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La oportunidad perdida

el_pulso_de_la_semanaPor Edmundo Jarquín

La semana pasada anuncié que este lunes 3 de octubre estaríamos presentando el libro titulado “El régimen de Ortega. ¿Una nueva dictadura familiar en el continente?”. Del libro somos responsables siete coautores, de diferentes procedencias profesionales y políticas, pero con un hilo conductor que todos compartimos: explicar la naturaleza del régimen de Ortega, desde la perspectiva política y la decidida voluntad de lucha para cambiarlo.

Iremos, desde luego, a presentarlo a los diferentes departamentos del país, e inmediatamente después del acto en Managua se han organizado presentaciones en Argentina, Uruguay, Perú, Chile, México y España, y se están organizando en los países centroamericanos y en Ecuador y Venezuela, igual que en el Diálogo Interamericano en Washington, a finales de octubre.

En la introducción del libro anotamos: “Daniel Ortega ha consolidado un poder personal y familiar, como nadie antes en la historia moderna de Nicaragua, incluidos los Somoza. Ha constituido un régimen sultanístico, en que la voluntad e intereses del sultán se confunden con los del Estado… A la vez Ortega ha desperdiciado una singular oportunidad para impulsar el desarrollo económico y consolidar las posibilidades de relevo político pacífico y democrático, en el segundo país más pobre de América Latina, y uno de los que tiene menos tradición democrática…”

Quisiera, en esta ocasión, comentar una idea ampliamente desarrollada en el libro: Ortega no solamente ha cerrado los espacios democráticos, sino que ha desperdiciado una oportunidad inigualable para impulsar el desarrollo de Nicaragua.

En efecto, la información estadística más verificable demuestra que no es cierta la afirmación, tan frecuente en voceros oficiales y no oficiales del gobierno, de que se ha avanzado en la agenda económica.

Claro, sobre la base de las expectativas tan negativas que había cuando Ortega “ganó” las elecciones hace diez años, su gobierno ha avanzado la agenda económica. Pero no es el caso comparar los resultados de su gestión económica con esas expectativas negativas, o con los años 80, sino preguntarse si con las condiciones extremadamente favorables que ha tenido su gobierno los resultados podrían o no haber sido mejores. Y la respuesta es categórica: los resultados podrían haber sido mucho mejores.

Recordemos lo siguiente:

Su gobierno se inició sin déficit fiscal, y por el contrario heredó un superávit primario.

Con la drástica reducción de la deuda externa gestionada en los tres gobiernos anteriores, y por tanto el modesto pago de la misma que Ortega heredó, y los flujos de financiamiento recibidos de los organismos financieros internacionales y de Venezuela, Nicaragua ha tenido de lejos en los últimos diez años la mayor cooperación externa per cápita de América Latina y, también de lejos, una de las más altas del mundo.

Durante la mitad o más de los años en que Ortega ha gobernado, Nicaragua ha tenido un boom sincronizado, por primera vez en la historia económica del país, de los precios de todos los productos de exportación.

Y las remesas de los emigrados han crecido notablemente (más del 70%).

En esas condiciones tan extraordinariamente positivas, ¿no deberíamos haber crecido sustancialmente más, y haber removido algunos de los obstáculos estructurales al desarrollo?

Esta semana se dio a conocer el Índice Global de Competitividad del Foro Económico Mundial, y Nicaragua aparece en la posición 103 de 138 países evaluados. Para que entendamos lo que eso significa, Costa Rica ocupa la posición 54, y Panamá aún mejor.

¿En 10 años, y con las condiciones tan positivas que ha tenido la economía, no es para que Nicaragua haya mejorado sustancialmente su posición en el Índice Global de Competitividad? Entonces, dónde está el éxito económico de Ortega, como bien se pregunta Enrique Sáenz, uno de los coautores del libro que mencionamos, en el capítulo que escribió.

Al ver los diferentes componentes del Índice Global de Competitividad, resulta que mientras en ambiente macroeconómico Nicaragua ocupa la posición 56, en materia de instituciones se cae a la posición 122, todo entre 138 países. Es decir, aprobados en macroeconomía, desaprobados en política, y como consecuencia desaprobados en competitividad que es uno de los motores fundamentales del crecimiento.

En definitiva, el gobierno de Ortega al ser una oportunidad perdida en la política ha sido también una oportunidad perdida en la economía.

