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Doña Violeta y el 25 de abril

Por Enrique Sáenz

Hoy es 25 de abril. Para muchos nicaragüenses es una efemérides que pasó sin pena ni gloria. O más bien, con muchas penas y muy pocas glorias. Y es una lástima. Es una lástima porque esa fecha debería ser un referente palpitante para todos los nicaragüenses. Es la fecha en que tomó posesión doña Violeta Barrios de Chamorro, después de las elecciones realizadas el 25 de febrero de 1990. Unas elecciones que posibilitaron la pacificación de Nicaragua, después de más de 12 años de cruentas guerras, primero la insurrección armada para derrocar la dinastía somocista y después los diez años de la guerra de los años ochenta.

Esas elecciones posibilitaron también el inicio de un proceso de transición a la democracia que permitió a los nicaragüenses disfrutar, tal vez por primera vez en nuestra historia, de derechos y libertades plenas.

Por supuesto, se trató de un proceso espinoso, plagado de dificultades económicas, sociales, políticas, y de violencia, violencia en las calles y también violencia armada, porque persistieron grupos alzados en armas. A la par, la consigna de Ortega “gobernar desde abajo” se transformó en un permanente acoso al gobierno. Pero lo fundamental se logró. Ordenar la economía, regularizar las relaciones comerciales y financieras internacionales, abrir espacio a una democracia representativa, y establecer bases para un estado de derecho. Y esto igualmente hay que decirlo, también representó la instauración de un modelo económico que si bien restableció el crecimiento económico y el dinamismo del sector privado, no pudo resolver los rezagos estructurales de la economía, ni la exclusión social, ni la desigualdad.

Con todo, el proceso de transición favoreció la realización de tres procesos electorales consecutivos, la implantación y funcionamiento de una institucionalidad precaria, pero en ruta de afianzamiento, la despartidización del ejército y de la policía, así como la desconcentración del poder.

El primer golpe a este tránsito hacia una democracia cada vez más fortalecida, fue el pacto entre Daniel Ortega y Arnoldo Alemán. Un pacto que tuvo como propósito imponer y congelar el bipartidismo, repartirse los poderes del Estado y trocar la impunidad a las raterías de Alemán y sus compinches, a cambio de reducir el porcentaje necesario para ser electo como presidente. Ese porcentaje, recordémoslo bien, se redujo del 45% al 35%. Ese pacto dinamitó el camino, institucionalizó la corrupción, la exclusión política como modalidad de ejercicio de poder, restauró el concepto del Estado como patrimonio de los grupos de poder y, fundamentalmente, allanó el camino para el retorno de Ortega al gobierno.

El gobierno de Enrique Bolaños representó un intento de retomar el camino hacia la democracia pero los caudillos, Ortega y Alemán, mostraron que su pacto era de fondo y para largo y no permitieron que Bolaños gobernara con normalidad pues lo sometieron a un acoso permanente.

Y vinieron las elecciones del 2006 con la participación de 4 fuerzas políticas, el PLC, con la candidatura de José Rizo; el Frente Sandinista con su candidato de siempre; ALN, con la candidatura de Eduardo Montealegre; y el MRS con la candidatura de Edmundo Jarquín, quien sustituyó a Herty Lewites, que falleció en circunstancias todavía pendientes de aclarar, a solo cuatro meses de las elecciones.

El Consejo Supremo Electoral proclamó la victoria de Ortega, quien obtuvo el menorr porcentaje de votos en comparación con todas las elecciones en que participó. Los pregoneros del pacto declararon y declaran que ese triunfo se debió a la división del voto liberal. Un argumento para que lo crean los lelos. Ortega fue proclamado ganador, primero porque a esas alturas ya controlaba el Consejo Supremo Electoral: todavía hoy desconocemos los resultados del 8% de los votos. Y las ganó por el famoso 35%, de lo contrario, jamás habría retornado al poder.

Así, a partir del 2007 se inició el proceso de desmantelamiento, andamio por andamio, pilar por pilar, pieza por pieza, del edificio de la democracia que se encontraba todavía a medio construir. Hasta llegar al día de hoy, diez años después de que Ortega tomara el gobierno y 27 años después que Violeta Chamorro asumiera el gobierno.

Sin Constitución. Sin leyes. Sin derecho a elegir. Sin respeto a los derechos humanos. Y sembradas las bases de una nueva dinastía.

Doña Violeta el 25 de febrero de 1990.

En este contexto, y en esta fecha es justo dedicar unas palabras a doña Violeta. Una mujer nicaragüense que salió de su casa para promover la reconciliación, implantar la paz y allanar el camino hacia la democracia. Ganó. Gobernó. Y retornó a su hogar. Sin duda una mujer ejemplar que merece el reconocimiento de todos.

