De pistoleros y policías | Nicaragua

carlincatura_carlin_delincuenciaPor Roberto Samcam

Los recientes acontecimientos de Metrocentro, en donde un pistolero al servicio del partido en el poder y eventualmente contratado por la falange juvenil de dicho partido, pretendió intimidar a los protestantes de los miércoles, agredir o balacear a alguien en particular dentro de las filas de los opositores o bien, y no es descabellado suponerlo, dentro de sus propias filas, para crear el caos y dar el motivo para que la población adverse dichas protestas debido al daño que  le están haciendo a la credibilidad del sistema electoral del régimen orteguista, solo confirman lo que para la inmensa mayoría de los nicaragüenses era una simple sospecha: la colusión entre el gobierno, la policía y el ejército a través de sus órganos de inteligencia, en la utilización de fuerzas de choque paramilitares para sustituir los efectivos de ambas instituciones, la policial y la castrense, sobre todo tomando en cuenta el enorme desprestigio al que han sido sometidas luego de los desafortunados eventos del Mochilaso de Pantasma, el asesinato a mansalva de Las Jaguitas y la ejecución de “Cinco Pinos”, entre los hechos más recientes.

PUGNA EN LAS ALTURAS

Son muchas las versiones que apuntan a una sórdida lucha intestina en las más altas esferas del poder, que repercute en sus símiles de la institución policial y que estarían llevando a arenas movedizas no solo la institucionalidad de este cuerpo, en tanto se percibe rota la cadena de mando policial, sino y lo más peligroso, a un juego de poderes, peor que el de la popular serie de televisión “Juego de Tronos”. Por un lado, pareciera ser que el objetivo principal del juego es “destronar” de la alta simpatía que las encuestas le dan a la Primera Comisionada Aminta Granera  – para lo que sirvan las encuestas – y en ese macabro juego, los eventos antes señalados pudieran haber sido provocados de manera deliberada. Incluso se habla de eventos acaecidos tiempo atrás, por ejemplo el caso de la emboscada ocurrida el 19 de Julio del 2014, en lo que pareció ser una conspiración de alto nivel, utilizando una buena cantidad de peones descartables al mejor estilo de los “Falsos Positivos”. Como quiera que sea, es un juego peligroso en el cual no solo los adversarios del régimen estarían siendo amenazados, sino también los mismos partidarios del régimen, sacrificables a fin de cuentas, sobre todo si asumimos como ciertas las informaciones del reclutamiento que estarían haciendo con jóvenes en riesgo y ex combatientes (desmovilizados del SMP, ex oficiales del antiguo EPS y el extinto MINT), ya que para este régimen lo que importa es el fin y no los medios.

¿COMPLICIDAD O INUTILIDAD?

No se puede explicar de otra forma el hecho de que el pistolero de turno del recién pasado miércoles haya pasado “inadvertido” ante la nutrida fuerza policial que cuidaba el CSE, la nube de orejas que para estos casos movilizan, los oficiales de inteligencia que más bien parecían darle protección, pero sobre todo, que haya actuado a la vista y paciencia de un Comisionado Mayor a cuyo cargo estaba todo el operativo de ese día. O son cómplices o son una panda de inútiles que estarían convirtiéndose en una carga innecesaria para el estado, ya que ni siquiera pueden prevenir un delito flagrante en sus propias narices. Dichosamente, la población está más que consciente del ejercicio del “periodismo ciudadano” o “periodismo de calle”, en la que cada ciudadano con un teléfono, con una Tablet o una cámara y el acceso a las redes sociales, se convierte en la principal fuente de denuncia pública de estos lamentables hechos, que el poder siempre trata infructuosamente de ocultar.

LA PERVERSIDAD DEL REGIMEN

Mientras algunas ONG’s se dedican a trabajar incansablemente para sacar a cientos de jóvenes de las pandillas o de los grupos en riesgo, el régimen en una actitud hipócrita, utilitaria y perversa, los contrata para que nuevamente ejerzan el triste papel de agresores, de fuerzas paramilitares, de fuerzas de choque, de delincuentes. Mantener el poder para la cúpula gobernante se está volviendo un asunto de vida o muerte y para mantenerlo cada día se vuelven más hipócritas, más falsos, menos creíbles y más dañinos. La utilización que hacen de los jóvenes, no solo es peligrosa para ellos mismos, sino que para toda la sociedad en su conjunto, en tanto se vuelven bandas que asolan no solo las manifestaciones opositoras, sino que también se convierten en una verdadera amenaza para la seguridad ciudadana, por la sensación de impunidad con la que creen contar.

Deberían de verse en el espejo de Venezuela, que en la época del “Eterno Comandante” armaron a grupos de antisociales identificados como “Colectivos” para que defendieran a la Revolución y lo que dejó el finado una vez que “pasó a la inmortalidad” fue una sociedad rehén de grupos mafiosos, asesinos y delincuentes, que tienen a ese hermoso país en la cúspide de las estadísticas mundiales de inseguridad ciudadana y de crímenes violentos.

¿Es esto lo que quieren para Nicaragua? Y pensar que quieren gobernar cinco años más. ¡Dios nos agarre confesados! Del Blog de Roberto Samcam

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