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Farsa va, farsa viene: ni canal, ni puerto de Brito

el_pulso_de_la_semanaPor Edmundo Jarquín

Agencias tan serias como BCN y ProNicaragua obligadas a farsa electoral

Seguramente y como parte de la farsa electoral del próximo mes, agencias tan serias y tan profesionales como el Banco Central y ProNicaragua han sido obligadas a sumarse a la misma.

Solamente así puede entenderse el documento “Nicaragua, ¡Crezcamos Juntos! Políticas y Proyectos de Desarrollo para Potenciar la Inversión 2017-2021”, que ambas instituciones han divulgado con gran fanfarria electoral.

Para empezar, y es de los aspectos más creíbles del documento, no se asume ninguna incertidumbre electoral porque, en efecto, no la hay. Ya se sabe quién será el ganador y solamente está pendiente cuántos votos le asigna el director de la farsa (CSE), y cuántos se asignan a los supuestos partidos de oposición que se han prestado a la misma. En efecto, en la primera página del documento se da por un hecho, a propósito de las políticas y proyectos que presenta, “el siguiente período del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional 2017-2021”.

Pero antes de entrar a los proyectos de desarrollo que analizaremos después, están las políticas que se presentan sectorialmente. Y de entrada se nota que los profesionales de ambas instituciones, que son de muy destacable nivel, fueron obligados a un “saludo a la bandera” de naturaleza política-partidaria. Solamente así se explica que en el documento se confundan de manera absoluta objetivos con políticas. Como se sabe, las políticas responden al cómo (con qué medios, con qué decisiones, con qué recursos, etc) se van a alcanzar determinados objetivos. Pasemos a revisar esa confusión.

En el sector agropecuario y forestal se plantea “Desarrollar la expansión de áreas y aumento de valor agregado del tabaco, palma africana, café, cacao, pesca, carne bovina, carne porcina y sector avícola”. Ese es, obviamente, un objetivo. ¿Pero cómo se alcanzará ese objetivo? Ni una palabra.

En el sector pesca y acuicultura, otro saludo a la bandera: “Contribuir a mejorar las prácticas de manipulación e higiene”. ¿Cómo y con qué recursos? Nada.

En el sector turismo, de tanta importancia, se plantea “Hacer de la actividad productiva, agropecuaria y la Economía Familiar y Comunitaria un atractivo turístico”. Obviamente, un objetivo. ¿Se alcanzará a través del Ministerio de Economía Familiar Comunitaria, Cooperativa y Asociativa (MEFCCA), con sus limitados recursos y su altísima rotación de ministros y ministras pues es más una agencia de propaganda política, que un verdadero ministerio?

Y así podríamos seguir con el sector industrial, educativo y otros (dicho sea de paso, salud no aparece del todo).

Pasemos a lo que en el documento se llaman “Proyectos prioritarios para potenciar inversiones”, y asumamos que ahí está en parte la respuesta a la incongruencia entre objetivos y políticas, pues esos proyectos de inversión de alguna forma ayudarían a alcanzar los objetivos.

Se presentan 33 proyectos, para un monto total de $5,229 millones de dólares, de los cuales 13 proyectos que suman $2,293 millones (el 43.8%) tiene financiamiento asegurado, mientras otros 20 proyectos, que representan el 56.2% del monto total, aún no tienen financiamiento. Y aquí sí está la “madre del cordero”, como se dice popularmente.

A lo largo del documento, en materia de financiamiento se indica que esos proyectos están abiertos a propuestas de financiamiento de los organismos financieros internacionales, inversión privada (nacional y extranjera) e incluso se señala la “Colocación de títulos de deuda soberana en los mercados internacionales de capital…”

Es decir, en materia de financiamiento, que en efecto responde al cómo se van a alcanzar determinados objetivos de desarrollo, el documento hace total caso omiso de que está llegando a su fin la separación que Ortega ha hecho de la política, cada vez más autoritaria y de la cual solamente él se ocupa, y la economía que deja en manos de los demás.

¿Cómo, si no cambian las cosas en materia política, se impedirá la NICA ACT, y sus consecuencias sobre el clima de inversión y la calificación de riesgo del país?

Ah, y dicho sea de paso, en todo el documento no aparecen ni el canal interoceánico, ni el puerto de Brito. Es posible que solamente sea una estrategia para desmovilizar a los que se oponen al canal, pero a muchos en la comunidad internacional les llamará la atención la elocuencia de ese silencio.

La Nicaragua Linda

Cosep pide cuentas por compra de Tumarín

Ilustración
Ilustración

El presidente del COSEP, José Adán Aguerri, dijo este miércoles que la compra de Tumarín al grupo brasileño CHN no fue discutida con el sector privado “no fue un tema de discusión del Gabinete de Energía”.

“Las primeras revisiones nos dicen que es legal, lo que se ha dado es un proceso donde entendemos que la empresa Electrobras y Queiroz Galvao han vendido a través de Centrales Hidroeléctricas de Nicaragua (CHN) propietaria de las acciones del 100% del proyecto Tumarín, al Estado y a una empresa privada”, expresó.

 

Aguerri refirió que al no ser consultados la pregunta que surge es ¿Por qué el gobierno invierte 22 millones de dólares en comprar y no ir por la vía de la cancelación del contrato al no poderse desarrollar el proyecto como se había establecido?

“Un segundo elemento que hemos discutido hoy, en el Consejo Directivo, es que el sector privado a través de las voces de César Zamora y mi persona, hemos dicho que lo mejor que le podía pasar a Nicaragua era que este contrato al no cumplirlo se tuviera que cancelar… porque eso permitiría que el contrato negociado años atrás a precios muy altos, su cancelación representaba la oportunidad de mantener el proyecto vivo a precios más bajos”, dijo Aguerri.