Y no voy a venir ahora de fariseo a golpearme el pecho. Yo para ese tiempo estaba en la otra acera. Pero eso de ninguna manera me impide apreciar los méritos y el coraje de doña Violeta. Tampoco me impide reivindicar el valor de la democracia. Y luchar por ella.

La nación nicaragüense pudo llegar al 25 de abril en 1990. Si se pudo antes, se puede ahora. Somos mayoría. Se trata de recobrar el espíritu de 1990 para recobrar la democracia.

Del blog de Enrique Sáenz

Duelo nacional por fallecimiento del Dr. Virgilio Godoy

Dr. Virgilio Godoy
Dr. Virgilio Godoy

El doctor Virgilio Godoy Reyes, líder histórico del Partido Liberal Independiente y ex vicepresidente de Nicaragua, falleció este jueves a las 8:45 de la mañana en su casa de habitación de la Colonia Centroamérica de la capital.

Nació en León, el 1 mayo de 1934, fue un luchador anti-somocista, participó en las actividades cívicas de la oposición desde los años 50, también fue pieza fundamental que contribuyó al derrocamiento del General Anastasio Somoza Debayle en 1979.

Respaldó al inicio a la Revolución Sandinista de la que fue el primer ministro de Trabajo hasta su distanciamiento por razones ideológicas.

En 1989 se integró, como líder histórico del PLI, a la Unión Nacional Opositora, que lo nombró el compañero de fórmula de la candidata Violeta Barrios de Chamorro.

Tomó posesión del cargo en la misma ceremonia en la que la señora Chamorro asumió la presidencia y permaneció en el cargo, hasta su renuncia para postularse a la presidencia en las elecciones de 1996, siempre bajo la bandera del PLI. También fue catedrático de la UNAN-León.

Los restos del líder del liberalismo independiente son velados en la Funeraria Reñazco de Altamira.

Virgilio Godoy y Violeta Barrios de Chamorro.
Virgilio Godoy y Violeta Barrios de Chamorro.

“Murió uno de los últimos rebeldes”

El periodista Juan Velásquez Molieri, miembro del PLI y muy cercano al Dr. Virgilio Godoy Reyes, lo llamó este jueves “uno de los últimos rebeldes” de Nicaragua.

En declaraciones al programa Diálogos de Radio El Pensamiento, Velásquez Molieri recordó que el dirigente del liberalismo independiente perteneció al movimiento guerrillero del General Ramón Raudales, a finales de los años 50.

“El Dr. Virgilio Godoy Reyes pudo haber ejecutado a Somoza”, agregó el periodista.

El presidente del PLI, Pedro Reyes Vallejos, anunció el fallecimiento del líder histórico en un correo electrónico que dice: A las 8 y 45 am de hoy 17 de nov 2016 falleció en Managua el Doctor Virgilio Abelardo  Godoy Reyes, ex vicepresidente de Nicaragua y líder Nacional del PLI”.

El Partido Liberal Independiente (PLI) fue fundado el 12 de enero de 1944, pero solo obtuvo su personalidad jurídica el 13 de septiembre de 1983.

El PLI fue fundado por ocho políticos liberales: Arturo Velásquez Alemán, Enrique Espinoza Sotomayor, Salvador Buitrago, Macario Estrada, Luis Ortega Sánchez, Raúl Mayorga, Eduardo Narváez López, Alejandro Zúñiga Castillo, Enoc Aguado, quien fue el candidato ganador de las elecciones de 1947 y Virgilio Godoy Reyes. Trinchera de la Noticia.



Humberto Ortega aconseja “centrismo y concertación nacional”

Humberto Ortega
Humberto Ortega

Lo hizo una vez más, el General en retiro y ex miembro de la Dirección Nacional del Frente Sandinista, Humberto Ortega Saavedra: dar consejos políticos a su hermano, Daniel utilizando campos pagados en un diario nacional.

Años antes de que Daniel Ortega retornara a la presidencia, Humberto, le propuso ubicarse en el centro político del país y dejar la izquierda.

 

Y aunque el actual mandatario no parece haberle hecho caso en el discurso, sí ha tenido por diez años un manejo neoliberal de la economía acompañado de programas sociales que le han acarreado mucha y nueva clientela política.

Esta vez, Humberto Ortega ha defendido a su hermano negando que el país sea conducido por una dictadura totalitaria y que se esté construyendo una dinastía, como alegan los críticos del sandinismo, entre ellos antiguos compañeros de armas.

“Nuestras formas de Estado no constituyen una dictadura militar, aunque producto del particular desarrollo histórico de nuestra sociedad desde caciques-conquistas-colonia, persisten en ser más piramidal-autoritaria-centralista que democráticas y desde 1990 con la necesaria autoridad de la incipiente democracia, reaparece el estilo personalista-familiar en la presidencia, diferente a una dinastía que nadie proclama y es inviable”, escribió Ortega en el campo pagado.