La Nicaragua Linda

Ortega confiesa su fracaso en lucha contra la pobreza

el_pulso_de_la_semanaPor Edmundo Jarquín

Según cifras oficiales, entre enero y octubre del año en curso son más de veinte mil los cubanos que abandonaron legalmente su país para trasladarse al Ecuador, en rumbo hacia los Estados Unidos.

Si los cubanos reprimidos por el gobierno de Ortega el 15 de noviembre fueron aproximadamente dos mil, quiere decir que más del 80% del total de cubanos que emigraron este año a través del Ecuador, pasaron a través de Nicaragua. Dieciocho mil o más cubanos, en promedio más de cincuenta por día, habían transitado sin problemas por Nicaragua diariamente.

Aún siguen sin explicarse suficientemente las causas que condujeron a que de pronto el goteo migratorio cubano se convirtiera en un verdadero torrente. Pero es el caso que, como ha sido destacado en muchas noticias y análisis, independientemente de las causas de ese torrente, incluyendo la alegada falta de comunicación entre los gobiernos de Costa Rica y Nicaragua, no se justifica de ninguna manera la actitud represiva con la cual el gobierno de Ortega ha enfrentado el problema.

Menos aún se justifica la posición oficial sostenida por el gobierno de Ortega en la reunión de esta semana del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), en que obstruyó totalmente el esfuerzo regional para encontrar solución a un problema que tiene un nítido carácter humanitario.

En esa reunión, Ortega entregó un documento oficializando la posición de su gobierno y justificó la misma responsabilizando al gobierno de Costa Rica de utilizar la crisis “para legitimar la llamada Ley de Ajuste y la Política de Pies Secos/Pies Mojados, que los Estados Unidos de Norteamérica diseñaron y mantienen como parte del bloqueo contra Cuba…”. Es decir, el gobierno de Ortega utilizó a los migrantes cubanos y les reprimió para llamar la atención sobre un tema, la Ley de Ajuste de 1966, que debe formar parte, y con seguridad forma parte, del proceso de negociaciones bilaterales entre Cuba y Estados Unidos. Mientras por un lado Ortega alega derechos de soberanía para reprimir a los cubanos, por el otro subordina la política exterior a los intereses del gobierno de Cuba y, muy probable por la posición sostenida por ese gobierno, sin que ni siquiera se lo hayan pedido.

Pero hay otro ángulo de la posición del gobierno de Ortega que resulta en una confesión involuntaria de su fracaso en la lucha contra la pobreza. En el documento distribuido, al reclamar para los migrantes nicaragüenses y centroamericanos hacia Estados Unidos el mismo tratamiento que a los cubanos, claramente señala que buscan “alejarse de la tragedia de la pobreza”.

¿En qué quedamos entonces? El discurso oficial reclama grandes avances en la lucha contra la pobreza, mientras la posición contra los migrantes cubanos se justifica alegando la severa persistencia de la misma.

En los estudios de población humana (demografía) las causas y orientaciones de las corrientes migratorias se explican por “factores de expulsión” y “factores de atracción”. Las personas emigran hacia países dónde encuentran lo que no tienen en sus países. En condiciones extraordinarias, como las del Oriente Medio actualmente y las de Nicaragua en los 80, la migración se explica fundamentalmente por razones bélicas. En condiciones normales, como las actuales de Nicaragua, por razones económicas.

Los voceros del gobierno orteguista dirán que diez años de gobierno, que pronto se cumplirán, no son suficientes para erradicar la causas de la emigración de nicaragüenses, pero lo que no podrán explicar jamás es que después de diez años el torrente de emigrantes sea mayor como lo demuestran las colas que se forman en el consulado tico.

Ortega, en vez de permitir que su resorte emocional contra los ticos se le dispare, como ocurrió el 15 de noviembre, debería preguntarse qué podemos hacer para convertir a Nicaragua en un país de atracción de migrantes, como Costa Rica. Los nicaragüenses sí sabemos la respuesta, y también sabemos que con Ortega en el poder, jamás lo vamos a lograr.

