¿De dónde viene la capacidad humana para hacer cálculos matemáticos? | Ciencia

problemas_matematicosLos monos podían señalar la imagen cuya cantidad de puntos era igual a la de pitidos. Pero no siempre acertaban, lo que indica que estos animales tienen un sistema de aproximación primitivo para entender los números. Experimentos como este parecen confirmar que si bien los humanos somos capaces de resolver problemas matemáticos que no están al alcance de los monos, “el subyacente conocimiento matemático es un sentido numérico primitivo”, explica Brannon. “Cuando pones a prueba a monos y humanos con el mismo problema, puedes despojar a los humanos de todas nuestras habilidades del lenguaje ligado a las matemáticas y darte cuenta que nos comportamos muy parecido a los monos”, le dice al programa Discovery de la BBC.

“Esto sugiere que aun cuando nos hemos convertido en procesadores de matemática simbólica, todavía tenemos operando simultáneamente estos sentidos numéricos primitivos”, en los que nos basamos en la aproximación. Este sentido primitivo no es el único mecanismo del cerebro humano. Hay un segundo sistema que también compartimos con otros animales y es innato en los bebés. Se trata de la subitización, el sistema que nos permite identificar la cantidad de objetos en un instante.

Este sistema solo funciona en pequeñas cantidades –o con números muy bajos– y es el que nos permite determinar con la misma rapidez 1, 2 y 3, y algunas veces 4. Es decir, contar hasta tres puede llevar más tiempo que contar uno o dos. Pero si ves objetos o puntos en una carta, reconocerás casi con la misma inmediatez uno que tres.

¿Cómo interactúan estos dos sistemas? Para Susan Carey, profesora de Harvard, la clave está en nuestra habilidad de memorizar listas ordenadas. “Lunes, martes, miércoles, jueves… a, b, c, d, e…1, 2, 3, 4, 5… Son listas que al principio no tienen ninguna relevancia. Los niños pequeños no tienen la más mínima idea de lo que es lunes, martes, miércoles, jueves y viernes”, señala la experta. Los humanos aprendemos 1, 2, 3, 4, 5 sin saber lo que significan, hasta que pasamos por una etapa en la que todo empieza a tener sentido. “Los niños pasan de saber lo que es 1, pero no saber lo que son los demás, a saber lo que es 2 y darte lo que es 1 y 2, pero si les pides 3 te dan un puñado (de objetos)”, explica Ted Gibson, científico cognitivo del Instituto de Tecnología de Massachusetts. Carta Bodán.

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