El “asesino silencioso” de los cañeros nicaragüenses sigue impune

canero_nicaraguensePor José Antonio Luna

La rara y mortal enfermedad que ha causado miles de muertos entre los cortadores de caña en la zona de occidente de Nicaragua se ha convertido en un dolor de cabeza para investigadores de la Universidad de Boston, quienes después de años de estudio no encuentran las causas especificas del mal que destroza los riñones de sus víctimas llevándolos a una muerte dolorosa y lenta.

El periódico The New York Times público el pasado sábado 10 de mayo, en su página principal, un extenso reportaje sobre la tragedia de los cortadores de caña de occidente que van a las plantaciones a trabajar, con la certeza de que morirán jóvenes y con los riñones destrozados por lo que, por ahora, los médicos llaman Chronic Kidney Disease, CDK, y no tiene cura.

El reportaje del NYtimes fechado en Chichigalpa, Nicaragua, dice que más de 20 mil cañeros  de Nicaragua y El Salvador  han muerto en la última década  por la enfermedad. Pero la mayoría de muertes ha sucedido entre la población de cortadores  nicaragüenses en una proporción de 3-1. Lo que significa que de cada 3 cortadores uno resultará enfermo.

La situación en las plantaciones de caña es tan complicada que (the Centers for Disease Control and Preventions, CDC) el Centro de Control de enfermedades de Estados Unidos se ha involucrado en las investigaciones para ayudar a encontrar  las causas de la misteriosa enfermedad.

Pese a la trágica y complicada situación de los campesinos cañeros de los ingenios azucareros, el gobierno de Nicaragua no ha hecho nada al respecto. Según declaraciones del abogado Krinsten Genovese, quien representa a un grupo de viudas y huérfanos de los cañeros del Ingenio San Antonio, “el gobierno de Nicaragua no ha hecho nada para ayudar a esa gente”, señalando que el gobierno más bien ha seguido invirtiendo en la lucrativa industria azucarera lavándose las manos y diciendo que mientras no se determinen las causas exactas de la enfermedad ellos no pueden hacer nada.

Según el reportaje, los cortadores de caña son sometidos a un examen de sangre y orina antes de cada zafra azucarera. Pero cuando se enferman y se postran por la rara enfermedad, el ingenio solamente le dice: “ya no puedes seguir trabajando” y los manda a sus casas a morir.

Los campesinos en prevención, antes de ir a campo a cortar cana, toman jugo de tamarindo y limón; otros rezan porque no saben si ese será su último día de trabajo.

El doctor Daniel Brooks, quien investigó por más de cinco años la mal entre los cortadores de caña de Chichigalpa, dijo que no tenía conclusiones sobre la enfermedad silenciosa que destroza riñones, señalando que múltiples factores como el calor, los pesticidas, el aire contaminado y algún factor genético podrían estar causando la epidemia de muertos entre los cañeros. Pero, agregó, a estas alturas de la investigación hay más preguntas que respuestas. La investigadora nicaragüense Aurora Aragón  ha dicho que el problema es, “un asesino silencioso”.

Mientras siguen muriendo los cañeros de los ingenios de Occidente de Nicaragua, los investigadores desconcertados intentan resolver el rompecabezas de lo que por ahora han llamado la enfermedad crónica de los riñones.

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