Es fácil seguir el paso de
Fidel Castro, deja un rastro de sangre. Los subversivos que han ido
a Cuba por casi cincuenta años a recibir entrenamiento, no ha sido
para recibir entrenamiento en agricultura, industria o como hacer
avanzar y progresar a los pueblos. Ha sido un entrenamiento para
matar, asesinar, extorsionar, indoctrinar, chantajear, aterrorizar a
los pueblos. Para destruir la agricultura y la industria. Es lo que
hicieron en Nicaragua Daniel y Humberto Ortega, y toda la
nomenclatura, vanguardia, amaestrada en Cuba.
Un “líder” mundial izquierdista dijo que Fidel había cumplido su
misión… (¿?)… si la misión era llevar zozobra, terrorismo e
intranquilidad a América latina y pobreza y miseria a Cuba…si entre
las “misiones” de Fidel Castro, se puede contar el precario gobierno
de Allende en Chile bajo el tutelaje de Fidel, que le financió su
candidatura con varios millones de dólares de su cuenta Suiza, y cuando
ganó la presidencia le controló hasta la secretaria, que fue la
misma hija de Allende y que Castro hizo que se casara con un miembro
de la seguridad del Estado cubano para mejor vigilancia, y que la
custodia personal de Allende, los GAP, (Grupo de Amigos del
Presidente) fueron cubanos al mando de Tony y Patricio de la
Guardia, que llegaron a poner cubanos de la seguridad del Estado
castrista en un gobierno paralelo en todos los ministerios del
gobierno chileno interviniendo en todo, (como hicieron en Nicaragua)
y que al poco tiempo de haber sido presidente Allende, y por la
visita de Fidel por casi un mes recorriendo la geografía chilena,
soliviantando los ánimos para radicalizar la situación, metiendo
armas de contrabando en Chile para armar a los grupos comunistas
extremistas como el MIR, desestabilizando la presidencia de Allende,
hubo hambre y racionamiento… si la “misión” es como la que cumplió
en Nicaragua por medio de sus “peones” de la cúpula sandinista que
manejó como títeres para que destruyeran el país… si la misión es
como la que deja en la rica petrolera Venezuela, de hambre, escasez,
racionamiento, angustia, incertidumbre y miseria… mas toda la
confusión y convulsión política sembrada en América latina, pues
tiene razón quien dijo que el apocalíptico Fidel cumplió su misión.
Según Carlos Franqui, ex director del periódico Revolución y ex
director de Radio Rebelde en la Sierra Maestra, Fidel Castro
aconsejaba, y presionaba, a Salvador Allende, para armar al pueblo
chileno, crear un estado policíaco, eliminar a jefes militares,
suprimir la oposición y proclamar una dictadura revolucionaria.
El presidente Allende, terminó suicidándose con un fusil AK-47,
regalo de Fidel, así también una hermana suya, Laura, exilada en la
Habana, que se tiró por una ventana del Hotel Riviera, y la hija de
Allende, Beatriz Allende, que se pegó un tiro en la cabeza estando
también exilada en la Habana, y el expresidente testaferro de Fidel
Castro, Osvaldo Dorticós Torrado, de quién Carlos Franqui dice que
era el “loquero” mayor del comandante Castro, que se suicidó el 23
de Junio de 1983, y Haydee Santamaría Cuadrado, presidente de la
Casa de las Américas, asaltante histórica del cuartel Moncada el 26
de Julio, que se quitó la vida en el mismo día del aniversario el 26
de Julio de 1980, y la hermana de Vilma Espín, esposa de Raúl
Castro, Nilsa Espín y su esposo Rafael Rivero, capitán del ejercito
revolucionario, que decidieron quitarse la vida y el gobierno
mantuvo el hecho en el mayor secreto de Estado, y el frustrado
intento de suicidio del ministro de Trabajo y Seguridad Social,
Augusto Martínez Sánchez, quien sobrevivió a un disparo en el pecho,
el 8 de diciembre de 1964.