El dirigente empresarial recordó que existe una banda de precios desde el año pasado que estableció nuevos rangos para los nuevos proyectos de energía que lleguen al país, por lo tanto, si llega un nuevo proyecto hidroeléctrico al país estará muy por debajo de lo que se negoció con Tumarín.

medidordeluzAguerri comenta baja del 1% a la energía

En conferencia de prensa, Aguerri dijo que el ahorro acumulado del 16% en la tarifa de energía, entre marzo del 2015 y agosto del 2016, traducido en recursos significa más de 200 millones de dólares que en el país las empresas y los consumidores han dejado de pagar, esto a su vez se traduce en mayor consumo en los mercados, mayor empleo, mayor dinamismo y crecimiento de la economía.

“Hay que entender que el 80% de los consumidores del país esta beneficiado porque existe un subsidio y no se les ha incrementado el costo de la energía. Los que estamos pagando energía y estamos siendo beneficiados por esa reducción somos los residenciales y el sector productivo-empresarial de este país”, explicó.

“Cuando vos vas a un consumidor de entre 300 y 500 kilowatts te das cuenta que entre el mes de mayo (2015) y el mes de junio (2016), en 13 meses, se ha bajado el costo del kilowatt por hora promedio de 8 a 7 córdobas” … “Esto equivale a que ese tipo de consumo en vez de haber pagado 15 facturas en quince meses, es como si hubiese pagado 13 facturas en 15 meses, el ahorro real ha significado que se han ahorrado dos meses de facturas”, agregó.

El presidente del COSEP resaltó además que hay una ley que hace que el gobierno tenga que destinar parte de los ahorros al pago de la deuda y a programas sociales que incluye el pago de la factura a Enacal, lo cual hace que también sea un tema de decisión política porque el gobierno busca mantener la tarifa de agua a los niveles más bajos.

Trinchera de la Noticia

Cancelación de proyecto Tumarín era previsible pero indeseable

el_pulso_de_la_semanaPor Edmundo Jarquín

La información que ha circulado confirmando la cancelación definitiva del proyecto hidroeléctrico Tumarín, es tan indeseable como previsible.

Indeseable, porque como lo comentamos el 9 de agosto de 2008 cuando por primera vez se anunció el proyecto, “Nicaragua es el país con más potencial hidroenergético de Centroamérica, y, sin embargo, es el que en proporción a su consumo genera menos energía hidroeléctrica”.

Desde un principio dimos la bienvenida al proyecto, sobre la base de tres condiciones: primero, que cambiaría sustancial y positivamente la matriz energética de Nicaragua al pasar a depender más de recursos naturales renovables; segundo, que se garantizara el apropiado manejo del impacto socioeconómico y ambiental del proyecto; y tercero, que ayudara a bajar la tarifa eléctrica que es la más alta de Centroamérica, afectando negativamente la competitividad de la producción nicaragüense.

En lo único que se avanzó fue en la gestión, hasta dónde se sabe apropiada, de la compra de tierras y propiedades, facilitándose la relocalización de la población potencialmente afectada por el proyecto.

Pero al poco andar después del anuncio inicial, se empezaron a ver dificultades que tornaban previsible que el proyecto no se ejecutaría.

En primer lugar, el secretismo gubernamental en torno al proyecto, y la docilidad de la bancada oficialista en la Asamblea Nacional que aprobó una y otra vez el contrato de concesión sin contestar a los requerimientos de información que se le hacía desde los medios de comunicación, de algunos empresarios, y desde la oposición. Yo escribí en varias ocasiones, sin ninguna respuesta de las autoridades, cuestionando aspectos del proyecto que erosionaban sus potenciales efectos positivos.

Nunca se contestó porqué el monto de inversión por megavatio de capacidad instalada era tan alto, pese a que lo demostré comparándolo con otros proyectos hidroeléctricos en construcción en Centroamérica, y en una ocasión incluso lo comparé con los costos del proyecto Belo Monte de Brasil, casi tan grande como la hidroeléctrica Itaipú, de las más grandes del mundo después de Las Tres Gargantas de China. Obviamente, un monto de inversión que lucía sobrestimado, haría más difícil conseguir inversionistas. Esto se confirmó, cuando se hicieron públicas investigaciones de corrupción en Brasil que afectaron a empresas de ese país vinculadas al proyecto.

Tampoco se contestó, aunque obviamente estaba vinculado al monto de inversión tan alto, porqué la tarifa negociada con el proyecto era tan alta, erosionando así uno de los aspectos positivos más relevantes del mismo.

Después trascendió que el conflicto de intereses de empresas privadas vinculadas al círculo gobernante, que están en la importación de petróleo, generación de energía y distribución de la misma, también se traducía en dificultades con la empresa a cargo del proyecto Tumarín.

Todo lo anterior se tradujo en continuas prórrogas del proyecto, que aumentaban la previsibilidad en cuanto a la no realización del mismo, pese a su deseabilidad.

Esa negativa previsibilidad se volvió inminente cuando, sospechosamente, los voceros que continuamente criticaban agresivamente a quienes levantábamos  -“por ser enemigos del sector privado”-  las inquietudes en torno al proyecto, empezaron a decir que el proyecto era muy grande, la tarifa muy alta, y hasta se atrevieron a decir que el proyecto era indeseable porque los precios del petróleo estaban bajos (como si el proyecto fuese de corto plazo, y tuvieran certeza que los precios del petróleo nunca volverían a subir).

