Desarticulan red que explotaba a trabajadoras nicas

Ilustración

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La policía española anunció este domingo que detuvo a ocho personas dedicadas a explotar laboralmente a decenas de nicaragüenses en España, incluido el líder de la red que obligaba a algunas de las mujeres a mantener relaciones sexuales con él para disminuir sus enormes deudas.

La banda captaba a mujeres pobres en Nicaragua y las trasladaba a España para trabajar como empleadas domésticas, a cambio de contraer una deuda que se incrementaba mes a mes por intereses y pago de alojamiento hasta volverse en ocasiones impagable, según el comunicado de la Policía Nacional.

El cabecilla de la banda ofrecía a las mujeres mantener relaciones sexuales con él para reducir su deuda y grababa los encuentros sin su consentimiento, para usar los vídeos como chantaje. La policía encontró en su residencia imágenes que involucraban a al menos 19 víctimas.

Las mujeres recibían un préstamo inicial de 4.500 euros para su traslado a España, para lo que dejaban generalmente como aval su vivienda en Nicaragua, pero luego se añadía el pago semanal de 70 euros por alojamiento.

Además, la red también prestaba dinero a otros nicaragüenses en España “aprovechándose de la situación de necesidad en la que vivían, exigiéndoles elevados intereses”, señaló la policía.

Una llamada anónima alertó a la policía

La investigación se inició con una llamada al teléfono contra la trata de seres humanos en la que se denunciaba la existencia de una persona que se estaría dedicando a traer chicas procedentes de Nicaragua para trabajar en el servicio doméstico a cambio de dinero.

Agentes especializados en la lucha contra la trata de seres humanos se hicieron cargo de las pesquisas y descubrieron la existencia de una organización que operaba al menos desde 2009, liderada por la familia del principal cabecilla.

Averiguaron también que, una vez en España, las víctimas eran recogidas por miembros de la red que las trasladaban a Murcia, donde eran recibidas por el cabecilla que se encargaba de alojarlas en pisos que tenía alquilados.

Por el alojamiento tenían que pagar unos 70 euros semanales, aunque fueran varias las personas con las que tuvieran que compartir habitación, viviendo, por lo tanto, en unas deplorables condiciones higiénicas y de hacinamiento. De esta manera además, la deuda inicial se iba incrementando continuamente.

El máximo responsable controlaba a las víctimas de forma obsesiva, aconsejándolas que no se fiasen de nadie salvo de él, obteniendo copias de todos sus documentos de las víctimas e incluso sus pasaportes originales o abriendo su correo, todo ello para asegurarse de que pagarían su deuda.

Trinchera de la Noticia

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