Más que un juego de imágenes y palabras

El escrito del General en retiro Humberto Ortega no desaprovecha lo gráfico al ilustrar el campo pagado con una fotografía de él, de sus tiempos de la guerrilla, con Carlos Fonseca, el fundador del FSLN.

Recuerda su destitución del Ejército de Nicaragua, al que considera el “resultado de un consenso de la nación”. También critica a obispos y líderes antisandinistas.

“Resalta la deteriorada imagen de las fuerzas políticas polarizadas en la lucha por el poder con posiciones excluyentes con prelados católicos que toman partido. Situación agudizada por la ausencia de un “Plan Humanista de Nación” consensuada entre todos y por el debilitamiento del papel fundamental en la sociedad política de la institución partido-dirigente, base-colectivo-individuo”, afirma Ortega.

Y concluye con un consejo muy claro a su hermano. Le propone que luego de ganar las elecciones convoque a un diálogo de Concertación Nacional con las fuerzas del país.

“Es oportuno que el candidato electo en las elecciones en curso, impulse al asumir la presidencia en enero de 2017, un proceso de Concertación Nacional con la dirigencia económica-política social-espiritual-académica para concretar el Plan Humanista de Nación”.

La concertación le ayudaría, a Daniel Ortega “para atraer la inversión-cooperación que fortalezca la producción nacional y la macroeconomía para vencer la pobreza”. Trinchera de la Noticia.

 

“No nos matemos unos a otros”: Doña Violeta

Doña Violeta el 25 de febrero de 1990.
Doña Violeta el 25 de febrero de 1990.

“La única bandera a que yo pertenezco es aquella bandera azul y blanco que es con la que yo nací en Nicaragua, porque nunca me he ido de esta patria. Solamente me autoexilié con Pedro por dos años, cuando Somoza lo confinó a San Carlos, al puerto lacustre y realmente no se podía vivir”.

Esta frase es parte de una de las respuestas a una entrevista hecha a doña Violeta Barrios de Chamorro, entonces presidenta de la república el 23 de febrero de 1990, en ocasión del tercer aniversario de su triunfo electoral como candidata de la Unión Nacional Opositora (UNO), en los comicios del 25 de febrero de ese mismo año.

Su respuesta fue a la pregunta si en ese momento ella pensaba formar un partido político. Pese a haber sido la candidata de la UNO, algunos partidos que integraron esta coalición estaban hablando de realizar un referéndum para acortar el período presidencial de la señora Chamorro de 6 años y nueve meses— seis años y un parto, como ella dijo en varias ocasiones.

Sus palabras continuaron: “yo aquí moriré, no me he ido, no he tenido ni uno, ni dos, ni tres, ni cuatro pasaportes”.

Chamorro dijo además que “yo quisiera que ahora todo el mundo fuera nacionalista, y que todo lo que pasó, pasó, Que se olviden y hagamos borrón y cuenta nueva y que nos perdonemos unos a otros, construyamos nuestra Patria, Que no estemos pensando que vamos a seguir viviendo de la caridad pública”.

“La guerra ya se terminó… no volverá”

Dado que a su gobierno le tocó llevar a cabo una triple transición en el país en ese período, Doña Violeta siempre dijo que no quería que la guerra volviera al país. En ese momento de la entrevista había sectores incluso en los Estados Unidos que estaban hablando de la posibilidad de un retorno del conflicto bélico de los años 80.

“No, no… mirá… no va a ocurrir. Dios quiera que no ocurra, yo no creo que el presidente de Estados Unidos en este momento quiera financiar una guerra. Él anda buscando la paz por todo el mundo. No, no, ese es un disparate. La guerra ya se terminó. Aquí nosotros hemos enterrado las armas. No nos matemos unos a otros, vivamos como nicaragüenses, busquemos como reconstruir de nuevo nuestra Patria, hagamos un perdón”.

En cuanto al rol nuevo del Ejército en ese período posguerra, la entonces mandataria comentó: “No es que yo menosprecie a las personas que trabajan en el Ejército, sino que quiero que sean muchachos bien capacitados, bien instruídos y suficientemente para velar por la ciudadanía del país, como decía el héroe nacional Augusto C. Sandino.

Un tema polémico del momento era la permanencia en la jefatura castrense del General Humberto Ortega Saavedra (quien dejó el cargo en febrero 1995, un mes antes que doña Violeta fuera al Vaticano a invitar al Papa Juan Pablo II para su segunda visita a Nicaragua).

La entrevista completa será publicada en Trinchera de la Noticia.

Unidad, clave de la victoria de hace 26 años sobre el FSLN

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25 de febrero de 1990

En medio de una fratricida guerra que desagarraba al pueblo nicaragüense y con un gobierno que limitaba derechos y libertades democráticas, bajo el pretexto de luchar contra agresión militar externa.