La cancelación del proyecto Tumarín obviamente abre espacio para que otros generadores realicen inversiones rentables para atender la creciente demanda de energía, pero eso no significa que el proyecto no sea deseable y necesario y un gobierno serio, sin conflictos de intereses y que piense en el desarrollo de los sectores productivos y los consumidores, lo deberá retomar en el futuro.

Hace menos de un año, en agosto de 2015, publiqué un artículo en este diario comentando las renovadas dificultades que enfrentaba el proyecto. Concluía ese artículo de una forma que vale la pena repetirla, por su pertinencia con el momento:

“Y a propósito de declaraciones de dirigentes del sector privado, sin transparencia informativa nunca sabremos cuán caro es, cuánta racionalidad tiene, y si beneficiará a Nicaragua o solamente a unos pocos, porque necesitamos que este proyecto, como otros, se haga, pero se haga bien”.

La Nicaragua Linda

Tumarín: otro proyecto insigne que “no arranca”

tumarin_ilustracionPor J. Mendoza

– Dos reformas para acomodar ley a satisfacción de inversores y nada de arrancar.

– Desde 2009 que fue aprobado el proyecto, las excusas van y vienen, hasta envuelto en corrupción se ha visto.

Tumarin, otro de los proyectos insigne del Gobierno de Daniel Ortega, con el que se pretende dar un salto mayor en el cambio de la matriz energética del país, sigue sin arrancar en las obras mayores. Ahora se anunció que se iniciará en febrero de 2016.

El proyecto dio sus primeros pasos en 2008 pero fue en el 2009, que los diputados lo aprobaron. En ese entonces 800 millones de dólares era el costo del proyecto y estaría finalizado en unos 5 años. Sin embargo en 2012 se da la primera reforma y se pasa el costo de 800 millones de dólares a 1,100 millones de dólares.

En septiembre de 2014, 86 diputados reforman de nuevo la Ley Especial para el Desarrollo del Proyecto Hidroeléctrico Tumarin, incrementando el periodo de concesión de explotación de la Central Hidroeléctrica de Nicaragua, CHN, de 30 a 39 años para que recupere su inversión.

Además la concesionaria se compromete a reducir el tiempo de construcción del proyecto hidroeléctrico, al pasar de 59 meses a 48 meses, es decir cuatro años, dejando como fecha tentativa de iniciar operaciones en el primer trimestre de 2019.

En esa oportunidad, Luis Felipe Mendoça, Embajador de Brasil en Nicaragua, dijo que “lo importante es que ahora se va a empezar la obra, es la infraestructura más importante en la región después del Canal de Panamá, desde ese entonces no se ha construido otra infraestructura de ingeniería comparable a la que se va a hacer en Tumarin y el valor total de la obra es una décima parte del Producto Interno Bruto de Nicaragua”, asegurando que la obra arrancaría en el primer semestre de 2015.

En símil comentario, el presidente de la Bancada orteguista, Edwin Castro, secundó reiterando que era una de las inversiones más grandes en Nicaragua en los últimos años y una de las más grande en latinoamericana. Dijo: “… solamente superada en la actualidad por la ampliación del Canal de Panamá…”.

Desde entonces los inversores han logrado indemnizar a los pobladores, no sin antes que estos hicieran diversos reclamos por supuestos incumplimientos y porque le mejoraran la oferta por sus propiedades. También se hizo una carretera de penetración a la zona y se iniciaron las obras para los campamentos de los trabajadores.

En líneas generales ha sido un proyecto tan importante en la proyección del presidente Ortega, que ha tenido dos reformas en su Ley inicial para adecuarlo a las necesidades o circunstancias de los inversionistas, además ha tenido varios fracasos en sus intentos de iniciar la construcción.

El proyecto de Tumarin, se ubica en el municipio de La Cruz de Río Grande, en el Caribe Sur y sería una represa de 63 metros de alto y 605 de extensión, para lo cual se crearían un embalse de 41 kilómetros cuadrados con las aguas del rio Grande de Matagalpa a la altura del poblado de Apawas; y producirá 253 megavatios, lo que representaría el 21 por ciento de la demanda nacional de energía.

Las Centrales Hidroeléctricas de Nicaragua (CHN), se fundó el 2009, constituida por un 45 por ciento de la empresa brasileña Electrobras y un 45 por ciento de Queiroz Galvão, mientras que el otro 10 por ciento lo complementa el Estado de Nicaragua.

Este proyecto ha sido privilegiado por el Gobierno al tenerle tanta paciencia, porque incluso al brazo y socio de Petrobras, Queiroz Galvão, se le vincula a un supuesto desvío de fondos y escándalos financieros, que hasta a la presidencia de Brasil la ha involucrado y tenido resonancia en supuestas financiaciones a campañas políticas.

Nadie niega la importancia de un proyecto insigne como el “sueño supremo de Bolívar” (la mayor refinería que sería construida en el istmo), pero llama la atención que cuando se trata de negocios es negocios, una de las partes ha sido tan condescendiente y le haya tolerado tantos retrasos, a un proyecto que debería estar por concluir su construcción.

Incluso el costo de compra del Estado nicaragüense por producción de kilovatios es mayor a las actuales tarifas que ofrecen otros generadores de energía.

El proyecto de Tumarin es necesario pero desde 2009 se han venido dando justificaciones tras justificaciones y no arranca en sus obras; entonces cabe el cuestionamiento, por qué el Gobierno ha permito tanta concesión y dilación.

Ahora resulta que existe una nueva fecha de arranque de la obra hidroeléctrica, la cual sería en febrero del 2016, esperando terminar su construcción en 2019. Ojalá así sea y que se cumpla que después de los primeros años de funcionamiento, los usuarios nos veríamos beneficiados con la reducción en la tarifa de energía eléctrica. La Mesa Redonda.