Eso sin contar que el primer presidente de la revolución en Cuba,
anterior a Dorticós, nombrado en enero de 1959, el probo magistrado
Manuel Urrutia, que como magistrado le ayudó a Fidel cuando el
juicio por el asalto al Moncada, negándose a firmar la sentencia que
condenaba a Fidel, a los seis meses de nombrado, una mañana el
presidente Urrutia se vio rodeado en el Palacio Presidencial por las
turbas de los CDR, enviados contra suya por Fidel, que le gritaban ¡traidor…
paredón! y tuvo que salir corriendo por la puerta trasera antes que
lo mataran para asilarse en los Estados Unidos.
Se ve que ha sido difícil aguantarle la “misión” a Fidel Castro aún
para su entorno.
El iluminado endemoniado Fidel Castro, deteriorado físicamente, pero
igual de maquiavélico, manipulador y mentiroso, como siempre, que
según ha contado él mismo, de pequeño le gustaba atormentar a
maestras y tutores en la escuela, y a quién en el colegio le
apodaron “El Loco”, por perturbado, agresivo, pendenciero,
conflictivo, egocéntrico, megalómano e inestable, quien fue
expulsado del primer colegio de los hermanos maristas por agredir un
profesor, que cuando sus padres decidieron no enviarlo mas al
colegio, los amenazó con darle fuego a la casa paterna si no lo
enviaban, que fue gangster en las pandillas universitarias de la
época, que le amargó sus últimos años la vida a su propia madre, a
quien mantuvo casi secuestrada y vigilada, que hizo que una de sus
hermanas se exilara, que abandonó sin medios de subsistencia a su
esposa y su pequeño hijo, que atormentó hasta enfermar a su hermano
mayor Pedro Emilio, a quién mantuvo secuestrado y logró que se
enfermara de la mente, que hizo que su propia hija Alina lo
despreciara y se exilara en Estados Unidos de América, después, de
pasar por un calvario sufriendo como hija el carácter inestable del
comandante, y tratamientos psiquiátricos, ahora, El iluminado Fidel,
anciano y al borde de la muerte con la mayor desvergüenza y el mayor
cinismo le ha dado por escribir reflexiones, especialmente sobre
ética política.
Castro, que organizó su revolución totalitaria y su gobierno
tiránico en función de su jefatura exclusiva, con reluctancia, dejó
sus cargos oficiales en el gobierno, según dijo, para dar
oportunidad a otros, pero después de casi medio siglo.
Se ha retirado de la administración del desgobierno, contra su
voluntad, porque físicamente ya no puede, el desgaste físico le
llegó al extremo. Está enfermo, decrépito y al final de su vida. ¡Por
fin! Pero reservándose la dirección del Partido Comunista de Cuba (PCC),
el control político. Sigue ejerciendo el poder, haciendo daño y
diseminando malestar como la cizaña, zozobra y angustia, como peste
negra, en Cuba y en América latina, por medio de su testaferro
Chávez y sus títeres; Evo, Rafael, Daniel, Tiro Fijo, arcángeles del
anti Cristo, jinetes apocalípticos.
Ha tiranizado Cuba como señor de horca y cuchillo, dueño de vidas y
haciendas, por cinco décadas.
Ha empapado de sangre, América latina y África, exportando terror,
crímenes y conspiraciones. Impuso como sucesor a su hermano y su
paleolítica pandilla facinerosa como si fueran dueños de la isla
con derecho hereditario.
Fidel Castro en 1959 dijo que Cuba era el primer territorio libre de
América, chiste sangriento, Cuba es el único país de América donde
sus habitantes han vivido prisioneros en un inmenso campo de
concentración bajo su tiranía.
Ahora, después de cinco décadas de avasallamiento totalitario y
absoluto, Cuba y los cubanos están mil veces peor que antes de 1959.
Comen mil veces peor que antes de 1959. Han sobrevivido a base de
tarjeta de racionamiento, y de lo que les envían familiares y amigos
exilados, mientras la nomenclatura tiene supermercados especiales;
pan, turrones, jamón, champagne, viviendas lujosas, viajes de
vacaciones, hospitales y escuelas especiales para la elite.
Solo Fidel, tiene como cincuenta casas diseminadas por toda la isla
de Cuba, para su uso exclusivo, con servicio permanente las
veinticuatro horas del día.