El gobierno sandinista se vio obligado, en cumplimiento de los Acuerdos de Esquipulas II, a abrir los espacios políticos, a amnistiar a los contrarrevolucionarios presos, a permitir marchas y mítines de la oposición agrupados en la alianza de 14 partidos políticos, que posteriormente se transformó en la Unión Nacional Opositora (UNO).

Y en el contexto de una pavorosa crisis económica, de enorme descontento social provocado por la falta de alimentos y por los estragos del servicio militar patriótico (obligatorio) que había diezmado a la juventud, la base social a favor de cambiar al gobierno creció de manera desproporcionada.

Si bien es cierto el ejército contra no logró tomar ciudades importantes, ni logró derrocar al gobierno sandinista, si causó el daño necesario para hacer que el apoyo popular al gobierno sandinista disminuyera significativamente.

La Constitución de 1987 estableció periodos presidenciales de 6 años. Daniel Ortega asumió por primera vez la presidencia en 1985 y debía terminar en 1991, pero la gravedad de la crisis obligó a la dirigencia sandinista a adelantar las elecciones, mediante una apresurada reforma constitucional.

La campaña electoral duro un año completo. Estaba destinada a descompresionar una sociedad profundamente dividida y polarizada. Desde 1988 el gobierno sandinista inicio negociaciones directas con la contra, con el objetivo de lograr la desmovilización de esta antes de la realización de las elecciones anticipadas, pero los contras mantuvieron la presión militar hasta el último momento.

En esas condiciones se realizaron las elecciones. En la noche del 25 de febrero de 1990, los resultados de la votación indicaron que doña Violeta había ganado con el 54.74 por ciento de los votos (777,552 votos)  y que Daniel Ortega perdió con el 40.82 (579,886 votos). La Mesa Redonda.

PJChC y el sufragio efectivo

pedro_joaquin_chamorroEste domingo, 10 de enero de 2016, se conmemora el 38 aniversario del asesinato del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal (PJChC). Con este motivo, entre otras actividades conmemorativas la Asociación de Periodistas de Nicaragua (APN), que lleva su nombre, le rendirá un homenaje ante su tumba, a las 10:00 de la mañana, en el Cementerio General de Managua.

El doctor Chamorro Cardenal fue asesinado por las fuerzas tenebrosas porque practicaba de manera irreductible un periodismo libertario, intransigente con la injusticia y la corrupción, pero ejemplarmente profesional y veraz. Y porque era un luchador apasionado y tenaz por la democracia. Por eso la nación lo honra con los títulos de Mártir de las Libertades Públicas de Nicaragua y Héroe Nacional, y nosotros lo honramos como Director Mártir de LA PRENSA.

En este 38 aniversario de la inmolación del doctor Chamorro Cardenal, sus principios y el ejemplo que dejó para la posteridad tienen plena validez. Como de hecho la han tenido a lo largo de los últimos 9 años, desde que Daniel Ortega volvió a tomar el poder y reinstaló la dictadura, precisamente un 10 de enero, en 2007.

Con el triunfo de la revolución del 19 julio de 1979, que dirigieron los sandinistas, quedó cumplido el gran objetivo de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal que era el derrocamiento de la dictadura somocista. Pero su meta suprema, que era el establecimiento de una auténtica democracia republicana solo se pudo alcanzar cuando su compañera de vida, luchas y esperanzas, doña Violeta Barrios de Chamorro, se convirtió en presidenta de Nicaragua elegida como candidata de la UNO en los comicios del 25 de febrero de 1990.

Sin embargo, como lo hemos dicho en otras ocasiones, el proceso democrático que impulsó doña Violeta fue descarrilado en el camino y Nicaragua volvió hacia atrás. Está otra vez en el poder un caudillo mesiánico que no respeta las reglas democráticas que le permitieron recuperar el poder, entre ellas la primordial de elecciones justas y transparentes.

El 2016 es un año de elecciones en Nicaragua. Y al conmemorarse el 38 aniversario de la inmolación del doctor Chamorro Cardenal, las elecciones libres y limpias por las que él luchó sin descanso son el reclamo político principal del pueblo democrático nicaragüense.

El doctor Chamorro Cardenal decía que cuando no hay libertad de expresión y de prensa no existe ninguna otra libertad. Del mismo modo se debe decir que sin elecciones libres no existe verdadera democracia. “No puede haber respeto mutuo, ni puede haber tranquilidad verdadera y por lo tanto no habrá pleno desarrollo en Nicaragua, mientras no se establezca el sufragio libre y efectivo”, aseguró Pedro Joaquín Chamorro. Y agregó: “Esta es una verdad del tamaño de la catedral, y amparados en ella, los grupos, movimientos o partidos políticos que luchen para establecer el sufragio efectivo en Nicaragua, siempre tendrán razón de ser y buena bandera”.