Tumarín: La evidencia de la corrupción de allá y de aquí

politicos mentirososPor Roberto Samcam

El 19 de agosto del año 2012 escribimos el editorial que titulamos “Nuevo monopolio a la vista: De tontos nada, de demagogos mucho”. Parte II. Dadas las recientes informaciones aparecidas en diarios brasileños en relación a Tumarin, vale la pena recordar lo que decíamos entonces.

NUEVO MONOPOLIO A LA VISTA: DE TONTOS NADA, DE DEMAGOGOS MUCHO.


“No te pido Señor que me des dinero,

solo te pido que me dejes cerquita de él”.

Oración del sinvergüenza

En nuestro anterior Editorial correspondiente al sábado 12 de agosto, analizábamos el monopolio construido por la familia presidencial que nace a partir de la importación exclusiva del petróleo por parte del grupo empresarial perteneciente a la familia. Dicho monopolio, decíamos, abarcaba la susodicha importación del crudo venezolano, el almacenamiento y una cuota de mercado del 30 % de la distribución a nivel nacional. Todo esto se ha logrado gracias al uso y abuso del poder para haber privatizado la cooperación, supuestamente entre el Estado de Venezuela y Nicaragua. Como siempre ocurre en estos casos, los dictadores de cualquier parte del mundo no se conforman con “tan poco” y deciden ir por más, tomando en cuenta la hegemonía totalitaria y totalizante que tienen de los mecanismos de poder, de una población atemorizada y empobrecida y de una creciente riqueza que se reproduce enormemente, dado que están en sectores claves de la economía. Ahora se presenta otro filón para Ortega, precisamente en la industria energética, para crear un nuevo monopolio, más rapaz, más agresivo y mucho más perjudicial para la población nicaragüense.

La construcción de este nuevo monopolio tiene el mismo origen en el anterior, la importación del crudo venezolano que le permite ser el único importador y proveedor del Bunker, materia prima esencial para echar a andar las generadoras de energía. Se calcula que son 2 millones de barriles, a 100 dólares el barril, los que se entregan anualmente a estos agentes económicos. Esto deja 200 Millones de Dólares en el inicio de la cadena, nada despreciables para el tamaño de nuestra economía. El siguiente eslabón de la cadena lo constituye la generación energética, actual y potencial. Al día de hoy, el grupo de la familia Ortega – Murillo tiene 600 Mega Watts de Capacidad Instalada, suficiente para abastecer la demanda nacional (durante el año 2011 la demanda máxima anual en promedio fue de 569.5 MW). Dicha Capacidad Instalada no nació de la noche a la mañana, ni fue heredada, ni mucho menos donada por algún jeque árabe. Sencillamente nació de la privatización amañada, fraudulenta e ilegal que hicieron de las plantas generadoras regaladas al pueblo nicaragüense por los gobiernos de Taiwán y Venezuela, para, precisamente paliar los famosos apagones que hicieron tanto estrago en nuestra economía durante los años 80’s y 90’s, que también es necesario recordarlo, el naciente orteguismo surgido durante los famosos 16 años de gobiernos neo liberales, se opuso desde la Asamblea Nacional a aprobar proyectos de generación de energía mayores de 5 Mega Watts a través de una Ley que regulaba el tema. Por supuesto que una vez llegado al poder, lo primero que hicieron fue derogar la misma.

Los 600 MW de capacidad instalada dejan otra millonada de dólares a las rebosantes arcas del grupo empresarial de la familia gobernante, pues gracias a un convenio con el Ministerio de Energía y Minas, MEM, se tienen que pagar US $ 14.0352 por Kilowatt hora de potencia instalada durante los 15 años que dura dicho convenio. Para tener una pequeña idea de lo que esto representa, solo basta recurrir a una sencilla operación: convertir los 600 MegaWatt a Kilowatt y multiplicar esto por 14.0352, luego multiplicarlo por 12 meses de cada año y finalmente el resultado obtenido por 15 años. Nada despreciable. Esta es la capacidad instalada actual, pero hablemos un poco de la capacidad instalada potencial del Grupo de la familia. De acuerdo al Plan Nacional de Desarrollo Humano 2012 – 2016, presentado por el Asesor Paul Oquist, los proyectos energéticos de Alba Generación son dos: uno de generación geotérmica, ALBA GEO, de 35 MW a un costo de 140 Millones de Dólares y otro de generación eólica, ALBA VIENTOS, en Rivas, de 40 MW a un costo de 110 Millones de Dólares. Esto les daría una nueva capacidad instalada de 675 MW. Pero aún hay más. Para nadie es un secreto que el Grupo es parte de los inversionistas del Proyecto Hidroeléctrico TUMARIN, cuya capacidad de generación serán 253 MW. El costo a la fecha es de 1,126 Millones de Dólares, con un costo de inversión por Mega Watt de 4.5 Millones de Dólares y en esto habría que detenerse un poco. De acuerdo a investigaciones realizadas por el economista independiente Adolfo Acevedo Vogl, los costos de Proyectos Hidroeléctricos similares que se construyen en otros países y que son financiados inclusive por el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, distan mucho de los costos que nos están anunciando y que van a repercutir en el cobro futuro de la tarifa eléctrica en nuestros hogares.

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Como puede apreciarse, el costo de Tumarin es tan alto que cualquiera en su sano juicio recomendaría no construirla, pues la famosa Matriz Energética no cambiaría en absoluto para la economía de los hogares nicaragüenses ya que pagar la inversión resultará eterna y la tarifa energética no disminuirá en por lo menos 30 años, según ellos mismos han estimado.