La cúpula sandinista en Nicaragua entre 1979 y 1989, copió el
sistema de privilegios para la nomenclatura cubana comunista.
La nueva oligarquía, la nueva corrupción.
Sectarismo fidelocomunista. Centralización total del país, de la
economía, de la vida diaria, de la prensa, cultura, sindicatos,
educación, escuelas. Nacionalización de la tierra y la agricultura,
intervención, confiscación y destrucción de la industria y comercio.
Militarismo policíaco. Espionaje, cárcel, prisión, fusilamiento.
Control religioso. Caudillismo totalitario. Caprichos y más
caprichos.
Toda crítica ha sido oposición y toda oposición considerada
contrarrevolución.
Una de las mas grandes mentiras (entre miles de mentiras que ha
dicho) fue la que dijo antes del triunfo de la revolución en 1959:
«Ni dictadura de derecha, ni dictadura de izquierda, una revolución
humanista. Elecciones libres y constitucionalidad.»
Ya en el poder dijo su famoso !Elecciones para qué!
Los sandinistas en 1979 dijeron las mismas mentiras y traicionaron
al pueblo nicaragüense una vez en el poder.
Pero, con la formalidad del titulo de jefe de Estado, presidente, o
sin ella, el opresor Fidel, sigue siendo Fidel, el “capo dei
tutti capi”, el gangster universitario reencarnado que oprimirá
y exprimirá hasta el último aliento a los pobres cubanos, y
permanecerá mientras viva como amenazante tormento de los no cubanos.
El jefe nominal es su hermanito Raúl, otro criminal delincuente,
complemento y extensión de Fidel, quien sale de las tinieblas de
segundón para seguir siendo segundón bajo la sombra de Fidel.
Raúl, con fama de canallesco asesino, de pasiones caprichosas y
afeminadas, desde antes del triunfo de la revolución, dejó un rastro
de sangre y un reguero de muertos en su camino hacia La Habana, se
dio gusto fusilando a deleite y antojo, abriendo fosas con
buldózeres y poniendo sus victimas en fila al borde, para ordenar
dispararles con ametralladora calibre treinta o cincuenta y que
fueran cayendo como piezas de dominó.
Igual asesinato de prisioneros indefensos hicieron los sandinistas
en La Pólvora, Granada, en 1979 y en otros lugares de Nicaragua
sembrando de fosas comunes el panorama nacional.
Durante el juicio que le montaron para deshacerse de él, porque le
tuvieron miedo, por sus ideas independientes y opositor a la
infiltración comunista que promovía Fidel y Raúl Castro, al
comandante y héroe de la revolución Huber Matos, el comandante
Matos, que fue condenado a veinte años de prisión, que cumplió, le
respondió a las acusaciones de Raúl durante el juicio: «mentiroso,
falsificador y tramposo», dejando a Raúl petrificado la valentía de
Matos.
Raúl Castro, desde muy joven, comunista declarado, fue junto con el
Che Guevara, quién al triunfo de la revolución cubana, secundó a
Fidel en el perverso propósito de hacer de Cuba un país comunista, y
fue factor decisivo en la eliminación física, encarcelamiento o
exilio, de quienes, revolucionarios o no, se opusieron a la
imposición del comunismo soviético.
Raúl Castro, disciplinado y vehemente comunista, (la china roja le
han dicho en sus espaldas) ha sido para el pueblo cubano; antipático,
impopular, con fama de violento, acomplejado y represivo.
Raúl en una ocasión declaró: «Si a Fidel le pasa algo, el (río)
Almendares se llamará el río rojo, porque correrá sangre, no agua».
El pueblo cubano sabe que no puede esperar nada bueno del reemplazo,
a cual más infame y malvado, Fidel o Raúl, Raúl o Fidel, es lo mismo,
Fidelismo y comunismo, ambos han sido malhechores que mantienen
esclavizado, hambreado, miserable, humillado, encadenado y cautivo
al pueblo cubano en una monumental prisión, llamada Cuba, sin
libertad de movilizarse, sin libertad de prensa, sin libertad de
opinión, sin derechos civiles ni de ninguna clase, sin esperanzas.
Cuba es una ciudad sitiada por sus mismos dirigentes. La historia de
estos dos personajes, Fidel y Raúl Castro, se resume en un charco de
sangre.
