Capturados por ataque terrorista son del FSLN y regresaban de celebrar en Managua

 

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El luto invadió la pequeña casa de Esther Gómez Barrera en San Juan de Limay. Carlos Herrera/Confidencial.

Policía hermética se niega a brindar explicaciones sobre móvil de ataque criminal a caravana sandinista. San Juan de Limay vive su día más triste: entierra a las víctimas

Tomado de Confidencial de Nicaragua

Cuarenta y ocho horas después que se produjo el atentado criminal contra las caravanas sandinistas que regresaban a sus comunidades en Estelí y Matagalpa el 19 de julio, la Policía Nacional no ha presentado ningún avance de la investigación que revele el móvil del crimen y la única pista presentada hasta hoy está siendo fuertemente cuestionada.

La identidad de los cuatro sospechosos capturados la noche de los ataques el 19 de julio a caravanas sandinistas se develó este lunes por la protesta de sus familiares que, en las afueras de las celdas de la Dirección de Auxilio Judicial en Managua, no se explicaban cómo los habían capturado cuando todos son simpatizantes del partido de gobierno.

Los ataques criminales provocaron el fallecimiento de cinco personas, originarias de varias comunidades del norte de Nicaragua, y resultaron heridas 19 personas más según las autoridades.

El segundo jefe de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), el comisionado mayor Mauricio Ruiz, dijo “sin comentarios” cuando se le preguntó sobre las detenciones y en especial sobre la captura de Frank Martínez Torres, de 15 años, un niño campesino originario de la comunidad Las Pilas, en Ciudad Darío, que fue liberado a las 3:10 de la tarde y que dijo que adentro no le había pasado nada cuando los periodistas le preguntaron sobre la razón de su captura.

Vistiendo camiseta negra y short azul, Martínez contó que el 19 de julio vino a la capital con sus tíos Juan José y Gregorio Torres, dos militantes de reconocida trayectoria sandinista en su comunidad, para celebrar la caída de la dictadura de Somoza, ocurrida hace 35 años.

Ataque fue en dos puntos

Cuando ya regresaban a su casa, conducidos en buses pagados por el partido sandinista y dejados en la entrada de la comunidad—a 5 kilómetros del sector de Puertas Viejas donde ocurrió uno de los ataques— fueron detenidos por miembros de la Policía Nacional que se encontraban allá. Los condujeron enchachados como sospechosos hasta Managua y fueron acusados, según el niño, de “tirar piedras a los buses”.

El otro atetando sucedió en la carretera San Ramón- El Jobo, en Matagalpa según la nota de prensa de la Policía.

Gonzalo Carrión, director del área jurídica del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), recibió desde tempranas horas a los familiares del niño detenido. A su padre Trinidad Martínez y a la madre Vicenta Torres. Pero también conversaron con el abuelo y padre de los otros dos detenidos, Gregorio Torres.

“Uno como padre corrige al hijo”, dijo don Gregorio, “pero ellos venían a una fiesta cívica, no es primera vez que vienen a esta celebración (19 de julio)”.

La voz de los familiares se empezó a escuchar en los medios de prensa tras la conferencia de prensa del Cenidh. Un equipo de abogados de este centro fue después hasta la DAJ, adonde los hicieron esperar más de tres horas.

Cenidh excluido por la Policía

La Policía decidió, sin embargo, entregar al menor a la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), a cuyo director ejecutivo Marcos Carmona, la Policía invitó a pasar. Carrión y su equipo del Cenidh simplemente fueron ignorados.

Después de minutos de espera, el niño bajó de la loma. Un momento feliz para sus padres y otro agridulce para el abuelo que se sabía contento con el muchacho en libertad, mientras sus dos hijos continuaron detenidos.

Carrión calificó como un hecho vengativo de la Policía que les hayan impedido ir entrar cuando ellos fueron los que recibieron la denuncia. El otro detenido es el señor Erick Salgado, cuyos familiares no fueron vistos ni en el Cenidh ni en la DAJ.

Carrión señaló que como prueba de la filiación política de los detenidos, sus parientes cargaban credenciales del partido de gobierno. El exsecretario político del FSLN en la comunidad Las Pilas, Rubén Loaisiga, avaló además la trayectoria partidaria y atribuyó la detención a una equivocación de las autoridades.

Ante las evidencias de la falta de transparencia, el Cenidh pidió una investigación profesional alejada de cualquier espíritu de venganza y odio.