Dejando a un lado este elevadísimo costo, cuya cifra no hace más que despertar las sospechas de la ciudadanía de que aquí se cuece algo más, si sumamos los 253 MW al Grupo de la familia gobernante dado que estarían invirtiendo en el mismo, tendrían nada más y nada menos que 928 MW, por mucho el de mayor capacidad en todo Centroamérica. Ahora bien, haría falta el último eslabón de la cadena: La Distribución. Actualmente, Gas Natural es la única distribuidora de energía en el país, sin embargo se han hecho públicas las pretensiones del gobierno de sacar de juego a la empresa española. Se aducen problemas de pérdida de energía, las que ubican en 55 Millones de Dólares anuales, además está la deuda que tienen con Alba Generación en concepto de compra de energía, la que suma 80 Millones de Dólares, a la que se suma la deuda que tienen con bancos y proveedores de energía, aproximadamente 70 Millones de Dólares. Estaríamos hablando de 205 Millones de Dólares en una empresa cuyas operaciones están valoradas en 340 Millones de Dólares en todo el país.

No dudamos que el pulpo empresarial de la familia gobernante “le echo el ojo” a las operaciones de Gas Natural y al final se adueñará de ella, ya que lograría tener el eslabón faltante que cerraría la cadena de un nuevo monopolio, el que dejaría a todos los nicaragüenses a merced de los Ortega – Murillo. Un monopolio que se estaría construyendo a partir del abuso del poder para, en primer lugar, despojarnos a todos los ciudadanos de las plantas generadoras que llegaron al país donadas por Taiwán y Venezuela y que los ha convertido de la noche a la mañana en los máximos generadores de energía en Nicaragua.

Casi tres años después de haber escrito este editorial, podemos hacer algunas observaciones:

1.- La cuota de mercado de distribución de combustible del Holding Empresarial de la familia presidencial es ligeramente superior al 50 %, de ahí que aunque el petróleo baje, aquí los combustibles suben ya que están involucrados en el negocio de las gasolineras con DNP- Petronic.

2.- El precio del barril de Bunker C al mes de marzo de este año era de apenas US $ 40.00, reduciéndose en 60 % los ingresos por la comercialización del combustible a las generadoras.

3.- De acuerdo a declaraciones del Ing. Richard Adolfo Rodríguez Beneditt (dadas en una entevista publica), quien trabajó en una de las plantas de generación eléctrica de la familia presidencial, ALBA GENERACION disponía en aquel entonces de 560 MW de capacidad instalada, antes de la inauguración del parque eólico Camilo Ortega Saavedra, o sea, que en la actualidad la CI es de 600 MW, suficiente para atender la demanda nacional.

4.- ALBA GEO no será construido, con la caída de los precios de petróleo sale más barato generar energía térmica que eólica.

5.- Los casi 700 millones de dólares de sobre valoración artificial de Tumarin, de acuerdo a la prensa brasileña estaban destinados al pago de sobornos en Brasil. La pregunta que cabe es: Los “dunditos” de aquí no sabían nada de esto y no aprovecharon para cobrar su “comisioncita”?

6.- La participación de Alba Generación en Tumarin era una presunción, sin embargo, ante las evidencias de corrupción externa, las sospechas de corrupción a lo interno debido a la sobre evaluación del proyecto y la defensa acérrima que ha asumido el gobierno sobre el mismo, no hacen sino sospechar de que Tumarin iba camino a convertirse en una “Mega Lavandería”, igual que su pariente, “la obra más importante de la humanidad en el Siglo XXI”.

7.- Gas Natural se fue del país, dejando a TSK al frente de las operaciones de distribución de energía. Se habló en su momento de una oferta de compra por parte de TSK de aproximadamente 53 millones de dólares, sin embargo GN tenía una deuda con Alba Caruna cercana a los 80 millones de dólares. Al día de hoy, se especula que el Holding Empresarial es dueño de al menos el 40 % de las acciones de la nueva empresa distribuidora de energía. Coincidentemente, el representante del Estado, de la familia, del partido y de Alba Generación ante TSK es Francisco López, tesorero del FSLN y Vicepresidente de ALBANISA.¿ Coincidencia? Tal vez.

Otra vez Tumarín, otra vez la democracia

el_pulso_de_la_semanaPor Edmundo Jarquín

He escrito sobre Tumarín en varias ocasiones, obligado por los continuos retrasos y enmiendas a la concesión.

La primera vez fue el 9 de agosto de 2008, cuando se anunció el proyecto, dándole la bienvenida. Entonces dije que no solamente aumentaba la capacidad de generación de electricidad, “sino en base a recursos nacionales, con lo cual disminuye la dependencia del petróleo….”. Y agregábamos que “Nicaragua es el país con más potencial hidroenergético de Centroamérica y, sin embargo, el que en proporción a su consumo genera menos energía hidroeléctrica”.

Desde entonces, Tumarín pasó a ser el buque insignia del cambio de la matriz energética, tan necesaria, y reconocimos los esfuerzos que al respecto realizaba el gobierno de Ortega. Pero sobre Tumarín, desde un principio señalé que esperaríamos a conocer los detalles de la concesión para “tener un juicio más fundado sobre sus bondades”, pues no basta cambiar la matriz energética, con mayor generación de recursos naturales renovables, sino que se impacte positivamente la tarifa.

A inicios de 2012, cuando cuatro años después de anunciado surgieron dificultades en iniciar el proyecto, y a propósito de la falta de transparencia informativa con la cual se estaba manejando, señalamos: “No se trata de negocios entre privados, y que por tanto se pueda mantener en privado, sino de un bien público. Es un tema del Estado, y por tanto, no debería haber ningún secretismo, como resulta obvio lo hay”.