Como burla sangrienta, en pleno siglo XXI, se anuncia como gran cosa
que los cubanos ahora pueden entrar a los hoteles, antes prohibido
para ellos y reservados para turistas y jefes comunistas, pero no se
dice que el promedio salarial es de veinte dólares mensuales o menos
para la mayoría de la población con excepción de la nomenclatura
gobernante, que vive entre lujos orientales, y que el pueblo
necesitaría un año de salario, o que sus familiares les envíen los
dólares desde Miami, para ir a disfrutar a un hotel o comprar un
teléfono celular.
Es irónico, que ahora, entre los cambios de Raúl, se autorice, al
pueblo cubano sin poder adquisitivo, la compra de productos que el
ciudadano de cualquier otro país de América puede adquirir en
cualquier mercado popular. O que los campesinos podrán sembrar la
tierra que se les dará en arriendo y podrán disponer de la
producción ¡Gran logro comunista después de casi cincuenta años de
revolución castrista!
Pero, que en Cuba no se puede esperar nada bueno, mientras el orden
castrista se mantenga, no debe extrañar a nadie, y lo que debe ser
causa de carcajada, son las alabanzas y lisonjas que algunos
“izquierdistas” han dicho de Fidel Castro y su forzada renuncia
después de mas de 49 años como déspota.
Fidel Castro, al mejor estilo fascista o estalinista persiguió y
reprimió a los intelectuales, como Reynaldo Arenas, José Lezama
Lima, o Heberto Padilla, a quien encarceló y humilló públicamente.
Fidel Castro como parte de la represión prohibió los derechos de
autor. Los escritores cubanos perdieron los derechos de sus obras a
favor del Estado. Fidel Castro le dijo a los intelectuales: “Dentro
de la revolución, todo, fuera de ella, nada.” Y así se quedaron.
Tuvieron que huir los que pudieron.
Todo esto, mientras intelectuales, como Sergio Ramírez Mercado,
ahora Gurú de la democracia transparente, rendían pleitesía a Fidel
Castro y lo aplaudían servilmente. Cuando el gobierno sandinista el
“intelectual” Ramírez Mercado, del cual fue vicepresidente, cerraba
sus arengas comunistas contra el imperialismo gritando ¡Patria o
muerte. Venceremos! Así quedaron coleccionadas, como testimonio
imperecedero, sus arengas en El Alba de Oro, de la época cuando
afirmaba que con la subida del sandinismo (FSLN) al poder, la
burguesía nicaragüense asistía a su naufragio. Ramírez Mercado nunca
demostró solidaridad contra los atropellos e injusticias sufridas
por los intelectuales cubanos. Ahora que ya no está en la jugada de
Daniel Ortega, nos da consejos a los nicaragüenses sobre el buen
comportamiento democrático.
En solo un día se asilaron en la embajada del Perú en la Habana, más
de diez mil personas desesperadas de la vida que Fidel Castro había
impuesto en Cuba, y ante el descontento, Castro, zorro astuto,
prefirió abrir una válvula de escape y autorizó la salida por el
Mariel por donde se fueron más de cien mil cubanos huyendo de su
patria mientras eran insultados por la televisión por Fidel Castro,
teniendo al lado, aplaudiéndolo, al premio Nóbel de literatura,
incondicional de Castro, Gabriel García Márquez. Hay intelectuales
aberrantes.
Personaje sin escrúpulos, en una ocasión Fidel Castro, principal
promotor de la teología de la liberación y paradigma del “cura”
Ernesto Cardenal, ordenó el asalto a la nunciatura apostólica en la
Habana por fuerzas especiales fuertemente armadas al mando de los
tristemente celebres gemelos Tony y Patricio de la Guardia, que la
asaltaron con violencia, usando gases, y golpeando a sacerdotes que
estaban dentro, para sacar a cuatro personas que se habían refugiado
en la representación diplomática del Vaticano.
Esto ocurrió en los ochenta, mientras un grupo de curas como
Fernando y Ernesto Cardenal, eran incondicionales ministros
sandinistas y el cura Ariel Molina cooperaba en la consolidación del
comunismo y la teología de la liberación en Nicaragua. A ninguno se
le ocurrió protestar contra el atropello a la nunciatura en La
Habana.