La Nicaragua Linda

Concertar sólo con unos sectores y no con toda la sociedad, es dividirla

el_pulso_de_la_semanaPor Edmundo Jarquín

Ni que mueran, ni que maten

En uno de sus periódicos comentarios en Radio Corporación, y que también publica por las redes sociales, el diputado Enrique Sáenz tuvo una expresión que certeramente recoge lo que estoy seguro es sentimiento de la casi totalidad de los nicaragüenses: “Ni que policías mueran, ni que policías maten”.

Recojo la expresión como título de este artículo, por la muerte del joven oficial de la Policía Nacional, Kevin Valle, en los incidentes de violencia de esta semana en que han derivado las protestas en la mina El Limón.

El comentario de Sáenz fue a raíz del discurso de Ortega hace pocas semanas, con motivo del aniversario de la Policía Nacional. En su intervención, lejos de formar parte de esa legítima aspiración nacional -ni que policías mueran, ni que policías maten- la emprendió contra quienes denunciamos al “pistolero de Metrocentro”, estableciendo un odioso contraste con los policías asesinados en Punta Gorda, Caribe Sur, como si alguien se hubiese alegrado de ese asesinato. De manera muy directa dijo que quienes reclamaban sanción para el pistolero no hacían lo mismo en cuanto a los asesinos de los policías, en un burdo intento de dividir al país entre amigos y enemigos de la Policía Nacional.

Corresponde preguntarnos de qué siembra es la dolorosa cosecha de El Limón.

Las máscaras, morteros y garrotes que hemos visto en las protestas del poblado minero, son parte de la cultura política que el orteguismo ha venido diseminando por todo el país desde hace mucho tiempo.

Tenemos hechos recientes de uso de esa forma de violencia por el orteguismo. Es lo que ocurrió hace poco cuando estudiantes de dos diferentes recintos universitarios que demandaban elecciones estudiantiles democráticas, fueron acallados a palos y morterazos por las turbas movilizadas por el orteguismo, con escenas de vehículos quemados no muy diferentes a las que hemos visto en la mina El Limón. Podríamos hacer un inventario de hechos semejantes, con saldo de muertos y heridos que han puesto quienes se oponen al autoritarismo de Ortega.

Compartimos el dolor que manifestó la Jefa de la Policía en el sepelio del oficial muerto, en que calificó de vándalos y delincuentes a los participantes en las protestas que derivaron en violencia, pero no compartimos la falta de imparcialidad de la institución policial que dirige cuando bajo su tolerancia, y a veces complicidad, son las fuerzas de choque del orteguismo las que conducen actos vandálicos y delincuenciales. Basta recordar, aunque no son todos, los casos de los jóvenes de OcupaINSS, apaleados y robados en las narices de la policía, o los muertos de El Carrizo.

Una vez más, Ortega ha dividido a la sociedad con encono, mientras desde el gobierno ha seguido promoviendo la cultura de la violencia.

El encono, y la violencia como método de protesta, constituyen una combinación explosiva cuya deriva en más encono y más violencia aún estamos a tiempo de atajar. La principal responsabilidad es del gobierno que está en la causa del deterioro de la imparcialidad y la institucionalidad de la Policía Nacional, y en el cierre de los espacios para la protesta pacífica.

Para atajar esa deriva peligrosísima hay que establecer bien las responsabilidades. Que algunos dirigentes empresariales busquen la responsabilidad en partidos políticos de oposición y en los poquísimos medios de comunicación independientes que todavía quedan, es equivocarse. Y decimos algunos, porque cuando el Presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP) en el Día del Empresario, se refirió a la Policía y el deterioro institucional electoral, con un enfoque semejante al de este artículo, fue ovacionado por la gran cantidad de dirigentes empresariales reunidos.

La concertación de Ortega con algunos poderes fácticos, incluyendo a los Estados Unidos en materia de narcotráfico, es sin duda positiva, pero también sin duda insuficiente mientras desde el gobierno no se renuncie al uso de la violencia y haya concertación con toda la sociedad. Y la concertación con toda la sociedad es manteniendo espacios democráticos, especialmente el de elecciones libres y el respeto a la independencia de los poderes del Estado.

Concertar con unos y no con todos, es dividir a la sociedad, de igual forma que distinguir entre violencia buena y violencia mala. El Pulso de la Semana.

“Ortega es un proyecto de poder por el poder, de poder por el dinero, y del dinero por el poder”

el_pulso_de_la_semanaPor Edmundo Jarquín

Los límites del poder orteguista

“Entonces -dijo mi interlocutor, ya un poco inquieto, casi exasperado- si como vos decís, Ortega no es de izquierda, demostrame que es de derecha”.

