De sucesiones familiares y dinásticas “líbranos Señor” | Nicaragua

Rosario Murillo

Rosario Murillo

La Mesa Redonda Digital

Para los que pensaron que Rosario María Murillo Zambrana ya había escrito lo mejor de su existencia en las páginas de la historia de Nicaragua, se equivocaron. Aún le falta porque hasta presidenta del país podría ser, que sin desearle un mal al Comandante Daniel Ortega, en caso de su ausencia; temporal o definitiva, ella asumiría la silla presidencial, en el nuevo mandato, que Ortega ya se saborea.

Mucho se especuló de quién podría ser el complemento de Ortega; y varios fueron mencionados, desde el actual vicepresidente Hallesleven, el presidente del COSEP José Adán Aguerri, la jefa de la Policía Nacional, Aminta Granera, e incluso este martes por la mañana hasta se pensó en la diputada Alba Palacios, pues no apareció en la lista de candidatas que repetirán en el parlamento.

La verdad que lo sorprendente hubiese sido que Murillo Zambrana no resultará ser fórmula de su esposo debido a que sin tener ese nombramiento (el de vicepresidenta) ha ejercido el poder de manera férrea y sin darle cuentas a nadie. Las señales de quién manda han sido más que evidente a la hora de “compartir el poder”, desde que el FSLN volvió asumir la presidencia en 2011

Todo indica que estamos al inicio de la sucesión o mejor dicho el comienzo de un nuevo capítulo en los anales de nuestra convulsionada historia, donde el poder presidencial se designa, se hereda, se traspasa, en este caso a la esposa del mandatario.

Dirían los conocedores de la ciclos políticos que hemos tenidos (principalmente los 30 años de los conservadores o los más de 40 de la dinastía de los Somozas), que no hay precedente alguno, en relación a la ambición de poder mostrado por la familia Ortega-Murillo.

“¿Quién mejor que la compañera?”, les cuestionó Ortega a decenas de simpatizante (mayoría jóvenes acarreados en autobuses del transporte colectivo), los cuales siguieron el guión practicado para aplaudir y vitorear la aprobación que Murillo es la única “elegida” para esa alta posición gubernamental.

Murillo, quien recientemente alcanzó los 65 años de edad (nació el 22 de junio de 1951), se ha salido con la suya dentro de la jerarquía del partido, incluso ha sabido “guerrear” con la línea dura del FSLN, quienes en la década de los años 80 y 90, la mantuvieron en su posición de “compañera del comandante” y hasta era “obviada” por sus posiciones sobre temas culturales.

Muchos, incluyendo militantes antiguos, ven ahora a un Ortega pagándole favores, principalmente por la posición que tomó Murillo cuando la familia vivió uno de los episodios más dramáticos. Todavía en la memoria de nuestra generación guardamos la imagen de la Primera Dama (foto), respaldando a su esposo en aquella ocasión.

Profesora, escritora, activista y con destacada participación en casi 10 años de gobierno de su esposo Daniel, Murillo ha demostrado que es tenaz, consistente y sobretodo planificadora a fin que las cosas le resulten, tal y como ella lo desea.

De allí que ha causado muchos roces generando ausencias de la vieja y merecedora militancia del FSLN, pues se ha encargado de montar sus propias estructuras, tanto en las instituciones públicas como en los Poderes del Estado a fin de lograr sus objetivos.

Las preocupaciones son naturales y ya hay señales internas y en el exterior de que la situación en el país podría venirse a pique ya que no solo han sido constantes las reiteradas violaciones a los derechos humanos y políticos de los nicaragüenses sino que ahora nos dirigimos hacia un estilo de ejercicio del poder nunca antes visto en nuestras tierras.

Y lo peor que podría suceder, con el eventual triunfo de Ortega en noviembre, es que al presidente le ocurra algo grave y asuma Murillo, pues saldrían a flote las diferencias serias que tienen importantes cuadros ahora relegados del FSLN. Además para nadie tampoco es un secreto que un sector de los empresarios privados no comulga con la Primera Dama.

En la clandestinidad, después que se incorporó al FSLN (1969), utilizó varios seudónimos como “Gabriela” “Carolina” o “Berenice Valdemar y fue en 1976 cuando fue arrestada en Estelí (mérito que le destacó Ortega). Al ser liberada se fue al exilio en 1977. Tras residir en Panamá y Venezuela, haciendo trabajo para la causa sandinista, llegó a Costa Rica y luego 1978, comenzó a ser la pareja de Ortega Saavedra.

No se puede negar que es una mujer que se ha esforzado por llegar a donde está, incluso que tiene méritos para aspirar a la vicepresidencia, el problema es que no es sano, prudente la concentración de poder que se viene recetando la familia Ortega-Murillo, basta hojear la historia para reconocer a qué nos ha llevado la sucesión familiar primero y dinástica después. De todo esto “líbranos Señor”.

Peor aún que por su sed de poder, intereses personales y económicos estén llevando al país a una situación en la que solo el pueblo volverá a ser como se dice “el chancho de la fiesta”, ya que el matrimonio y sus hijos están bien “prepeados”.

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Un comentario

  1. LEONIDAS VASQUEZ

    Realmente los Nicaraguenses,somos garantes de nuestra propia historia,somos los jueces y partes de nuestros actos.las reflexiones se hacen de acuerdo a nuestros propios intereses personales.Debemos de juzgar por separado estos aconteceres politicos actuales al final con nuestros votos seremos los unicos que escogeremos a nuestros representantes dentro del sistema de gobierno que elijamos para nuestro futuro inmediato.

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