Cuando en marzo de 2012 se tramitaron apresuradamente reformas legislativas relacionadas con la tarifa eléctrica y la deuda energética, insistimos en que sin reducción en la tarifa, las más alta de Centroamérica, “jamás vamos a mejorar la productividad y la competitividad, y por tanto no tendremos ni las inversiones, ni los nuevos empleos, ni el crecimiento económico que necesitamos para salir del atraso y pobreza en que estamos”.
Después se anunció una nueva cifra de inversión que la elevaba a 4.5 millones de dólares por megavatio. Señalé entonces que eso era llamativo, pues examinando 4 proyectos hidroeléctricos en construcción en Centroamérica, ninguno superaba los 3.5 millones de inversión por megavatio.

El sobrecosto era evidente, y la falta de explicación del gobierno o de la empresa dejaba mal sabor, por decir lo menos. Cuando a la empresa concesionaria se le agregó hace poco tiempo el proyecto Boboqué, el mal sabor se acentuó: ¿Por qué la inversión en Tumarín por megavatio casi duplicaba la de Boboqué?

Otra ocasión para analizar el tema la dio el entonces Embajador de Brasil, cuando en agosto de 2012, comparando el impacto que en su país había tenido la mega-hidroeléctrica de Itaipú, declaró a un medio local: “Hay otro (Brasil) moderno después, con mucha mayor capacidad, lo mismo le sucederá a Nicaragua y Tumarín”.

Estuve de acuerdo con el Embajador, pero dije que todo dependía de la tarifa, como la consecuencia positiva que en la misma había tenido Itaipú, pero que no resultaba claro en cuanto a Tumarin por el monto de la inversión. Señalé que aunque la inversión por megavatio de Itaipú, 1.5 millones de dólares, no se podía extrapolar pues fue construida hace varias décadas, una comparación razonable era con la gigantesca hidroeléctrica de Belo Monte, en construcción entonces, con una capacidad un poco menor que Itaipú. La información disponible indicaba que la inversión en Belo Monte era de 16,000 millones dólares para una capacidad de 11,200 megavatios. Es decir, escribimos entonces, “menos de 1.5 millones por megavatio, cifra que luce excesivamente baja, pero aún duplicándola no se aproxima a la inversión estimada en Tumarín”.

Las investigaciones por corrupción en Brasil han traído de nuevo el tema de Tumarín, confirmando, en principio, el mal sabor. Las investigaciones en curso, van en dirección a los sobrecostos de la inversión.

Mientras, el gobierno sigue oscilando entre la opacidad informativa y la descalificación, como lo hizo el Asesor Económico Presidencial.

Y a propósito de declaraciones de dirigentes del sector privado, sin transparencia informativa nunca sabremos cuán caro es, cuánta racionalidad tiene, y si beneficiará a Nicaragua o solamente a unos pocos, porque necesitamos que este proyecto, como otros, se haga, pero se hagan bien.

En este tema, como se ve, otra vez la democracia.

La Nicaragua Linda

Siete riesgos económicos de Nicaragua en 2015

Economista Néstor Avendaño.
Economista Néstor Avendaño.

Por Néstor Avendaño / Economista

Los servidores públicos a cargo de la programación económica de Nicaragua en 2015 tendrán que sopesar siete riesgos, unos reales y otros latentes o bastante probables, que se pueden visualizar en el ámbito económico tanto internacional como nacional.

Una preocupación permanente en la economía internacional es la persistente alarma de la desaceleración económica mundial. La Eurozona está anclada al estancamiento, al crecer 0.2% en el tercer trimestre de este año después de haber crecido 0.1% en el segundo trimestre, porque no tiene inversión ni políticas monetarias ni fiscales lo suficientemente expansivas.

Japón, técnicamente en recesión al caer su producción en dos trimestres consecutivos, observó una contracción de 0.4% en su Producto Interno Bruto (PIB) en el tercer trimestre del año en curso, por lo cual el primer ministro Shinzo Abe decidió postergar la alza de la tasa del impuesto sobre el consumo (IVA) del 5% al 10%. China, con un crecimiento desacelerado de 7.3% en el tercer trimestre de 2014, muy difícilmente cumplirá su objetivo de que su PIB crezca 7.5% en 2014 y recientemente bajó los impuestos y las tasas de interés para aliviar las cargas a las pequeñas empresas.

Por el nuevo deterioro económico europeo, japonés y chino, a finales de octubre los miembros de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos manifestaron que el crecimiento económico de 3.5% en el tercer trimestre del año podría verse afectado en el mediano plazo –la producción industrial manufacturera ya se desaceleró en noviembre-, con la posibilidad de que la tasa de inflación continúe bajando y surja el riesgo de la estanflación o caída de salarios y precios. Una nueva desaceleración del crecimiento económico afectará negativamente el desempeño productivo del país.

En el ámbito nacional ya se visualizan algunos riesgos económicos. La imposibilidad de que se renueve el TPL, como son conocidos los Niveles de Preferencia Arancelaria, por parte del Congreso de Estados Unidos antes de que concluya el año en curso, podría provocar el despido de 7 mil trabajadores de las empresas textileras de zona franca a partir del enero de 2015 (una estimación de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (FUNIDES)- por lo cual la falta de ingresos afectaría a lo sumo a 42 mil personas de las zonas urbanas del país.