Conversábamos alrededor de la mesa de un desayuno-tertulia de viejos luchadores panameños, quienes se reúnen periódicamente para reverdecer laureles adquiridos en la primera línea de combate político de su país, y de otros países latinoamericanos.

“No, le contesté. Tampoco es de derecha”, y a continuación, anticipándome a lo que imaginé exhalación aliviada de sus laureles izquierdistas ya marchitos (“ah, entonces es de centro”), le agregué: “Ortega es un proyecto de poder por el poder, de poder por el dinero, y del dinero por el poder”.

El recuerdo de esa conversación se me vino a la mente, al escribir este artículo, por hechos de los últimos días que corroboran mi afirmación.

El Presidente de la Unión Nicaragüense de Productores de Leche (Unileche) dijo “aquí hemos tenido una, dos, tres, cuatro reuniones con el MAG (Ministerio Agropecuario), pero poco resuelve (…). Aquí hay que poner a los ministros a trabajar”.

En la semana también se anunció que se había nombrado a los Ministros y Viceministros del Ministerio de Economía Familiar, Cooperativa, Comunitaria y Asociativa (MEFCCA), después de varios meses de vacancia en esos cargos. Y en el contexto de la noticia se recordó que a ese curioso ministerio se le han asignado y quitado facultades tantas veces, en un verdadero vértigo de cambios que deja desorientado a cualquier ciudadano, empresa y organismo que trate de saber ante quien realizar una gestión.

Los empresarios del sector turismo siguen sin confirmar si la Ministra del ramo ha sido o no destituida, pero a la cabeza del Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur) no hay quien tome decisiones.
Tomar decisiones, y coherentes…esa es la clave, lo que nos lleva al punto de partida: las declaraciones del Presidente de Unileche.

La “privatización” del Estado por el poder de Ortega y su círculo es de tal envergadura, y su contrapartida, la arbitrariedad personal tan ilimitada, que resulta natural que ministros y funcionarios no tomen decisiones porque no hay un gobierno de leyes y políticas públicas definidas a las cuales atenerse, sino una caprichosa, y por tanto cambiante, voluntad de poder centralizada frente a la cual el riesgo de equivocarse es mayúsculo, y las consecuencias terribles.

La inacción e ineficiencia son solamente un resultado del proyecto de poder de Ortega. Hay otras. Si una persona quiere fundar un negocio, primero tiene que preguntarse si alguien del círculo de Ortega está en el giro, y decidir si buscar una asociación o, con escrúpulo cívico, buscar otro giro de actividad….hasta que alguien del círculo orteguista se le acerque y le diga que “quiere ser parte de su éxito”. Porque el orteguismo, arriba, y cada vez más hacia abajo, a los cuadros intermedios, pero no hasta las masas empobrecidas porque el pastel no da para tanto, es también un proyecto de dinero.

Ortega hará lo que sea necesario para conservar y consolidar su poder. Mantener políticas macroeconómicas responsables, fiscal y monetaria, porque sabe las consecuencias de la escasez e hiperinflación, no porque convenga a la economía de mercado, que detesta; conservar apariencias electorales, porque ya no cabe la idea de partido único, que le fascina; tramitar leyes, porque son para los demás y según su interpretación, no porque lo limitan; luchar contra el narcotráfico, porque es prioridad de los Estados Unidos, aunque la dinámica del poder judicial y policial abre espacios territoriales, institucionales y sociales al mismo; consensuar con los empresarios, porque son un factor de poder, aunque la dinámica del propio va reduciendo los márgenes para consensuar.

Entonces, ¿cuáles son los límites del poder de Ortega? Lo que estamos viendo: inacción; contradicciones, ausencia de políticas públicas sectoriales que concilien o resuelvan conflictos de intereses, como entre comerciantes y aduanas, entre mataderos y ganaderos; ocultamiento de información estadística, y consecuente desorientación de los agentes económicos; corrupción desbordada; impunidad indignante.

La dinámica de este proyecto de poder es centrípeta, hacia adentro, concentradora, y por tanto excluyente, hasta que un día los excluídos, que somos cada vez más, nos veamos a la cara y nos reconozcamos como tales.