En el libro: “Vida, aventuras y desastres de un hombre llamado
Castro”, Carlos Franqui que fue director de Radio Rebelde en la
Sierra Maestra y director del periódico Revolución, describe como
Fidel ha reinado por medio del terror y el miedo.
Según Franqui el miedo que ha metido Fidel en la Isla es un
miedo-terror-pánico espectacular, colectivo, que golpea en todas
partes que aniquilan el pensamiento y la voluntad individual.
Liquida la resistencia popular. Terror masivo, que ha producido un
millón de victimas entre desaparecidos, fugados, castigados,
fusilados, sometidos a prisión, a trabajos forzados en los gulags
cubanos tropicales, mas otro millón de exilados, los castigados, los
sometidos al castigo del servicio militar obligatorio de los cuales
envió mas de trescientos mil combatientes al África, en Angola y
otras partes, a una guerra que no era de ellos, no era de Cuba y que
los del servicio militar obligatorio nunca entendieron, donde
murieron decenas de miles y pasaron hambre y abandono otros tantos.
La mayoría de los combatientes que regresaron a Cuba de África, lo
hicieron contagiados de SIDA.
Fidel Castro ha producido todo tipo de ley represiva que controla
hasta lo más mínimo de la vida diaria del ciudadano cubano. Nada se
le escapa al terror castrista. ¿Cómo va a ser gran hombre este
paranoico asesino y carcelero de su propio pueblo?
Según Franqui, hubo una gran masacre el 30 de Agosto de 1962.
Durante cuatro noches el gobierno cubano fusiló solo en la prisión
de la Cabaña a decenas de miembros de sus fuerzas armadas con el
procedimiento de cuatro fusilados a la vez con cuatro pelotones de
fusilamiento y una sola voz de mando. Las descargas se escuchaban
con una intensidad desusada.
Cuando la invasión de Bahía de Cochinos, Fidel Castro desató a nivel
nacional la persecución de todo sospechoso, por medio de la
seguridad del Estado, del Ministerio del Interior y los CDR.
Metieron a la cárcel a más de cien mil personas. Como no había
suficientes cárceles, los hacinaron donde pudieron, como animales,
en potreros con cercas de alambre, en campos deportivos, solamente
en el Estadio de deportivo de la Habana mantuvo por algún tiempo
aglomerados a mas de seis mil prisioneros, hombres, mujeres,
ancianos. Inocentes que no sabían que estaba pasando. Mujeres
embarazadas, enfermos. Nadie fue perdonado.
Pero como Fidel Castro es comunista, dicen algunos “izquierdistas”
que es un gran personaje y no le echan en cara sus crímenes
inauditos en la historia de Cuba y América latina. Europa tuvo a
Atila, Caligula, Nerón, Torquemada, Hitler y a Stalin, América
latina para no quedarse atrás, tiene su Fidel Castro, el Calígula
tropical.
Fidel cumplió su propósito ruin a cabalidad, su “misión”, y Raúl
seguirá en su senda, pero sin la refinada astucia de Fidel, que en
eso no tiene parangón, buscando como salvarse del naufragio
impostergable, hasta que ese régimen canalla termine de derrumbarse.
Cuando se anunció el retiro de Fidel, el anodino canciller
nicaragüense Samuel Santos, en una hilarante, cínica, incoherente y
atropellada declaración a la televisión balbuceaba casi con lagrimas
en los ojos que el déspota Fidel Castro era un gigante, que era lo
más grande que ha producido la humanidad, (¿?) y que solo pensar que
se retiraba le ponía (al canciller) la carne “china”. ¡Que abyecto!
Los grandes hombres de la historia, han sido grandes, por su legado
civilizador. Fidel Castro no puede ser grande, porque solo deja
destrucción, dolor, caos y miseria por donde ha pasado.
No existe canallada que Fidel Castro no haya puesto en practica, ni
crimen que no haya cometido o hecho cometer a otros para implicarlos.
Incluyendo el narcotráfico. Su insustancial sirviente Daniel Ortega,
ha sido apenas un mediocre y mandado seguidor.