Sobreviviente relata el momento del ataque“

  • Vio un hombre armado en la carretera

La profesora Mercedes Pérez víctima de la balacera fue dada de alta del hospital, luego que los doctores determinaran que la bala que tenía alojada en su mano derecha “iría saliendo sola”.

Pérez relató los momentos en que las ráfagas impactaron el bus. Sin embargo, ella resaltó que antes de eso, la luz de un carro le permitió ver una silueta de un hombre y un arma a la orilla de la carretera. Luego todo fue gritos, desesperación y la luz de la cabina revelando el horror al encenderse.

“Venía en el cuarto asiento y miré, gracias a la luz de un vehículo que venía atrás, un bulto que era como una persona con una cosa de patitas, como que el arma estaba puesta en algo y yo grité agáchense”, narró la maestra. “Cuando encendieron la luz del bus, empezamos a ver la gran desgracia. La señora con los sesos de fuera, decían que al chófer lo habían pegado, pero jamás se detuvo”, agregó.

La emboscada, que narra Pérez, sucedió entre el kilómetro 75 de la carretera Managua-Matagalpa, muy cerca de Ciudad Darío. Según esta víctima, en años anteriores, cuando regresaban de las festividades del 19 de julio, en esa zona siempre las caravanas sandinistas eran apedreadas. Pero esta vez las balas superaron eso.

Sin embargo, Pérez no se aventura a culpar a alguien específico ni decir explícitamente que el móvil del atentado se trató por intolerancia política. En cambio, Ramona Marisol Rosales cree que el ataque “fue planeado”.

“En la carretera que va de aquí de Limay a Estelí tiraron miguelitos, porque en la caravana que veníamos se poncharon todititas las camionetas”, afirmó Rosales. “Por robarnos no fue, prácticamente eso ya estaba planeado”, zanjó la mujer.

Entierro en Limay: Lágrimas e indignación

 

La fresca sepultura de Vilma Gómez Benavidez en el cementerio de San Juan de Limay. W,Miranda/Confidencial

La fresca sepultura de Vilma Gómez Benavidez en el cementerio de San Juan de Limay. W,Miranda/Confidencial

*No era para robar, sino un ataque terrorista planificado, aseguran

El sepelio atravesó las estrechas y áridas calles de San Juan de Limay, municipio del departamento de Estelí, ante la consternación colectiva de una comunidad que todavía no asimila el asesinato de dos de sus miembros.

“No creo que sea delincuencial. Es que un delincuente te ataca para robarte y eso fue un ataque terrorista”, dijo Jaime Sánchez Barrera, hermano de una de las víctimas. “Por robarnos no, prácticamente eso fue ya planeado”, agregó Ramona Marisol Rosales.

Los ataúdes en los que yacían los cuerpos de Esther Lidia Gómez Barrera, enfermera de 24 años de edad y madre soltera, y Vilma Gómez Benavidez, de 48 años, ingresaron casi al mediodía al cementerio de la localidad acompañados de los militantes sandinistas.

Los familiares perdían el sentido de tanto llorar y los amigos y militantes miraban la escena acongojados. Ambas mujeres fueron enterradas en el terreno directamente. No hubo bóvedas de concreto. Dos cúmulos de tierras enflorados con ramos enviados por el FSLN adornaron la sepultura.

“Yo pido justicia porque no es justo lo que están haciendo… matando a sangre fría”, dijo desconsolada Gloria Barrera, madre de Esther. “Dejan a su hija sola y ella (Esther) estaba empezando a trabajar en el hospital Bautista de Managua para mantener a su criatura”.

Otra de las víctimas fue German Adrián Martínez, de 24 años de edad, quien fue sepultado en la comunidad “La Jabonera” a las tres de la tarde del lunes.  Los cuerpos fueron trasladados a este remoto municipio estiliano la tarde del domingo resguardados por un fuerte dispositivo de la Policía Nacional y el Ejército.

Después del entierro, las pequeñas casas construidas de ladrillos rojos se vaciaron. Los familiares y vecinos cercanos comentaban la tragedia que les embargaba, congregados alrededor de un televisor viendo las noticias del mediodía que daban cuenta sobre el hecho sangriento. San Juan del Limay todavía estaba siendo patrullada la tarde de este lunes por militares del Ejército según constató Confidencial.

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