Canal de Nicaragua atrae a la gran prensa internacional

Aunque a estas alturas aún se desconoce la identidad de los futuros inversionistas, la ley que otorgó la concesión a Wang Jing en 2013 le da manos libres para hacer prácticamente lo que quiera en el país durante los próximos 100 años.

Aunque a estas alturas aún se desconoce la identidad de los futuros inversionistas, la ley que otorgó la concesión a Wang Jing en 2013 le da manos libres para hacer prácticamente lo que quiera en el país durante los próximos 100 años.

Mauricio Vicent, corresponsal del diario El País de España, llegó a Managua para conocer el proyecto del canal, un tema que volvió a la agenda de la gran prensa tras el anuncio de que las obras previas comenzarán el próximo 22 de diciembre. A continuación reproducimos algunos fragmentos del artículo publicado hoy en El País Internacional.

“La construcción de un gran canal que uniría el Atlántico y el Pacífico divide a los nicaragüenses. La polémica se aviva por la concesión a un empresario chino para explotarlo durante 100 años. Recorremos los escenarios de un proyecto que cambiaría la geografía del país centroamericano.

“Excepto unas cuantas vallas de propaganda de Daniel Ortega, todo está increíblemente verde en la carretera que va de Rivas a la desembocadura del río Brito, cerca de la playa de Majagual, en la estrecha lengua de tierra que separa el Pacífico del gran lago Cocibolca.La zona, unos 50 kilómetros al norte de la frontera con Costa Rica, fue escenario de fieros combates en 1855, cuando el filibustero norteamericano William Walker apareció en Nicaragua y se adueñó del país, y también después, durante la insurrección popular que acabó con la dictadura somocista el verano de 1979.

“Treinta y cinco años más tarde, y pese a que Ortega regresó al Gobierno en 2007 -después de ser derrotado por Violeta Chamorro en las elecciones de 1990-, poco queda en Nicaragua del espíritu de aquella revolución que encandiló al mundo y llenó de esperanza al segundo país más pobre de América.

“Ya no hay guerra en Nicaragua. Ni contras. Tampoco existe una oposición al orteguismo bien organizada. Sin embargo, según destacados disidentes del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), ahora comienza una “nueva batalla” en el país que puede hacer que la gente despierte y se movilice”.

“Mire, mire, allí vienen los chinos”

“El gigantesco proyecto está presupuestado en $50.000 millones, casi cinco veces el PIB de Nicaragua. Aunque a estas alturas aún se desconoce la identidad de los futuros inversionistas, la ley que otorgó la concesión a Wang Jing en 2013 le da manos libres para hacer prácticamente lo que quiera en el país durante los próximos 100 años.

Ello incluye decidir cuántas y qué tierras se expropian para construir tanto el canal como los llamados “subproyectos”, una categoría difusa que incluye dos puertos, un aeropuerto, un ferrocarril, oleoductos, complejos industriales, una zona de libre comercio, un lago artificial y -lo que más suspicacias provoca- cinco grandes “áreas de desarrollo turístico”, la más importante de ellas situada en este privilegiado istmo de Rivas.

“¡Mire! ¡Mire! ¡Allí!… ¡Ahí van los chinos!”. Quien da la voz de alerta, sobre el kilómetro 121 de la carretera a Brito, señala una caravana formada por tres furgonetas pick up de doble cabina, en la última de las cuales un soldado del Ejército nicaragüense va de pie empuñando un arma automática. Todos los vehículos llevan cristales tintados y avanzan a considerable velocidad ante la mirada recelosa de los campesinos y vecinos de Tola.

En el ambiente hay incertidumbre. Por Santa Julia, La Batalla, Santa Adela y otros pueblitos y caseríos cercanos a la boca del río pasaron días atrás otros convoyes similares entrevistando a la gente y haciendo mediciones. El objetivo: elaborar un censo de fincas y terrenos a expropiar a partir de diciembre, cuando las obras del canal deberían comenzar”.

¿Sueño o pesadilla? Un país dividido

“Por aquí solo han pasado los chinos y ustedes”, suelta Juan Cárdenas, un excombatiente sandinista lisiado de guerra. Juan es uno de la docena de socios de la cooperativa Elvis Zúñiga, creada al triunfo de la revolución en los terrenos de la Hacienda Miramar, un latifundio ganadero que perteneció al clan Somoza. En julio de 1979 la finca fue tomada por guerrilleros del Frente Sur, comandado por Edén Pastora (el Comandante Cero) y en el que también luchó Víctor Tirado.

Las tierras intervenidas fueron entregadas entonces a excombatientes sandinistas, aunque más tarde una parte de la finca pasó a manos particulares. Hoy -denuncia el diario opositor El Confidencial, de Carlos Fernando Chamorro- un mordisco nada despreciable del viejo latifundio somocista pertenece a allegados de la familia Ortega. Un buen negocio en caso de que el canal llegue a realizarse.

“La boca entraría justo por aquí”, indica Juan, espantando moscas en el soportal de su humilde casa de madera, de una de cuyas paredes cuelga un viejo retrato del presidente Ortega. Nadie del Gobierno ha venido a explicarles nada, y eso que, se queja, “los chinos ya han pasado dos veces por aquí acompañados del Ejército”.

Cárdenas y los suyos están acostumbrados al trabajo duro y no se asustan fácilmente. Cultivan frijoles, hortalizas, viandas, y tienen algunos animales. Aunque casi no les da para vivir, si pierde esta pequeña parcela no sabe cómo alimentará a su familia, dice Juan. “Nosotros siempre hemos sido sandinistas, pero con esta situación ya se nos está empezando a desdibujar…”, comenta.

Trinchera de la Noticia

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Un comentario

  1. Aqui no veo ninguna division por el contrario del 100% solamente un 5% esta en desacuerdo y segun veo eso no es una division. Ese 5% son lo ciudadanos por donde sus propiedades pasara el canal eso incluye a los que quieren hacer division con este tema que son los de siempre derechistas que ahora ven una oportunidad para el gobierno y quieren un hueso gordo de ese acuerdo comercial, pero al final todo Nicaragua saldra beneficiado con el desarrolo de esta megaobra.

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