Chiquito, pero bendecido

onofre_guevara_lopezPor Onofre Guevara López

Tomado de Confidencial de Nicaragua

Como país, siempre hemos sido objeto de bendiciones que nos han colmado de jamaqueos terráqueos, tsunamis y furiosos desórdenes eólicos, pero nunca el cielo nos había bendecido con un meteorito, sino hasta ahora, gracias al comandante Daniel y a la compañera Rosario. Pero como nunca faltan los enemigos de la felicidad del pueblo, unos están desconfiando de que ese “fragmento de cuerpo celeste” caído el sábado por la noche en predios cercanos al aeropuerto, sea un meteorito, y otros quieren quitarnos esa bendición, rebuscando pruebas de meteoritos anteriores en diferentes hoyos del territorio nacional.

Les molesta la alegría de quienes vivimos bonito, y por eso nos quieren amargar este fascinante momento histórico en que los y las [email protected] nicaragüenses (o sea, nosotros y nosotras) estamos “sonando en todas las páginas internacionales”. Bueno, eso de que “sonamos en todas las páginas internacionales” es solo un decir, pues solo sonamos por la Internet y la televisión, porque los medios escritos aún no saben cómo ponerles audio a sus páginas.

Aclarado eso, aseguramos que sectores de la derecha están negando lo del meteorito y otros creen que es solo una hipótesis, porque no comprenden el grandioso significado de su caída en un país tan chiquito como el nuestro, pero bendecido y prosperado. Con su malsano sentimiento, solo pretenden restarles méritos al comandante Daniel y a la compañera Rosario. ¡Mezquinos que son!

Se atreven a negarles sus méritos, porque sus gobiernos neoliberales nunca fueron bendecidos con la caída de un meteorito. Muy pronto se amargarán mucho más, cuando del extranjero vengan los científicos solidarios –aunque no sean socialistas— a realizar las investigaciones, con las cuales determinarán que fue gracias a Dios y la Virgen santísima que nos cayó esa bendición del cielo.

Junto al milagro cósmico con que hemos sido bendecidos, ha ocurrido –en el silencio de la santidad propia de los verdaderos milagros—, una demostración de que nuestra fe en los árboles de lata no es una vanidad, pues están salvando a mucha gente de las rayerías aterrorizantes que con los inviernos son atraídas por esos odiosos árboles de palo que solo nos quitan el calor del Sol con su sombra. De esos árboles de palo nunca emanará ninguna luz, como no sea en invierno cuando se les acercan las quiebraplatas o los hachones con sus luces intermitentes.

Por dicha, y gracias a la sociedad del comandante Daniel y la compañera Rosario con el dios Eolo el que, sin sus malacrianzas huracanadas caribeñas, ya comenzó a proveernos de energía eléctrica, y pronto esos árboles de palo ya no servirán ni para leña.

La milagrosa caída del meteorito en nuestra amada patria, también está siendo envidiada por los países imperialistas, los cuales, para poder oír sonar y sentir temblar la tierra, requieren explosionar sus artificiales artefactos de guerra. La misma NASA, nos quiere negar el milagro del meteorito, bajo la suposición de que, habiendo caído en predios cercanos a nuestra fuerza aérea, podría haberse tratado de una explosión de dinamitas. (Dejaría de ser la agencia de fenómenos extraterrestres imperiales).

Pero, por las bondadosas intersecciones de las vírgenes de El Carmen, el Rosario y de Cuapa, Dios nos concederá la gracia de que sea escuchada la petición de ayuda que el señor Wilfried Strauch, ha hecho al Instituto de Geociencia de Alemania, la cual, para envidia de la NASA, podrá comprobar que lo caído cerca del aeropuerto fue un meteorito, y no de otra cosa.

¿Por qué motivos necesitamos que nos haga esa gracia del Señor?

Primero, porque así se confirmará que en verdad hemos sido bendecidos por Él con el meteorito que ahora saludamos y celebramos con la alegría, la felicidad y el amor que por designios divinos nos sobran, y hasta somos capaces de prodigarlos a todo el mundo. Y segundo, para poder evitar una posible y trágica confusión de nuestro cariño por un meteorito, con los desagradables flatos del meteorismo.

Fea confusión que nada digna de una bendición divina sería, porque el meteorito nos vino directamente del cielo, en tanto, el meteorismo es un término médico mundano creado para referirse… ¡a la acumulación de gases en el intestino!

Benditos y benditas seamos todos y todas, ustedes y ustedas. Amén.

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