Defensa y conservación del Lago Cocibolca debe movilizar a toda la ciudadanía

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Avanza la cuenta regresiva

Por Silvio Avilez Gallo

Hace pocos días los medios informativos publicaron una noticia inquietante: un glaciar de la Antártica comenzó a derretirse, lo que constituye una grave advertencia para el destino de la humanidad, ya que según afirman los científicos, ello implica la subida del nivel del mar en determinado plazo, con el consiguiente peligro que representa para las zonas bajas y costeras de los continentes. Sin embargo, la información no mereció mayores comentarios en la portada de diarios y otros medios de difusión, no obstante que muchos están sumamente preocupados por los fenómenos que se vienen produciendo como consecuencia del llamado cambio climático o calentamiento global.

El hombre es el único animal que destruye su entorno o hábitat, a diferencia de otros seres vivos que se supone carecen de la inteligencia del “homo sapiens”. La tala sistemática de bosques y reservas forestales, la caza indiscriminada de algunas especies animales —al punto que muchas de ellas han desaparecido o están en peligro de extinción—, el calentamiento de la atmósfera producto de la contaminación ambiental (efecto invernadero), la disminución de la capa de ozono, el desecho indiscriminado de materiales orgánicos e inorgánicos y otras prácticas condenables poco a poco nos están pasando factura, cosa que al parecer tiene sin cuidado a la mayoría de la población mundial.

En el caso de Nicaragua, hemos visto cómo la irresponsabilidad de quienes ejercen funciones y atribuciones para velar supuestamente por el bienestar de la población, lejos de preocuparse por el futuro que nos aguarda, han cometido torpezas increíbles, como por ejemplo haber convertido el Lago Xolotlàn en depósito de aguas servidas de la ciudad de Managua, o haber transformado la Laguna de Tiscapa en terminal de cauces que vierten en ella toneladas de basura, al punto que está en vías de desaparecer.

Pero lo que realmente constituye un crimen insólito e imperdonable es la amenaza mortal que representa el proyecto de construcción de un canal interoceánico utilizando, como parte del trayecto, las aguas de Lago Cocibolca, que constituye la mayor reserva de agua potable no sólo de Nicaragua sino también de Centroamérica. No viene al caso abordar, en esta oportunidad, aspectos legales inherentes a la concesión canalera, como tampoco la monstruosa violación de la Constitución política vigente al entregar vergonzosamente la soberanía de la Nación a manos de un extranjero, en condiciones humillantes de vasallaje durante cien años, así como el despojo de la propiedad privada de aquellos connacionales que verán afectados sus intereses sin derecho a reclamación o indemnización alguna.

Nadie pone en duda que un enlace interoceánico a través del territorio de Nicaragua traería inmensos beneficios para el desarrollo del país y constituiría una importante fuente de trabajo para los miles de ciudadanos que carecen de empleo.  Pero no significa que dicha vía tenga forzosamente que utilizar el Lago Cocibolca en parte de su trayecto.  Bien podrían los expertos considerar la construcción de un sistema ferroviario electrificado que utilice tecnología de vanguardia adaptada al transporte de inmensos contenedores, o bien en combinación con modernas autopistas.  Es bien sabido que el ferrocarril es el medio de transporte más rápido, seguro y económico, ya que su costo sería muchísimo menor que la astronómica cifra de los 50.000  millones de dólares estimados para el canal.  Además, resulta incomprensible que se pretenda a estas alturas competir con el Canal de Panamá, en vías de modernización y con un trayecto bastante más corto que los 286 km previstos para la vía nicaragüense.

La amenaza que se cierne sobre el futuro del Lago Cocibolca debe ser motivo de gran preocupación no sólo para los ambientalistas sino también para la población del país, cuando se sabe que en menos de 50 años y por los motivos antes señalados, el mundo entero sufrirá de una aguda escasez de agua. El Dr. Jaime Incer Barquero, indiscutible autoridad en temas ambientales y ecológicos, ha señalado en repetidas ocasiones la catástrofe que significará la destrucción del gran reservorio de agua potable que es el Gran Lago de Nicaragua y los efectos irreversibles que representa el aumento de su actual contaminación, que traería consigo el proyectado canal.

La defensa y conservación del Lago Cocibolca debe movilizar a la ciudadanía antes que sea demasiado tarde. No debemos permitir que por oscuros intereses que sólo persiguen el lucro de unos cuantos se hipoteque el patrimonio de Nicaragua y se comprometa irremediablemente el bienestar de un pueblo  que merece mejor suerte, para que nunca más se escuche el rugir de la voz del cañón.

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Un comentario

  1. Hay que sacar al ortebola ahora mismo de nicaragua,el es el virus que produce muerte y destruccion, alguien que se apunte ser el verdadero RIGOBERTO,NO EL DE LA CGN DEL ORTEGUISMO QUE SE HACE PASAR COMO CONTRA O FASN-EP TAMBIEN DEL ORTEGUISMO,el orteguismo ultimamente se esta haciendose pasar como FDN_380.mucho cuidado con el orteguismo que es capaz de cualquier cosa.

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