Eso lo dijo el doctor Chamorro en los viejos tiempos de la oprobiosa dictadura somocista. Y evidentemente eso mismo se puede decir también ahora, en la nueva época de la ignominiosa dictadura orteguista.

Editorial del diario La Prensa de Nicaragua – Domingo 10 de enero de 2016

Venezuela y Nicaragua: lecciones recíprocas

el_pulso_de_la_semanaPor Edmundo Jarquín

Antes de las elecciones legislativas venezolanas del recién pasado 6 de diciembre, los pronósticos que las mismas derivarían en una confrontación violenta eran dominantes. Frente a los mismos, las expresiones de que esas elecciones se deberían tomar como un punto de partida para empezar a reconciliar y unir a los venezolanos, aparecían más como formulación de buenos deseos.

Los pronósticos, afortunadamente, se equivocaron. Pero en el mes transcurrido desde entonces, la dinámica de los acontecimientos parece que la han impuesto los sectores extremistas del chavismo y la oposición. Se cumple, una vez más, la antiquísima sabiduría que los extremos se juntan.

En una rápida sucesión, los hechos dominantes apuntan a la dinámica de la confrontación: desde el chavismo se ha intentado erosionar la voluntad popular expresada en las elecciones, nombrando 13 magistrados partidarios en la Corte Suprema de Justicia, la cual de inmediato aceptó la impugnación de la elección de 3 diputados de la oposición, con lo cual la misma perdería la mayoría calificada que penosamente, pues todas las reglas del juego y los recursos estaban en su contra, ganó en las elecciones; la oposición ripostó anunciando, en la instalación de la Asamblea Legislativa, que buscaría destituir a Maduro, y el nuevo Presidente del órgano parlamentario se la sirvió en bandeja al mismo Maduro y los sectores extremos del chavismo al ordenar remover del recinto legislativo los retratos de Chávez y Bolívar (argumentando, recuérdese, que Chávez ordenó cambiar la orientación de la cabeza del caballo del Libertador, como si la gente entendiera ese detalle frente al simbolismo de la imagen de los grandes retratos arrastrados por los pasillos).

Hasta ahora, de la experiencia venezolana, los nicaragüenses hemos extraído algunas lecciones. Primero, sobre la volatilidad de las lealtades políticas derivadas de las redes clientelares; en la medida que el precio del petróleo se desplomaba, el gobierno que no había aprovechado las vacas gordas para remover los obstáculos estructurales de la pobreza, se quedaba sin recursos para sus programas clientelares, y la mayoría de pobres que el chavismo había sacado de la pobreza, volvían a la misma. El chavismo, igual que el orteguismo, olvidó que la única manera estructural de sacar a la gente de la pobreza es generando más empleos y de más productividad.

Segundo, que enfrentadas a la posibilidad de reprimir masivamente, y correr el riesgo de dividirse, las fuerzas armadas y de policía, pese a los esfuerzos de partidarización chavista, como el orteguismo aquí, se inclinan por cumplir un papel arbitral, de respeto a la constitución, las leyes y los resultados electorales.
Y habría otras lecciones para Nicaragua, incluyendo que si los venezolanos pudieron, luchando contra todas las adversidades, los nicaragüenses podremos.

Pero hay una experiencia aleccionadora de Nicaragua para Venezuela. Cuando Violeta de Chamorro ganó en 1990, y veníamos de una confrontación mayor que la venezolana, la coalición política que la respaldó se declaró de oposición a su gobierno porque en su extremismo, en reacción al autoritarismo sandinista de la década precedente, no entendió la formulación que su Ministro de la Presidencia, Antonio Lacayo, hizo hasta el cansancio: que se “había ganado una elección, no una guerra”, como en ocasión de la reciente trágica muerte de Toño nos lo recordó Carlos Fernando Chamorro.

La transición nicaragüense fue exitosa, aunque ahora Ortega la haya revertido. Del éxito de la transición nicaragüense la oposición venezolana podría extraer algunas experiencias. Primero, que el gobierno Chamorro no entendió que el sandinismo, por perder las elecciones, había perdido todo y debía desaparecer del mapa; segundo, implícito en lo anterior, era que la revolución sandinista, como el chavismo, había generado derechos legítimos, históricamente hablando, en sectores tradicionalmente excluidos; y tercero, que también lo entendió el gobierno Chamorro, que la desafección frente al sandinismo tenía un componente económico por la escasez e hiperinflación, así como la guerra en Nicaragua y la criminalidad en Venezuela.

Como The Economist de esta semana se lo recuerda a la oposición venezolana, el “chavismo ha sido herido, pero lejos de estar derrotado”.

Si los sectores moderados de la oposición venezolana se imponen, la configuración de intereses nacionales e internacionales dominante, incluyendo las fuerzas armadas, pondrán viento de cola a una transición venezolana exitosa. Lo necesitan ellos, y lo necesitamos todos.