Entre junio y el 21 de noviembre de este año, los países productores de hidrocarburos observan con bastante preocupación la caída de 26.7% promedio mensual del precio del barril de petróleo WT|I, que ya arrastró a la caída de los precios internacionales de los combustibles, pero esto beneficia a los países consumidores, como Nicaragua, por el menor monto que tiene la factura petrolera, lo cual está por verse en nuestro país con la tendencia declinante apropiada de los precios de las gasolinas, dieses y gas licuado. Sin embargo, el riesgo latente asociado con los bajos precios del petróleo y sus derivados es la muy probable caída de los precios de los otros commodities en el mercado internacional, lo que provocaría un descenso en el valor total de las exportaciones de materias primas de nuestro país en el corto plazo.

Otro riesgo proveniente del menor precio internacional del oro negro se concentra en el monto del financiamiento de la factura petrolera que concede Venezuela a nuestro país desde 2007. No se pone en duda que los países asociados con PETROCARIBE continuarán recibiendo el suministro petrolero venezolano en condiciones favorables. Sin embargo, debido a los graves problemas económicos de Venezuela, que en 2014 se reflejan principalmente en una caída de 3% del PIB, una tasa de inflación de 69.8%, un déficit fiscal igual a 14.2% del PIB y un déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos del orden de 15.9% del PIB, es bastante probable que disminuya el nivel de concesionalidad del crédito petrolero recibido por Nicaragua, que en la actualidad es igual a 50% del valor de la factura de cada embarque de crudo o de combustibles líquidos, con un plazo de 23 años más 2 años de gracia y una tasa de interés anual de 2%.

Otro riesgo que está latente es un nuevo atraso del proyecto hidroeléctrico TUMARÍN, debido a la investigación a diez empresas brasileñas de la actividad de la construcción por una supuesta trama que desvió hasta 3 mil 880 millones de dólares de la empresa estatal PETROBRAS, y que tienen más de 19 mil 400 millones de dólares en contratos con esa empresa estatal. Las diez empresas investigadas, entre las cuales se encuentra el conglomerado Queiroz Galvão, hicieron donaciones en la reciente campaña presidencial, de tal forma que el Partido de los Trabajadores (PT) y las formaciones aliadas del Gobierno brasileño de la presidenta Dilma Rousseff recibieron 48 millones de dólares, los partidos de la oposición recibieron 27 millones de dólares y los partidos que apoyan al Gobierno eventualmente recibieron 3 millones de dólares. Queiroz Galvão y la empresa estatal brasileña ELETROBRAS integran la firma Centrales Hidroeléctricas de Nicaragua (CHN) que construirá el proyecto TUMARÍN, con una inversión total de 1 mil 100 millones de dólares en un período de 4 años y una potencia instalada de 253 megavatios. En septiembre de 2014 se confirmó que la ejecución de este proyecto se iniciará en el primer trimestre de 2015, y con la creación de 6 mil empleos directos e indirectos se puede prever que la tasa de crecimiento económico anual de Nicaragua aumente al menos 1 punto porcentual y a lo sumo 2 puntos porcentuales durante el período de ejecución de este megaproyecto.

En la semana que pasó se conoció que los estudios de la mega obra “Proyecto de Desarrollo Integral del Gran Canal de Nicaragua”, estarán concluidos hasta marzo o abril de 2015 y que el 22 de diciembre próximo se iniciará la construcción de un puerto en la desembocadura del Río Brito en la Costa del Pacífico. Esta mega obra es de vital interés nacional, pero la imagen del proyecto está afectada por el secretismo con que se maneja la información para la población en general y por la poca credibilidad de los informes de los voceros. Paul Oquist Kelley, secretario privado de la Presidencia para Políticas Públicas, aseveró inicialmente que este proyecto generaría 1 millón de empleos, en vez de 50 mil empleos directos y 200 mil empleos indirectos como lo afirma la HKND, y una tasa de crecimiento económico de 10.8% en 2014 y 15.0% en 2015, mientras que Telémaco Talavera Siles, actual vocero del proyecto, ha generado expectativas cortoplacistas sobre el proyecto que se contradicen con la magnitud de la obra. A esto se agrega el riesgo latente de la creciente inconformidad social por la falta de información sobre las expropiaciones de las propiedades ubicadas en la ruta seleccionada para el Gran Canal: la población desea saber el precio de las propiedades afectadas, los mecanismos y/o procedimientos de pago, y el lugar de reubicación, entre otros datos sensibles, que traiga certidumbre y tranquilidad a nuestra nación.

Un último riesgo latente en 2015, un año pre electoral tanto en Nicaragua como en Estados Unidos, sería la revisión de la cooperación multilateral, específicamente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Banco Mundial (BM/IDA), dada la predisposición del Partido Republicano que ahora tiene una presencia mayoritaria en el Congreso de Estados Unidos, y especialmente la de su ala radical conocida como Tea Party, debido a las quejas de fraudes electorales de la así denominada oposición política del país desde 2008. El BM/IDA suspendió desde 2009 los préstamos para apoyo presupuestario a Nicaragua, por incumplimiento de las condicionalidades de gobernabilidad, y en la actualidad, al no existir un programa económico suscrito con el Fondo Monetario Internacional, el país no ha recibido desde 2012 apoyo presupuestario del BID ni apoyo a balanza de pagos del FMI. Tanto del BID como del BM/IDA, Nicaragua recibió en 2013 aproximadamente 300 millones de dólares en cooperación oficial “atada” a la ejecución de proyectos y programas del sector público.

En conclusión, los objetivos económicos de Nicaragua 2015 estarán sujetos a un mayor número de restricciones económicas. Por eso, los formuladores de las políticas públicas deberán apuntar mejor en la solución de los problemas que se avecinan.