Cuenta Luis Conte Agüero, que fue íntimo y confidente de Castro, y
amigo de su familia, en su libro “Fidel Castro; psiquiatría y
política”, que la hermana de Fidel, Emma le contó que siendo niños,
Fidel estaba en la finca donde vivían disparándole con un rifle a
las gallinas y ella le dijo que iba a decirle a su mamá. Fidel la
llamó, le dio el rifle a Emma y le pidió disparar. Ella lo hizo.
Fidel le quitó el rifle y le dijo: ya no podrás decirle nada a mamá,
tu también mataste una gallina.
Fidel Castro, desde Cuba ha creado una telaraña de conspiraciones
criminales, terroristas y subversivas en América latina, que maneja
como “capo dei tutti capi”. Toda la subversión criminal en
América latina en los últimos 49 años, ha estado fomentada,
estimulada, encubierta, protegida, entrenada, tecnificada, por Fidel
Castro, quién entre otras ruindades, ha sido el medio para lavar el
producto de los secuestros, extorsiones, narcotráfico y asaltos
cometidos en Latinoamérica por los subversivos y asociados.
La revolución cubana resultó una estafa, desde sus inicios, como
todo gobierno comunista.
Fidel Castro, conspirador habitual, ha hecho durante toda su
escabrosa carrera uso extensivo del crimen en todo sentido. En la
universidad fue líder de bandas estudiantiles gansteriles tiratiros
que se balaceaban en las calles de la Habana. Se le atribuye desde
entonces el asesinato de líderes estudiantiles rivales.
Empezó en su revolución eliminando a los líderes de su mismo
movimiento político, el 26 de Julio, hasta hacerlo desaparecer, a
medida que le daba hegemonía a los comunistas, a como fue eliminando
a otros de movimientos políticos aliados, o del mismo ejercito
rebelde, no comunistas, o que en el futuro le podían hacer sombra a
su ambición de control absoluto de poder.
Así despareció al popular Camilo Cienfuegos, encarceló a Huber
Matos, fusiló a su compañero y amigo Humberto Sorí Marín, por quien
su madre intercedió ante Fidel, que muchas veces fue huésped de su
casa, y Fidel le prometió que no lo fusilaría, y lo mandó fusilar
esa misma noche.
Metió a la cárcel al comandante Eloy Gutiérrez Menoyo. Otros
tuvieron que salir huyendo al exilio. Sacó de Cuba al otro criminal,
el Che Guevara, primero enviándolo inútilmente al África a una
guerra derrotada y después a Bolivia donde el fracaso y la muerte
eran seguros, para que una vez muerto Guevara, convertirlo en
personaje mitológico en beneficio de su causa. Ha sido tan malvado
que hasta los primeros focos contrarrevolucionarios en Cuba a partir
de 1959, los organizó él mismo, inventando conspiraciones como
pretexto para mantener la represión de forma permanente.
Uno de sus primeras victimas; Frank País, el segundo jefe del
movimiento 26 de julio cuando la revolución empezaba, fue
ametrallado por la policía batistiana en el callejón del Muro en
Santiago de Cuba, pero se ha dicho que quien chivateó donde estaba
País para que lo mataran, fue el mismo Fidel.
Como el cuento sobre Carlos Fonseca Amador, de quien un jefe
sandinista, se dice con insistencia, le reveló a la GN de Somoza su
posición mientras en la montaña los mismos sandinistas se le
escabullían para que Fonseca deambulara perdido y abandonado sin
poder encontrarlas, según ha relatado, entre otros, Edén Pastora, en
el libro; “Comandante Cero”.
Las victimas de Fidel Castro han incluido a sus mismos sicarios por
ser testigos que sabían demasiado. Como Tony de la Guardia, fusilado
junto con el general Ochoa, otro de sus esbirros, (chivos
expiatorios) y se dice que también el mismo Manuel Piñeiro (a)
Barbarroja, uno de los jefes sicarios principales, muerto
misteriosamente en una calle de la Habana cuando supuestamente
viajaba en su carro, solitario contra su costumbre, a media noche.