La Nicaragua Linda

Políticos perniciosos

fabio_gadea_mantilla2Por Fabio Gadea Mantilla

CARTAS DE AMOR A NICARAGUA

Querida Nicaragua: popularmente nosotros le llamamos viveza. Y no es un mal exclusivamente de algunos políticos nicaragüenses sino que también lo vemos en otros países latinoamericanos cuyos personajes políticos parecen estar cortados con la misma tijera que los nuestros.

Me estoy refiriendo a esos trágicos días que viven algunos de nuestros países, cuando determinado partido político en el poder, pierde una elección y el señor presidente tiene que entregar la banda presidencial. El líder o cacique en el poder suele soltar sus peores instintos desde el día en que su contrincante gana la elección y se convierte en presidente electo, hasta el día en que debe recibir la banda presidencial y tomar posesión del cargo.

Aquí tenemos ejemplos que catalogan al presidente perdedor y a sus allegados, incluidos ministros y mandos intermedios, como verdaderos saqueadores de la administración pública. En ocasiones suelen apropiarse de todo lo que pueden y dejar saqueada a la nación.

Cuando doña Violeta ganó la elección el 25 de febrero de 1990, el mal llamado sandinismo empezó a repartir entre sus empleados y simpatizantes los vehículos de muchas entidades. Recuerdo que el Banco Nicaragüense, del que se habían apoderado, empezó su propia piñata vendiendo a precios de guate mojado todos los vehículos. Los precios iban de uno a tres mil dólares sobre vehículos que costaban quince, veinte y hasta treinta mil, aquello era dramático e irrisorio, era como una desesperada fiebre. Fueron sesenta días entre el 25 de febrero que ganó doña Violeta hasta el 25 de abril en que le fue puesta la banda presidencial. Para ese tiempo “los muchachos revolucionarios” habían hecho de las suyas, habían quemado documentos comprometedores y saqueado a su gusto y antojo ministerios y oficinas gubernamentales. Gracias a Dios doña Violeta encontró el escritorio presidencial y unos cuantos muebles. Y ya no digamos las arcas del Banco Central y la enorme deuda externa de 12,000 millones de dólares.

El frentismo le entregó a doña Violeta un gobierno saqueado, y por el contrario doña Violeta le entregó a don Arnoldo un gobierno en orden, con todas las pertenencias del Estado.

El lapso que va del día de la elección al de la toma de posesión es peligrosísimo cuando quien entrega es alguien sin honradez ni principios.

Lo estamos viendo en Argentina cuando doña Cristina en menos de un mes hizo infinidad de nombramientos y dejó muchos candados para hacerle la vida imposible al nuevo presidente Mauricio Macri. Se distanciaron ganador y perdedor por la mala costumbre de hacerle daño al primero. Para Macri será más difícil gobernar un país altamente polarizado donde el partido contrario agita los fuegos constantemente. De estos pleitos el único perdedor es el pueblo.

Lo vemos también en Venezuela. La Mesa de la Unidad Democrática ganó por abrumadora mayoría 112 diputados. El presidente Maduro tuvo que aceptar casi a regañadientes el triunfo de sus contrincantes y amenaza en los medios de comunicación que todavía maneja a su antojo, que no permitirá que se detenga la revolución chavista, y Diosdado Cabello, presidente del Congreso hasta los primeros días de enero, está haciendo nombramientos a granel y reformando leyes a su antojo para entrabar el trabajo del nuevo Congreso.

Pienso que debería haber una ley capaz de evitar estos abusos en todos nuestros países. Una ley que evite que durante el período que corre entre el día de la elección y la entrega de la banda presidencial, el presidente que termina su mandato no pueda ejercer actos revanchistas, ni reformar leyes, ni realizar gestiones que puedan perjudicar a la nueva administración. Como dijo nuestro Rubén: “En el hombre existe mala levadura”. Una ley que le ate un poco las manos en sus últimos días de gobierno sería conveniente y muy necesaria, habida cuenta de tantos rencores como existen entre los partidos contendientes.

El autor es gerente de Radio Corporación y Excandidato a la presidencia de la República en 2011.

Tomado del diario La Prensa de Nicaragua

Exministro Antonio Lacayo muere en accidente de helicóptero

Ing. Antonio Lacayo
Ing. Antonio Lacayo

El Ing. Antonio Lacayo Oyanguren, exministro de la Presidencia durante la Administración de doña Violeta Barrios de Chamorro (1990-1997), de quien también era yerno, falleció este martes en un accidente de helicóptero ocurrido en la zona de Río San Juan.

El helicóptero cayó en Río San Juan con cuatro personas abordo. Venían dos funcionarios de Coca Cola, más el piloto. indica la información de 100% Noticias.

