De nuevo muerte en el campo | Nicaragua

Imagen de www.anarkismo.net

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Por Roberto Samcam

Nuevamente el campo nicaragüense se viste de sangre y muerte en lo que parece ser un conflicto armado aun de baja intensidad, pero que crece continuamente y cada vez es mas difícil de ocultar, a pesar de la autocensura de la mayoría de los medios por temor a contrariar a las autoridades gubernamentales y militares, al miedo evidente de la población de hablar en público de estos hechos, al secretismo gubernamental y a la política oficial de no reconocer grupos armados con fines políticos que se movilizan en varios lugares del país.

GOLPE Y CONTRAGOLPE

Primero fue la emboscada criminal a cinco policías que trasladaban a un capturado, que las autoridades identificaban únicamente como “Jefe de una banda delincuencial” y casi una semana después en la Comarca Santa María de Tazua, en la zona del Cuá – Bocay, escenario de cruentos combates en los años 80’s, la muerte con claros indicios de una ejecución, de Francisco Reyes Méndez, alias “Cinco Pinos” y del productor Pedro Pablo Díaz López, vinculado a la Iglesia Católica como Cuadro Pastoral, de acuerdo al Sacerdote José Ramón López, actual Cura Párroco de Santa María de Pantasma y que según las mismas declaraciones, no estaba vinculado absolutamente al grupo de Cinco Pinos. Siete muertos, siete nicaragüenses que pierden la vida de manera violenta en la zona montañosa de nuestro país, en una escalada que nada bueno presagia a la nación.

MODUS OPERANDI DE LAS FUERZAS GUBERNAMENTALES

Haciendo memoria de las dos acciones acaecidas en Santa María de Pantasma -El Tamalaque y la Mochila Bomba- y cotejando la información de la muerte de Reyes Méndez y Díaz López, se puede analizar una constante en el mecanismo de retaliación de las Fuerzas Armadas, Ejercito y Policía, que poco a poco se viene trasformando en un peligroso Modus Operandi: Ningún capturado, todos muertos, todos con signos de tortura y ningún testigo. En los casos de Pantasma, el muchacho masacrado en El Tamalaque nada tenía que ver con el asunto, únicamente estaba en el lugar y momento equivocado y en el caso de la mochila bomba, el mensajero que llevó su carga mortal fue ejecutado también para no dejar testigos, En la acción de Santa María de Tazua, el que se encontraba con Cinco Pinos, Pedro Pablo Díaz López fue igualmente ejecutado y ambos presentaban evidentes signos de haber sido torturados, de acuerdo a las versiones de sus familiares. Sin embargo, tanto en la primera acción, la de la mochila bomba, como en esta de ahora, quedaron al menos un sobreviviente en cada una de ellas. El primero narró los horrores que le tocó vivir después de la explosión y como logró huir del lugar y en el segundo caso, aparentemente el hijo de Díaz López, logró escapar de una muerte segura y posiblemente en los próximos días conozcamos más del hecho, si es que sobrevive a la segura cacería que debe estar en marcha para capturarlo. Todos los que estuvimos, de un bando y del otro, vinculados al conflicto bélico de los años 80’s sabemos por experiencia propia que la situación que se vive en el campo nicaragüense está lejos de acabar y más bien está incubando más odio al gobierno y a su brazo armado. Lo vimos en Pantasma y Nueva Guinea a comienzos de la Revolución.

¿BANDAS DELINCUENCIALES O GRUPOS ARMADOS MOTIVADOS POLÍTICAMENTE?

La política oficial del gobierno y sus fuerzas armadas es desconocer la existencia de grupos armados con motivaciones políticas identificándolos solamente como grupos delincuenciales, narcotraficantes y abigeos. Es obvio que esta política se origina en el hecho de que bajo este tratamiento, ni el Ejército ni la Policía están exigidos a cumplir con ciertas obligaciones referidas al Derecho Internacional Humanitario en cuanto a limitar los efectos derivados de los conflictos armados, uno de los cuales es el respeto a la vida de los prisioneros. Se podrá alegar por parte del gobierno y las autoridades militares y policiales que en la emboscada a los policías no hubo misericordia con ellos, pero habría que aclarar qué es una emboscada, qué es un combate y qué es un golpe de mano, en el cual se toman prisioneros luego de una rápida acción militar en la que concurren la sorpresa, la información de inteligencia y la contundencia misma en la ejecución de dicha acción. La política de exterminio, de tierra arrasada, de cero capturados, cero prisioneros y cero testigos tendrá sus consecuencias nefastas en un mayor accionar de los grupos armados. Es la ley de los conflictos de baja intensidad, nunca se acaban y cada vez crecen más y más. Solo los ciegos y torpes no lo advierten y también los que nunca estuvieron en la guerra.

MOTIVACIONES POLÍTICAS

La mayoría de los grupos armados conocidos, efectivamente tienen claras motivaciones políticas. Se conocen videos, declaraciones y comunicados. Muchos de ellos lo han expresado, por lo que se podrían identificar algunas causas para haber tomado la decisión de enmontañarse: La primera, los fraudes electorales del 2008, del 2011 y el 2012, en donde claramente muchos perdieron la confianza en el sufragio electoral como forma válida para cambiar autoridades nacionales, regionales y municipales. El mensaje del gobierno fue contundente, ustedes votan pero yo cuento los votos, al mejor estilo de Modesto Salmerón. La segunda, la persecución de familias vinculadas a los partidos de oposición, sobre todo liberales, llevada a cabo por Secretarios Políticos del partido de gobierno, policías y autoridades municipales del orteguismo, probablemente sin una directriz superior, posiblemente motivados por el odio, el revanchismo y la insidia, eso sí, provocada por el discurso oficial gubernamental. La tercera, la exclusión, el rechazo y la estigmatización de familias opositoras identificadas con nombres y apellidos por parte de las autoridades policiales, municipales y partidarias. No tienen derecho a nada, no existen y para variar, son las principales sospechosas de cualquier cosa, hasta del cambio climático. Mejor caldo de cultivo no puede haber.

MOTIVACIONES ECONÓMICAS

La brutal pobreza en el campo, que las autoridades, llámense asesores, ministros, diputados, jerarcas partidarios o miembros de la nueva oligarquía orteguista, se desviven en desconocer y negar, está provocando que muchas cabezas de familia recurran a la delincuencia como forma de sobrevivir. Inician como salteadores de caminos, abigeos, maleantes de medio tiempo, hasta que topan con algún grupo armado y son atraídos por estos sumándolos como nuevos reclutas, asignándoles el territorio que conocen mejor, donde tienen base social y donde pueden a su vez, reclutar nuevos miembros. Esto no es el descubrimiento del agua salada, cualquiera que haya estado en la Resistencia se los puede decir, sin embargo los que están al frente del país están más interesados en contar la plata que les llega a borbollones producto de sus enormes negocios, que en atender algo que más temprano que tarde se les convertirá en un enorme problema que no están preparados para lidiar.

La motivación económica está tan cerca de la motivación política, que una línea muy fina las separa y muchas veces no se sabe dónde termina una y comienza la otra, sin embargo en los dos casos es el gobierno quien tiene la solución a ambas y no es precisamente la política de exterminio lo que se impone.

Del blog de Roberto Samcam

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