Cuando se quiere, todo gobierno autoritario termina

el_pulso_de_la_semanaPor Edmundo Jarquín

Saber que se puede

Desde hace seis años, por invitación de Fabio Gadea Mantilla, todos los sábados tengo en Radio Corporación un breve programa de comentarios, que raramente excede los diez minutos. Por decisión de la Radio el programa se titula “El pulso de la semana, con Mundo Jarquín”, porque intento tomar el pulso a la semana que termina, comentando algunos de los hechos relevantes, normalmente nacionales.

Salvo feriados y unas poquísimas excepciones, en las más de trescientas semanas transcurridas ahí he estado todos los sábados en comunicación con la gran audiencia de la Corporación, a veces grabando por teléfono o internet desde el extranjero. Ocurre que el programa siempre lo cierro con unos versos de la linda canción “Color esperanza” que textualmente dicen: “Saber que se puede / Querer que se pueda”. Como el programa que grabo, también lo distribuyo por internet utilizando esos versos como epígrafe, tanto de quienes me escuchan como de quienes me leen, he recibido muchos comentarios sobre los versos.

En uno de los comentarios se me aclaró que el autor de la canción no es, como lo cito en el epígrafe, Diego Torres, quien la popularizó e incluso la cantó ante el Papa Juan Pablo II, sino el argentino Coti Sorokin. Y en llamadas que se han recibido en la Corporación se me ha solicitado que explique el significado de los versos que cito. Esta explicación, que tenía pendiente, cobra actualidad por tres artículos que se han publicado en La Prensa en esta semana.

El lunes pasado, en editorial titulado “La unidad de los liberales” se comenta el fracaso de los intentos en alcanzarla, e incluso su inutilidad, aunque se unificara toda la oposición y no solamente los liberales, ya que como es sabido con el actual Consejo y sistema electoral las elecciones son para votar y no para elegir, pues los votos no se cuentan bien. En otro editorial, de ayer viernes (“La revolución pacífica”), al conmemorar el vigésimo quinto aniversario de la caída del muro de Berlín y del fin de la dictadura comunista en la República Democrática Alemana (RDA), se señala la posibilidad de terminar con las situaciones más oprobiosas por medios pacíficos, como ocurrió en Alemania. Y finalmente, también ayer viernes, el diputado del MRS Enrique Sáenz, publica un artículo haciendo un esfuerzo muy sistemático de extracción de lecciones de la experiencia venezolana del año que transcurre en el esfuerzo de la oposición de terminar con el gobierno autoritario y corrupto (¿sueña familiar, no?) de Maduro.

A los artículos mencionados habría que agregar, para redondear la idea explicativa de los versos de “Color esperanza”, que la semana pasada hubo una suerte de Asamblea Ciudadana en que se reunieron representantes de las marchas que han habido en diversas partes de Nicaragua protestando por el riesgo en que están las propiedades de muchos productores afectados por la ruta del eventual canal. “En esas marchas no ha habido mucha gente”, me comentaba un amigo, a quien le recordé que tampoco éramos muchos los que salíamos a protestar contra Somoza en el movimiento estudiantil de los años sesenta y setenta.

Pues bien, el fin del régimen comunista de la RDA, como el de Somoza, y el de todos los gobiernos oprobiosos, demuestra que los gobiernos que en determinado momento pueden lucir inconmovibles, e incluso con apoyo en importantes sectores de la sociedad, inevitablemente terminan. De ahí el sentido del verso “Saber que se puede….”, porque trasmite la idea esperanzadora de que aún los regímenes que lucen tenerlo todo amarrado, bajo determinadas condiciones también terminan. Y la principal de esas condiciones es que haya personas, por minorías que luzcan, que tengan la voluntad para que la situación opresiva termine. De ahí el sentido del otro verso, “Querer que se pueda….”

En la RDA los alemanes querían terminar con el régimen y, en determinadas condiciones, pudieron; en Venezuela la oposición a Maduro quiere, pero aún no se reúnen las condiciones, incluso las que dependen de la propia oposición como lo señala Sáenz. La lección para los nicaragüenses es que si algunos queremos, aunque ahora luzcamos pocos, ¡podremos! Lo fundamental es, como lo dicen los versos que siguen a los que hemos citado: “Quitarse los miedos / Sacarlos afuera / Pintarse la cara Color Esperanza / Tentar el futuro / Con el corazón….”

La Nicaragua Linda

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