 

 

 

 

Carlos Salazar de Aeronáutica Civil lamentó esta tragedia e informó que en efecto el accidente se produjo a 20 millas náuticas de la pista de San Carlos, donde un helicóptero de una empresa privada se precipitó sobre el Río San Juan, quien era conducido por el capitán Juan Francisco Lemus más tres pasajeros.Se confirmó la muerte de un ciudadano norteamericano Phillips Tucks. El piloto fue identificado como Juan Leiva. Los otros tres pasajeros se encuentran aún desaparecidos.

El otro ciudadano estadounidense desaparecido es Jimmy Hollister.

La Policía Nacional, junto a miembros del Ejército de Nicaragua y de Aeronáutica Civil, han enviado personal hacia el lugar, cerca del Puente Santa Fe, 500 metros río arriba.

Por su parte, el presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada, José Adán Aguerri, publicó en sus redes sociales que estaba “consternado” por la noticia y dio más detalles al respecto, según detalla el END.

“Consternado con la noticia del accidente del helicóptero en donde viajaba Antonio Lacayo y otras tres personas. Antonio fue un gran nicaragüense. Su papel en la transición a la paz fue fundamental. Con respeto y aprecio hoy le decimos adiós“, escribió el empresario.

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25 años después, de regreso al inicio del camino

roberto_samcamPor Roberto Samcam

El miércoles 25 recién pasado se conmemoraron los 25 años del triunfo electoral de doña Violeta Barrios de Chamorro, quien al frente de la coalición “Unión Nacional Opositora”, UNO, derrotaba en las urnas al Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN, después de 11 años de intentar asentar un gobierno revolucionario marcado por una cruenta guerra civil que desangró al país a niveles nunca antes vistos. 25 años han transcurrido y tal parece que no aprendemos de las lecciones del pasado, ya que cada vez que estamos por alcanzar la cima de la montaña, al igual que Sísifo y la maldición de su castigo en el inframundo, la piedra rueda hacia abajo y vuelta a empezar de nuevo.

VIOLETA Y EL FINAL DE LA GUERRA

Ríos de tinta han corrido para escribir acerca de la victoria electoral del 25 de febrero del 90 y sin embargo aún no se dimensiona en su real magnitud el significado de aquel día. La mayor fortaleza de Doña Violeta fue su fe y convicción de que Nicaragua podría volver a ser la República que soñó su marido, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, Mártir de las Libertades Públicas. El triunfo de Doña Violeta daba una nueva esperanza a un país dividido y enfrentado en dos bandos antagónicos hasta la muerte. Una guerra que asoló campos y ciudades, destruyó la infraestructura productiva agrícola en la zona rural, empobreció al país, lo dejó casi en la ruina económica y endeudado hasta los tuétanos, pero sobre todo, una guerra que llevó a la muerte a miles de nicaragüenses, seguidores y adversarios de la revolución, una sangría inútil, ya que a 25 años de distancia estamos como al comienzo.

PROTOCOLOS Y EL DAME QUE TE DOY

Como era de esperarse, los bandos en disputa, ya sea en la arena política como en la militar, buscaron como sacar el máximo provecho al momento de incertidumbre que se vivía. Cada quien escribe de acuerdo a lo que le tocó vivir y es difícil encontrar el equilibrio y el análisis sincero y desapasionado, sin embargo una cosa es cierta, los que llegaban lo querían todo y los que salían también. El Protocolo de Transición podrá ser satanizado hoy, pero evitó mayores muertes y daños. Solo basta recordar que los que llegaban lo hacían desarmados y los que salían no. Otra cosa es en lo que se convirtió posteriormente, en una rapiña a la que estaban invitados solo las cúpulas de ambos bandos. Cooperativas, empresas, fábricas, fincas cafetaleras y propiedades rurales, islas, casas de veraneo, entre otras, cambiaban de mano como por arte de magia, convirtiendo a moros y cristianos en los nuevos terratenientes, casa tenientes, cafetaleros, empresarios industriales, la naciente nueva oligarquía que renegaba de los principios revolucionarios y la vieja que aprovechaba el saqueo para “recuperar” lo que asumía se lo habían confiscado cuando eran socios complacientes del somocismo. Mientras tanto Sandino hacia sus viejas cuentas, 10 de un lado y 10 del otro igual a 20 ladrones.