Del blog de Néstor Avendaño

Legislativo aprueba reformas a ley para el desarrollo de Tumarín

tumarinLa Asamblea Nacional de Nicaragua aprobó este miércoles de forma unánime un paquete de reformas de ley que permitirá a un consorcio brasileño iniciar las obras del proyecto hidroeléctrico Tumarín, cuyo costo es de 1.100 millones de dólares y generará 253 megavatios. Los diputados de Nicaragua votaron favorablemente las reformas a la Ley especial para el desarrollo del proyecto hidroeléctrico Tumarín, que será construido y administrado por Centrales Hidroeléctricas de Nicaragua (CHN), subsidiaria en el país centroamericano de la estatal brasileña Eletrobras y el conglomerado Queiroz Galvão.

Nicaragua espera que la aprobación de estas reformas sirva de revulsivo para que la construcción de Tumarín arranque en 2015, tras cinco años de retraso. Entre las reformas más destacadas está la que CHN deberá construir la represa en 48 meses (cuatro años) y no en 59 meses (casi cinco años), como estaba previsto inicialmente, divulgó la agencia EFE.

A su vez, CHN vio extender su licencia de explotación de 30 a 39 años, según esta nueva legislación. De acuerdo con la ley reformada, CHN recibirá pagos equivalentes en dólares, aún no definidos, por la entrega de 1.184 gigavatios por hora por año (gwh/año) durante los primeros once años, y a partir del año 12 cobrará por la generación real entregada. El embalse que construirá CHN tendrá 41 kilómetros cuadrados y estará ubicado en el municipio La Cruz de Río Grande, 470 kilómetros al noreste de Managua, en la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS).

Generará 5000 empleos

Tumarín generará 5.000 empleos durante su etapa de construcción y representará el 21 % de la demanda nacional cuando inicie operaciones en 2019, según el Gobierno. Estas reformas cerraron un proceso de negociación de más de cuatro años en los que llegaron a participar directamente los presidentes Daniel Ortega, de Nicaragua, y Dilma Rousseff, de Brasil.

El 22 de agosto pasado, Ortega firmó con el titular de Queiroz Galvão, José Diniz, y el director de generación de Electrobas, Valter Cardeal, un acuerdo para la ejecución de dos millonarios proyectos hidroeléctricos, que incluía Tumarín. En esa ocasión el líder sandinista agradeció a Rousseff y al expresidente de ese país sudamericano Luiz Inácio Lula da Silva por haber apoyado ese proyecto.

Actualmente, la mitad de la energía que consume Nicaragua es de fuentes térmicas, generada con derivados del petróleo, y con ese proyecto hidroeléctrico la energía renovable, más limpia y más barata, supondrá más de la mitad de lo que demanda el país.

Ahorrará US$633 millones en primeros 11 años

El Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), principal entidad de fomento del Gobierno de Brasil, concedió a Nicaragua un préstamo por 342 millones de dólares para la construcción de Tumarín. También financia la obra el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) con 252 millones de dólares y se gestiona la participación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial.

No obstante, Eletrobras y su socio en el proyecto, la empresa privada brasileña Queiroz Galvão, están dispuestos a invertir hasta el 47 % del coste de la obra, con lo que quedaría financiada totalmente, de acuerdo con los planes originales.

Ese proyecto hidroeléctrico ahorrará 633 millones de dólares en las cuentas de los consumidores en los primeros 11 años de operación, y 80 millones de dólares en importaciones de petróleo, de acuerdo con la compañía.

Carta Bodán

Piden pago por tierras que nueva central hidroeléctrica afectará en Nicaragua

 

Ilustración / Imagen de www.lajornadanet.com
Ilustración / Imagen de www.lajornadanet.com

Pobladores de una comunidad de la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS) de Nicaragua, donde está previsto que se construya una central hidroeléctrica, demandaron hoy el pago de 9,6 millones de dólares por sus tierras que se verían afectadas por esa obra, informó la agencia EFE.

La petición fue hecha a la empresa Centrales Hidroeléctricas de Nicaragua (CHN), creada por la estatal brasileña Eletrobras y el conglomerado Queiroz Galvão, que está a cargo de la construcción de la hidroeléctrica Tumarín, en el municipio de La Cruz de Río Grande, en el Caribe Sur.

El representante legal de los reclamantes, Francisco Delgadillo, dijo en rueda de prensa que unas 5.590 hectáreas serían afectadas por la construcción de esa central hidroeléctrica, por lo que piden 1.717,3 dólares por cada una.

“Nosotros llegamos a exigir nuestro pago, nosotros no teníamos en venta nuestras fincas”, dijo, por su lado, la líder de Apawás, la comunidad afectada, Isabel Díaz.

Los reclamantes dijeron estar en un dilema, pues por un lado CHN se excusa del pago a falta de los últimos acuerdos del proyecto con el Gobierno, y por otra parte no pueden trabajar sus tierras porque en cualquier momento dejarán de ser suyas.

Un total de 149 dueños de propiedades están en dicha situación, sin que el Gobierno ni la empresa hayan dado señales de una posible solución, sostuvo Delgadillo.

El proyecto hidroeléctrico Tumaríne tendrá una inversión de 1.100 millones de dólares y con él se busca generar 253 megavatios de energía, la mitad de lo que consume Nicaragua.

El Gobierno nicaragüense y la CHN firmaron en marzo pasado un acuerdo para el desarrollo del millonario proyecto hidroeléctrico en los próximos cuatro años.

El Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), principal entidad de fomento del Gobierno de Brasil, concedió a Nicaragua un préstamo por 342 millones de dólares para la construcción de Tumarín.

También financia la obra el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) con 252 millones de dólares y se gestiona la participación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial.

No obstante,  y su socio en el proyecto, la empresa privada brasileña Queiroz Galvão, están dispuestos a invertir hasta el 47 % del costo de la obra, por lo que ya estaría prácticamente financiada, dice EFE.