Arquidiócesis de Managua condena acto criminal contra simpatizantes del gobierno

Cardenal Leopoldo Brenes, Arzobispo de Managua.

Cardenal Leopoldo Brenes, Arzobispo de Managua.

A través de un comunicado de prensa firmado por el cardenal Leopoldo Brenes y monseñor Silvio Báez, en representación de la Arquidiócesis de Managua, la Iglesia Católica condenó este lunes de manera “absoluta” el “acto criminal” ocurrido este sábado 19 de julio en contra de una caravana de autobuses que trasladaba hacia sus lugares de origen a decenas de simpatizantes del gobierno del FSLN y que habían participado en Managua en el acto central por el 35 aniversario de la revolución que en 1979 derrocó al régimen dinástico de Anastasio Somoza Debayle. El atentado dejó como saldo cinco muertos y más de 30 heridos, según fuentes oficiales.

La autoría de la emboscada fue asumida por un grupo autodenominado “Fuerzas Armadas de Salvación Nacional-Ejército del Pueblo (FASN-EP)”, del que no se tenían antecedentes, al menos a nivel periodístico. El hecho ha causado indignación y repudio en todos los sectores del país, por tratarse de una acción a mansalva en contra de civiles desarmados.

Aunque el gobierno de Daniel Ortega carece de legitimidad constitucional por las graves acusaciones de fraude electoral durante los comicios generales de 2011; por aprovecharse del poder para enriquecerse él y su familia, así como los sectores que le son de utilidad; por haber vulnerado la institucionalidad del país al haberse apropiado de todos y cada uno de los poderes del Estado; por utilizar a sus fuerzas de choque (turbas) en contra de la población civil, cometiendo incluso crímenes políticos ante la complicidad de la policía y del ejército, no puede justificarse un atentado como el ocurrido el sábado pasado contra la caravana oficialista, opinan la mayor parte de los nicaragüenses. La Iglesia Católica se ha sumado hoy al sentimiento nacional:

Comunicado de la Arquidiócesis de Managua

A nuestros Sacerdotes, Religiosos (as), agentes de pastoral, pueblo católico, hermanos en la fe cristiana, nicaragüenses, hombres y mujeres de buena voluntad:

1. En nombre de la Arquidiócesis de Managua, como pastores del pueblo de Dios, deseamos manifestar nuestro profundo dolor e indignación ante el terrible acto criminal perpetrado el sábado pasado contra hermanos nicaragüenses que regresaban a sus casas después de la celebración del 19 de julio en Managua. Como creyentes y obispos condenamos absolutamente este acto violento que viene a enlutar a las familias de estas personas fallecidas y a todo el país que vive con dolor y repudio este hecho tan inhumano e irracional.

2. Iluminados por la palabra de Jesús quien non invita al diálogo tolerante y al encuentro reconciliador (cf. Mateo 5,25-26), que nos ha propuesto como ideal de convivencia el amor de unos por otros incluidos los propios adversarios (cf. Mt 5,44) y nos ha dejado como don de su pascua la verdadera paz (cf. Juan 14,27), hacemos un llamado a todos los nicaragüenses para que finalmente erradiquemos de nuestra historia y de nuestro corazón el odio, la confrontación irracional y la violencia. La paz exige fortaleza y esperanza, la violencia es una vil debilidad que no resuelve nada. «Imitemos la paciencia de Dios, alimentando la esperanza con la sólida confianza en la victoria final del bien, es decir de Dios» (Papa Francisco, Angelus del 20 de julio de 2014).

3. Al condenar el acto terrorista del sábado, pedimos a Dios que toque el corazón de estos agentes de iniquidad, que han desoído el mandato divino: «No matarás» (Éxodo 20,13). Elevamos nuestras oraciones por estas víctimas inocentes para que sean acogidas por Cristo, el Señor, en la gloria de una vida que no termina. Oramos también por sus familiares, para que experimenten el consuelo del Dios de la vida y nuestra cercanía amorosa a través de la oración.

4. No debemos olvidar que la caridad evangélica exige la justicia (Caritas in Veritate, 6). Y cuando la justicia ha sido quebrantada, hay que restablecerla con las penas correspondientes establecidas en nuestras leyes. En primer lugar para asegurar que nuestra sociedad no se construya sobre el terrorismo, la impunidad o el encubrimiento cobarde de eventuales actores intelectuales. Y para que este reprobable acto criminal nos ayude a todos a purificar nuestros corazones para amar y construir la paz. No olvidemos que el mal brota del corazón del hombre (cf. Marcos 7,21-23) Que todos los nicaragüenses, creyentes y no creyentes, instituciones gubernamentales y sociedad civil, al  comprometernos a erradicar del corazón el odio, rechacemos todo acto violento y no cometamos nunca más en Nicaragua ningún atropello contra los derechos humanos de nadie. ¡Condenemos la violencia y no la justifiquemos, pero tampoco la promovamos y provoquemos nunca más en nuestra amada patria que ya ha visto tanta sangre de sus hijos derramada injusta e inutilmente!

5. Les pedimos a nuestros sacerdotes y a nuestras parroquias y comunidades que este jueves 24 de julio, ofrezcamos la Eucaristía por las víctimas de este acto terrorista y una Hora Santa frente a Jesús Sacramentado implorando el don de la paz sobre nuestra patria y la gracia de escuchar de Jesús en el corazón sus palabras: “Felices los que trabajan por la paz, porque Dios los aceptará como sus hijos” (Mateo 5,9).

Dado en la Curia Arzobispal de Managua el veintiuno de julio de dos mil cuatro.

Mons. Leopldo José Cardenal Brenes                             Mons. Silvio José Báez

                    Arzobispo de Managua                                    Obispo Auxiliar de Managua

 

 

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