LOS GOBIERNOS LIBERALES

Finalizado el gobierno de doña Violeta se pensaba que estaban sentadas las bases para iniciar la construcción de un país democrático, en paz y que buscaba ansiosamente salir del atraso y el sub desarrollo. Vinieron los gobiernos de las Obras, No Palabras y el de las Mangas Arremangadas. Ambos bravucones puertas adentro, para afuera, simplemente cobardes que se dejaron imponer la agenda del comandante, el uno por estar dedicado al saqueo del erario público y el otro por dedicarse a perseguir a quien lo llevó al poder, después de haberle ofrecido inmunidad e impunidad por aquello de los dos tigres en la misma colina. Al final, ambos terminaron como rehenes de quien conocía sus debilidades y pudo manejarlos como marionetas. Pactó con uno y luego lo metió preso, luego pactó con el otro y cuando este fue obligado a terminar el noviazgo, soltó al uno y se alió con él para tratar de eliminar al otro. Durante este periodo no se sentaron las bases para profundizar la democracia, la institucionalidad y el estado de derecho, sin embargo fue la época en que el estado se corroía por dentro para dar paso a una nueva noche oscura.

LA SEGUNDA ETAPA DE LA REVOLUCION

Ese fue el apodo con que se quiso identificar el segundo mandato del comandante, después de años de copar todas las instituciones del estado, aprovechando las ostensibles debilidades de los dos gobiernos liberales que le precedieron. Mientras estos discutían quien era el más honrado y quién el más ladrón, Ortega se apoderaba enteramente del Poder Judicial, del Consejo Supremo Electoral, de la Contraloría General de la Republica, de la Fiscalía General de la Republica, de una buena parte de la Asamblea Nacional y hasta parte de las Iglesias Católicas y Evangélicas. Los dos primeros, estratégicos para los planes futuros. Una vez llegados al poder, cada quien cumplió su función a cabalidad. La justicia se politizó a niveles alarmantes, los cuenta votos nunca aprendieron a sumar, los contralores y fiscales nunca vieron nada anómalo y los diputados legislaban de acuerdo a la mejor conveniencia del nuevo caudillo, que en el entretanto copaba al Ejército y a la Policía, las dos patas que le faltaban a la araña que tejía la tela con que se envolvía Nicaragua.

¿POR QUÉ DEL ORTEGUISMO?

25 años después todos nos preguntamos por qué estamos como estamos, buscando las respuestas fuera de nosotros mismos y tratando de echarles la culpa a los demás. Don Emilio Álvarez Montalván nos dejó la radiografía más exacta posible de lo negativo de la Cultura Política del Nicaragüense: Impuntuales, Mentirosos, Confianzudos y Oportunistas. Nuestro atavismo cultural nos refiere siempre a un poder ajeno a nosotros mismos, ajeno a nuestras decisiones y que nos condena a estar pendientes de quién de afuera será el que va a luchar por nosotros. Somos desconfiados por naturaleza, siempre le ponemos “pero” a todo y a todos, como dice el refrán “no hay grupera que nos quede”, nunca estamos a gusto con nadie, les buscamos los defectos a la gente y si no los tiene se los inventamos, los únicos buenos, probos y casi santos somos nosotros mismos. Queremos excluir a todos y pretendemos que todos se junten en torno a nosotros, nadie es bueno, nadie sirve, solo nosotros, es un mesianismo que le reclamamos a los otros pero no lo vemos en nosotros mismos. Y finalmente, a todo queremos darle un sentido mágico sin darnos cuenta que la magia es el artificio de los vivianes para domesticar a los bobos: que los ojos de los arbolatas nos vigilan constantemente, que si el comandante nos persigue a todos los lugares que vayamos pues está en los rótulos en todo el país y por si eso no basta, ahí está la doña que nos habla por la radio y la televisión todos los días y a cada momento. Y lo peor es que muchos creen, pero peor aún, esos mismos creyentes de supercherías van a misa o al culto con exactitud de reloj suizo.

¿Y que hacemos ante todo esto? Nada. Tratamos de justificar nuestra cobardía, echándole la culpa a los mandos intermedios pues ni el comandante ni la compañera se dan cuenta de lo que pasa en los territorios; recurrimos a la nostalgia del pasado creyendo que todo este relajo somocista que vivimos es parte del “proceso revolucionario”; actuamos pensando en que es mejor aprovechar el momento por aquello de que “aprovecha Macario que esto no es diario”; o sencillamente porque ya nos acomodamos al grillete, a la mordaza, a vivir agachados y a estirar la mano.

Existe orteguismo por culpa de nosotros mismos. Existe orteguismo por nuestra indiferencia, por nuestra cobardía, por nuestra comodidad, por nuestra indolencia y nuestra complicidad. Existe orteguismo porque no reclamamos, porque tememos hasta criticar en voz alta, porque agachamos la cabeza cuando pasan los ladrones, cuando debería ser al revés. Existe orteguismo porque queremos y dejará de haber orteguismo cuando nos rebelemos contra nosotros mismos y nos pongamos manos a la obra. Entonces y solo entonces iniciaremos el camino que deberíamos haber recorrido hace 25 años, sin atajos, enfrentando las dificultades y seguros de que estaremos construyendo por primera vez el verdadero futuro de la nación.

De blog de Roberto Samcam