¿Cuál es la necesidad y el interés de China en el canal de Nicaragua?

el_pulso_de_la_semanaPor Edmundo Jarquín

El Primer Ministro de China, Li Kequiang, recién concluyó una gira por Brasil, Colombia, Perú y Chile, de enorme importancia para la región. La visita dio origen a opiniones que han colocado esa importancia bajo un enfoque más complejo, en contra del simplismo analítico. Ya veremos cómo esa gira concierne a Nicaragua.

La importancia de China en la región, especialmente en América del Sur, ha venido y seguirá creciendo. China ya es el segundo socio comercial de América Latina, y su inversión directa enorme. Li planeaba comprometer 53,000 millones de dólares de inversiones en esos países.

La Prensa publicó un artículo de Alicia Bárcenas, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), titulado “Diversificación es la palabra clave”, escrito con motivo de la mencionada gira.

¿Por qué la diversificación? Porque los flujos de exportaciones hacia China y sus inversiones han estado concentradas en materias primas, fundamentalmente minería e hidrocarburos.

Sutilmente, Alicia dice que la relación con China está alentando la reproducción del patrón de subdesarrollo que fue objeto del análisis y la retórica antiimperialista de los años 50, 60, 70 y 80. A eso alude también la retórica contra el “capitalismo salvaje” de Ortega, aunque de forma curiosa exclusivamente ligada a Estados Unidos y Europa.

El artículo de Alicia termina con la constructiva propuesta de ir a una mayor diversificación de la inversión China, lo que repercutirá en la diversificación de las exportaciones, y en este contexto celebra que parte de la cartera de inversión que trajo el gobernante chino haya sido en infraestructura, lo que mejorará la productividad y competitividad de los países, y contribuirá a mayor comercio intrarregional.

Con motivo de la reciente Cumbre de Las Américas, en Panamá, Cepal presentó un documento titulado “Espacios de cooperación en Las Américas”. En ese documento se aprecia que hay un potencial para la complementariedad entre América Latina y los Estados Unidos-Canadá, sobre una base diversificada. Concretamente, la relación económica de América Latina con Estados Unidos-Canadá (y es también el caso con Europa) puede tener mayor componente industrial y de servicios, mientras que la complementariedad con China es fundamentalmente con productos primarios, pues en términos industriales la relación es competitiva.

¿Se trata de privilegiar la relación con China, o de privilegiar la relación con Estados Unidos y Europa? Las dos cosas, es decir, la región debe apalancarse en una para mejorar la capacidad en la otra, y viceversa. En este contexto no será extraño ver una mayor aproximación de Brasil y Mercosur con Estados Unidos y Europa.

Esta semana la Secretaria de la Cepal también advirtió sobre la necesidad de disminuir el riesgo de esa inversión extranjera porque, de mantenerse el patrón actual, pasaría a ser una suerte de endeudamiento externo por el gran monto de remisión de utilidades que generan.

El riesgo no está en la inversión extranjera por sí misma, sino en el patrón de concentración en pocos sectores. Como dice Alicia, lo que nos debe “preocupar no es solo atraer inversión sino que sea de calidad y se asocie con empresas latinoamericanas para que generen rentas al interior de nuestros países”.

A estas alturas se preguntarán: ¿en qué nos concierne todo lo anterior?

Primero, en la cartera de proyectos que trajo Li Kequiang, estaba el ferrocarril transoceánico, que uniría a Brasil con Perú, para tener otra salida de la producción de América del Sur hacia China. Esto, por lo menos, conduce a la pregunta sobre la necesidad y el interés chino en el canal transoceánico por Nicaragua.
Segundo, el patrón de inversiones extranjeras en Nicaragua es una réplica del riesgo del cual advierte Cepal: en 2014 el monto de inversión extranjera bruta fue de 1,300 millones de dólares, pero salieron aproximadamente 500 millones de dólares de utilidades, es decir casi el 40% de la inversión bruta, para quedar en una inversión neta de aproximadamente US$ 800 millones.

También, entonces, nos podemos preguntar qué está haciendo el gobierno de Ortega, más allá de la retórica, para no tener todos los huevos puestos en la canasta del canal, y para diversificar la inversión extranjera. Si alguien lo dice, se agradecerá.

La Nicaragua Linda

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