Barbarroja fue desde los inicios el factor principal del terror,
asesinatos, secuestros, cobro de rescates, narcotráfico, lavado de
dinero, etc., en América latina. Igual suerte corrió su jefe de
guardaespaldas y ministro del interior que le era fiel como un perro,
José Abrantes. Sabían demasiado.
El plan de Nicaragua fue una copia al carbón de la estrategia usada
por Castro en Cuba, y su táctica de poner contra el gobierno toda la
nación; la empresa privada, el gran capital, la iglesia, la clase
media, el pueblo, y como manipulando los medios de información,
ponerle en contra la opinión publica internacional, y la denuncia de
la corrupción del mismo gobierno.
No dudamos, que, de acuerdo la experiencia de Fidel Castro en el
Bogotazo, en Colombia, de cómo el martirio de un personaje público,
como ocurrió con Jorge Eliécer Gaitán, que incendió Colombia, e hizo
tambalear al gobierno establecido, casi seguro Fidel Castro,
perverso y maquiavélico personaje, tuvo que ver con el asesinato de
Pedro Joaquín Chamorro, como parte de su estrategia.
Fidel Castro ha tenido un departamento de asesinatos políticos para
el extranjero en el ministerio del Interior, que en su origen estuvo
a cargo del tristemente celebre Tony de la Guardia, a quien después
mandó fusilar como chivo expiatorio por el negocio del narcotráfico
cubano. Cuando Tony de la Guardia tuvo a su cargo este departamento
de asesinatos políticos en el extranjero, a sus miembros les
llamaba orgullosamente “los killers”.
Cuando Tomas Borge fue ministro del interior, con un tenebroso
sistema de seguridad del Estado organizado por los asesores cubanos,
tuvo también un departamento de asesinatos políticos a cargo suyo y
del vice ministro Luis Carrión directamente.
Cuenta José Pardo Llada, el famoso periodista cubano que fue mentor
político de Fidel, en su libro sobre el Che y Fidel, después
disidente del castrismo, que cuando la muerte por suicidio del
político cubano Eddy Chivas, 1951, que movía las masas populares en
Cuba desde la cabina de una radio, cuando lo estaban velando en la
Universidad de La Habana, Fidel se le acercó a Pardo Llada, que
estuvo a cargo del sepelio como dirigente del Partido Ortodoxo, y le
dijo que para el entierro; «Llevaran al “muerto” en vez de al
cementerio, al palacio presidencial, que ante los miles de gentes
asistentes al entierro, el gobierno del presidente Prío Socarras se
caería con solo ver venir la manifestación fúnebre exaltada y que
Pardo Llada seria el presidente y Fidel, Jefe del ejercito». Cuenta
Pardo Llada, que ante tan audaz propuesta, se opuso por considerarla
otra locura de Fidel.
Fidel Castro hizo esta propuesta, de usar al “muerto” (como lo dijo
despectivamente del cadáver de Eddy Chivas) para derrocar el
gobierno, por la experiencia del Bogotazo en 1948, en el que
participó activamente y descubrió lo que un mártir lamentado por las
masas populares, podía hacer contra un gobierno establecido.
En Cuba no habrá cambio, mientras no desaparezca el nefasto sistema
fidelista, mientras no haya total libertad de prensa, opinión y
expresión, elecciones absolutamente democráticas, y una nueva
constitución como la de 1940 cuyos principios democráticos siguen
vigentes, que implante un verdadero Estado de derecho, mientras
tanto, lo que hay con las reformas de Raúl Castro, inspiradas por
Fidel, no son mas que toques cosméticos para las apariencias.
De todas formas, la pesadilla de cincuenta años y lo que falte, de
brutal despotismo, quedará en el pueblo cubano por generaciones
futuras como una pesadilla o la resaca que produce el narcótico que
el fidelismo traficó para financiar sus lujos, el terror y la
mentira.
Hay en el libro del subversivo disidente argentino Jorge Masetti
hijo, una frase lapidaria sobre Fidel Castro.
«El gran comandante guerrillero de América y primero en todo, hoy
no es ni siquiera una caricatura de si mismo; es simple y
llanamente: el Primer Jinetero de Cuba.»
(PS. En Cuba les dicen jineteras a las prostitutas.)