¿Copulan los animales por placer?

Imagen de zoouniverso.blogspot.com

Imagen de zoouniverso.blogspot.com

Para los seres humanos, las relaciones sexuales son, según cree, placenteras. Sin embargo, no pensaríamos lo mismo si nos atuviéramos a lo que dicen los textos científicos. La mayoría de los estudios sobre conducta sexual se basan en explicaciones evolutivas en lugar de las experiencias mentales y emocionales inmediatas. Tenemos relaciones sexuales porque nos ayuda a preservar nuestra herencia genética. Eso es exacto, pero incompleto: faltan los aspectos más fugaces, empíricos y placenteros del más básico de los impulsos sociales. Es como mirar un cuadro sin la mitad del espectro de colores.

Una pregunta científicamente legítima que despierta curiosidad, sin embargo, es si somos la única especie que siente placer sexual. En los últimos 10 a 15 años, la ciencia ha comenzado a confirmar la idea de que los animales experimentan una sensación general de placer, como sabrá cualquiera que haya acariciado a un gato. En 2001, por ejemplo, los psicólogos Jeffrey Burgdorf y Jaak Panskepp descubrieron que las ratas de laboratorio disfrutaban de que les hicieran cosquillas y emitían una especie de risita alegre inaudible para el oído humano. Y no solo eso, sino que buscaban activamente esa sensación.

¿Pero incluye esto también el placer carnal? Una manera de averiguarlo es estudiar los casos de actividades sexuales que no pueden dar lugar a la procreación: por ejemplo, entre dos o más machos o hembras, cuando uno o varios de los individuos es sexualmente inmaduro, o cuando el sexo que se produce fuera del período de celo. Los bonobos, por ejemplo, los llamados “monos hippie”, son famosos por las interacciones entre individuos del mismo sexo y las interacciones entre individuos maduros y subadultos o juveniles. Pero no hace falta ser un bonobo para disfrutar del sexo “no conceptivo”: los monos carablanca también lo hacen, indica BBC Mundo.

Carta Bodán

Enlace para bookmark : Enlace permanente.

Deja un comentario