatado más interrogantes que respuestas. En el papel es un proyecto descomunal, el que la propaganda orteguista lo presenta como la panacea para superar todos los problemas que afectan a Nicaragua, saliendo del subdesarrollo en que actualmente nos encontramos. Tanto el Canal como las obras conexas, un puerto de aguas profundas en el Mar Caribe y otro en el Océano Pacífico; dos aeropuertos en el que podrán aterrizar y despegar los más grandes aviones; zonas de libre comercio; turismo a gran escala; carreteras de primer orden, etc., lo proyectan como algo superior a las construcciones faraónicas, parangonable en monto de inversiones y en beneficios de toda índole con el de las Tres Gargantas Profundas, realizado en China Comunista o Continental.

Aún cuando los trabajos de diseño y especificaciones técnicas se aceleran ahora grandemente con ayuda de las más modernas computadoras de alta velocidad, no pueden soslayarse los estudios de prefactibilidad y de factibiidad; estudios de impacto ambiental; mayores daños a la agricultura por el cambio climático; daños irremediables al Gran Lago de Nicaragua y a su uso posterior como fuente de agua potable para irrigación y suministro de agua potable. El uso intensivo de poderosos explosivos pueden eliminar las fuentes de agua subterránea  en todo el trazado de la ruta seleccionada para el mencionado Canal. Todos estos estudios no pueden hacerse en pocos meses como afirman Wang Jing  y la corte celestial del dictador fascista nicaragüense, Daniel Ortega Saavedra, entre los que ya figura el dictador venezolano Nicolás Maduro, quien apura la venta de su país al imperio chino ante el desastre económico al que ha llevado a la nación petrolera sudamericana.

Todo eso obedece a un monumental engaño, porque esos estudios comenzaron a realizarse a medio gas a partir del año 2003, cuando llegó al país la misión técnica de China Comunista o Continental para seleccionar la ruta por donde se construiría dicho Canal, cuando era Presidente de Nicaragua, el Ingeniero Enrique Bolaños Geyer. En la contraparte nicaragüense figuró el representante de Ortega Saavedra, Samuel Santos, los que negociaron las “coimas” que se darían a los que tenían en sus manos las riendas del país, acordando postergarlo todo para cuando el secretario general del FSLN tuviera bien cimentada su nueva dictadura y los Estados Unidos fueran perdiendo poco a poco la hegemonía que ejercían a nivel mundial y de manera muy especial en Nicaragua. Esas condiciones están dadas en la actualidad, tanto a juicio de los chinos como de la mafia de Ortega Saavedra.

Hasta ahora tanto el hombre de paja de los círculos militaristas más agresivos del Ejército de Liberación del pueblo chino,  Wan Jing, han mantenido bajo la mayor reserva quiénes serán los inversionistas que  financiarán dicha obra, estimada entre 40 mil y 50 mil millones de dólares, todo lo cual permite pensar que ese dinero procederá de los magnates del crimen organizado transnacional, constituyendo la mayor operación de blanqueo de dinero que hasta ahora se ha producido en el mundo entero.  En China Comunista o Continental operan poderosos grupos mafiosos, conocidos como Triadas. Dos de estas conocidas como la 14 K y la Sun Yee On, se han vinculado el cártel de Sinaloa, lidereado por Joaquín Guzmán Loera (“El Chapo”), están asociados para la producción de metanfetaminas. Tienen sus bases en Hong Kong, Taiwán y China Continental.

Los mafiosos chinos abastecen de precursores químicos como el fenilacetato de etilo y la efedrina a sus socios mexicanos. Para tener una idea de la cuantía de sus operaciones, en 1912, las autoridades de Belice decomisaron un cargamento de metanfetaminas con rumbo a China Continental con valor de 10 billones de dólares o sean, 10 mil millones, de manera que con cuatro de esos cargamentos tienen para financiar la construcción de Canal Canal Interocéanico y sus obras conexas por el territorio nicaragüense. Pero no son estos los únicos ingresos procedentes del crimen organizado transnacional.

Cuando se colapsó el comunismo en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), a mediados de la década de 1990, se ha estimado que existían más de cinco mil  bandas relacionadas con la poderosa mafia rusa, contabilizando más de tres millones de colaboradores. Se dedican a toda clase de actividades, como la extorsión, robo, falsificación, pornografía, tráfico de órganos, contrabando, tráfico de drogas, blanqueo de dinero, chantaje empresarial, usura, juego, etc.

Entre esos grupos mafiosos son dignos de mencionarse la Sontsevskaya, Tambovskaya, Podoskaya, Mazukinskaya, Izamailovskaya. En sólo tres años, la mafia rusa se hizo con el control de la transición del comunismo al capitalismo en Rusia. Desde un comienzo establecieron sólidos lazos de unión con las Triadas Chinas y la Yakuza Japonesa. Todos estos grupos mafiosos adquieren las drogas producidas en México, Colombia, el triángulo de oro constituido por Vietnam-Cambodia-Birmania y recientemente en Venezuela, lo mismo que las cantidades industriales de heroína producida en Afganistán.

Wang Jing, el hombre de paja del Generalato del Ejército de Liberación del Pueblo Chino, ha manifestado en diferentes ocasiones que diferentes empresas de consultoría de Estados Unidos, Australia y Europa Occidental, están trabajando en diferentes aspectos  del mega proyecto del Gran Canal Interocéanico por Nicaragua, pero cuando se dan cuenta que el dinero procede de grupos mafiosos que lo están blanqueando, se retiran de esa empresa que tiene demasiados puntos oscuros sobre la procedencia del dinero con que les están pagando. A esto obedece, fundamentalmente, que en Nicaragua tanto ese aventurero chino como la mafia orteguista guarden silencio sobre quiénes financiarán esas obras superiores a la faraónicas.

Todos los países del mundo entero se encuentran actualmente atravesando crisis económicas, por lo que las fuentes de financiamiento tradicionales para ese Gran Canal brillan por su ausencia. Los expertos en financiamiento de proyectos multimillonarios sostienen que el dinero procedente del crimen organizado, sea por tráfico de drogas, piratería, tráfico de personas trata de blancas, contrabando de migrantes etc., sería el único capital líquido disponible para inversión.

Todo lo anterior confirma que tan sólo los magnates del crimen organizado transnacional, son por ahora los únicos que pueden aportar el dinero para el Gran Canal Interocéanico por Nicaragua, el que conciben como una gigantesca operación de blanqueo de dinero.

¿Qué dicen de toda esta operación gangsteril los los sabuesos de la DEA, FBI y servicios de inteligencia de los aliados de los Estados Unidos? Rusia ya ha manifestado su interés en el mencionado Canal, como manifestación de su clásico imperialismo, reactivación de la central de espionaje de Lourdes, en Cuba; estaciones rastreadoras de satélites en Nicaragua; facilidades operativas de puertos y aeropuertos de Venezuela. ¿Y, lo que todavía no sabemos?

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