Edad del gobierno de Ortega es el principal “riesgo país” de Nicaragua

el_pulso_de_la_semanaPor Edmundo Jarquín

Que la agencia calificadora Moody´s no haya mejorado la calificación crediticia de Nicaragua, no ha sorprendido a nadie. La calificación actual no es mala, pero tampoco permite que Nicaragua pueda colocar bonos de la deuda pública en los mercados internacionales a una tasa de interés razonable.

Digo que no debe ser sorpresa para nadie pues nuestro país no ha avanzado prácticamente nada, salvo en generación de energía, en remover lo que la misma agencia, en otra ocasión, llamó los “obstáculos estructurales” al desarrollo del país: educación, infraestructura, productividad, confianza política e institucional, entre otros factores que limitan la capacidad de crecimiento económico.

Al negar una mejor calificación a nuestro país, la agencia en cuestión ha señalado la vulnerabilidad de nuestra economía frente al riesgo, razonable por cierto, de que se suspenda o modifique el financiamiento venezolano a una parte sustantiva de la factura petrolera. Y este es, a la vez, un riesgo que depende de variables políticas en Venezuela y Nicaragua.

Y también se señala que, pese al crecimiento de las exportaciones y de las remesas que ingresan al país, el déficit en el balance externo de nuestra economía es muy grande. Algunas de las autoridades económicas del gobierno han ensayado el argumento que el significativo déficit en el balance externo se debería al alto nivel de inversiones, dando a entender, de paso, que el déficit externo se debería, entre otras razones, a las importaciones masivas de bienes de capital.

Si ese fuese el caso, el déficit externo no debería preocupar pues al incrementarse la capacidad productiva por el aumento de inversiones, en algún momento el déficit externo empezaría a disminuir. Pero, desafortunadamente, no es el caso, pues las inversiones como proporción del producto se han reducido drásticamente. En un artículo que publicamos en este diario el 5 de abril de este año señalábamos que las cifras oficiales del Banco Central revelaban que durante los años de gobierno de Ortega la inversión privada se había desplomado, pasando del 26% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2007 a 16.2% en 2013.

Que nuestra economía siga siendo extremadamente vulnerable a choques externos revela que las condiciones internacionales extremadamente favorables de los últimos años (incluyendo tasas de interés bajísimas en los mercados internacionales y alto precio en los productos de exportación), no han sido apropiadamente aprovechadas.

Lo anterior conduce a otro ángulo del problema. Pese a la consolidación del sistema financiero nacional, las tasas de interés y los plazos de los préstamos se comparan desfavorablemente con las de otros países de la región. Y esto es así porque nuestros bancos operan en un ambiente de mayor riesgo que en los otros países. Es decir, mientras la agencia calificadora Moody´s apunta a uno de los componentes del “riesgo país”, en términos del acceso al financiamiento internacional, nuestro sistema financiero también revela la otra cara, la interna, de ese “riesgo país”. El ambiente de riesgo en que opera el sistema financiero nacional se puede resumir en pocas palabras: la arbitrariedad institucional. Basta pensar en lo siguiente: un comerciante que tiene el riesgo de que sus mercaderías le sean detenidas arbitrariamente en la Dirección General de Aduanas (DGA), ¿conseguirá un crédito, y a qué costo?

Y aquí viene otra dimensión del mismo problema puesto en evidencia por las protestas que se han dado en Rivas motivadas por la incertidumbre que rodea a las propiedades que están cerca de, o en, la eventual ruta del Canal Interoceánico. La licencia expropiatoria tan extensiva que se dio al concesionario del Canal, y la poca o inexistente información sobre los términos de la compensación por las expropiaciones, están en la raíz de esas protestas. Pero también resulta obvio que la actividad crediticia e inversionista en propiedades que están en riesgo expropiatorio resentirá ese riesgo, con lo cual se agrega otro factor para que se mantenga o aumente la vulnerabilidad de nuestra economía.

Todas estas reflexiones pueden parecer, por su tecnicismo, alejadas de la vida diaria de la inmensa mayoría de nicaragüenses. Pero no es así. El “riesgo país” significa más costos para producir lo mismo, y esos costos los pagamos todos cuando compramos, desde una libra de frijoles y un cuaderno hasta un tractor.
Y que no se olvide: el principal factor del “riesgo país” es la arbitrariedad institucional del gobierno.

Mariposa Monarca (Danaus Plexippus). Exhibiéndose en el jardín y alimentándose del polen. Esta es una de las más de 2,000 especies en reproducción en el mariposario de Charco Verde, en la paradisiaca Ometepe. / Imagen de El Nuevo Diario

Mariposa Monarca (Danaus Plexippus). Exhibiéndose en el jardín y alimentándose del polen. Esta es una de las más de 2,000 especies en reproducción en el mariposario de Charco Verde, en la paradisiaca Ometepe. / Imagen de El Nuevo Diario

Para sentir orgullo

El encanto natural de la isla de Ometepe ha sido aumentado por la mano del hombre.

Estuve el fin de semana pasado en la isla, acompañando a unos amigos que nos visitaban del extranjero, y nos llevamos la sorpresa de que hace pocos meses fue inaugurado un bello, y por cierto grande, mariposario.

Uno de los visitantes que ha estado en muchos mariposarios alrededor del mundo comentó que no recordaba alguno que se comparara en belleza y dimensiones a ese mariposario de Ometepe.

Tuvimos la fortuna de encontrar al planificador y ejecutor del proyecto, el veterinario Eduardo Urcuyo, quien a su vez tiene a cargo el zoológico de Managua. Nos beneficiamos así de una explicación detallada del proyecto, pero cualquier otro visitante, que no tenga la oportunidad de encontrar a Urcuyo, se beneficiará del personal que él ha entrenado, y de la señalización detallada de la vida de las mariposas y su clasificación.

Ese tipo de proyectos, sin duda, dan razones para sentir orgullo nacional.

La Nicaragua Linda

Enlace para bookmark : Enlace permanente.

Deja un comentario