A Ortega le habrán resonado en el oído las palabras de Obama en su gira por África, dirigiéndose a los autócratas: “Cuando un líder intenta cambiar las reglas en mitad del juego para seguir en el cargo, se arriesga a desencadenar una situación de inestabilidad y lucha…..”.

Ese día llegará en Nicaragua.

La Nicaragua Linda

Pareciera que ni Ortega cree en el canal

el_pulso_de_la_semanaPor Edmundo Jarquín

Cuando se me pregunta si creo en el proyecto del canal interoceánico, en cuanto a si se construirá o no, suelo contestar que casi todos los días hay una razón para creer que sí, y una razón para creer que no. Y enumero algunas de esas razones. Desde luego, no me estoy refiriendo a la bondad o no del proyecto, sobre el que tantas dudas se han levantado en cuanto a su impacto ambiental y social, y su factibilidad económica-financiera, dudas que deberían ser solventadas antes de ponerlo en ejecución.

Cuando como beneficiario de la onerosa concesión apareció un empresario chino, lo que razonablemente se especuló era que el gobierno de China estaría detrás del proyecto. Era, entonces, una razón para creer que el proyecto, haciendo abstracción de otras consideraciones, se podía ejecutar ya que nadie duda de la capacidad ingenieril y financiera de China para acometer semejante proyecto.

Pero cuando el mismo empresario dijo que el proyecto sería financiado en bolsa, o en los mercados internacionales de capital, y no por el gobierno chino que tendría los recursos para financiar un concepto geopolítico y comercial de larguísimo plazo, en una decisión semejante a la que tomaron los Estados Unidos hace más de un siglo para construir el canal de Panamá, entonces tuvimos una razón para creer que el canal por Nicaragua no se construiría.

¿Y qué decir de la disparatada foto de “inicio de las obras del canal” el 22 de diciembre pasado, en que el empresario chino y toda la plana mayor de la Autoridad del Canal aparecieron con una gran manta y, detrás de ellos, menos maquinaria de construcción que la que puede observarse en una modestísima urbanización? Esa foto de la inauguración de las obras del canal parecía una broma.

Pues bien, ahora ha sido el propio Ortega quien se ha encargado de entregar una razón que hace pensar que ni siquiera él cree en el proyecto del canal.

Con motivo de la visita que realizó hace tres días el Presidente de Taiwán, Ma Ying-Jeou, los medios oficialistas informaron que el propio Ortega le solicitó que apoyaran la construcción de un puerto de aguas profundas en Monkey Point……que está a menos de seis kilómetros del puerto de aguas profundas Punta Águila, que estaría en la desembocadura del canal en el Caribe, según el mapa que el gobierno presentó cuando el año pasado con gran fanfarria anunció la ruta seleccionada para el mencionado canal.

¿En qué mente, con un mínimo de razón, cabe la posibilidad de tener dos puertos de aguas profundas con menos de seis kilómetros de separación?

Pero recordemos que del puerto en Monkey Point se ha hablado en más de una ocasión en el gobierno de Ortega. Una vez mencionaron que Irán lo construiría; hace poco en este espacio recordamos que la empresa brasileña Gutiérrez Andrade, que ha estado en las noticias por las investigaciones de corrupción que se adelantan en Brasil, también estuvo invitada por el gobierno para que evaluara la construcción del puerto; en otra ocasión se habló de que una empresa coreana lo construiría, y de tantos anuncios de proyectos milagrosos hasta se olvida que también se mencionó que uno de los países del golfo arábigo vendría a construir el tan mencionado puerto.

Mientras Ortega casi todos los días anuncia un proyecto milagroso que nos sacará de la pobreza, la realidad va por otro camino. Esta misma semana en La Prensa se informó que el gasto de capital del gobierno, como proporción del presupuesto general de gastos del Estado, ha descendido dramáticamente, al pasar del 35% en 2007, cuando se inició el gobierno de Ortega en esta etapa, al 25% de este año. Es decir, el gasto que genera la ampliación de la infraestructura y de la capacidad productiva ha venido disminuyendo, con lo cual las posibilidades de crecimiento futuro se reducen.

Es decir, si hoy no hay suficiente pan para todos, menos lo habrá mañana. Mientras tanto, el gobierno sigue en su festín como lo veremos en estos días de celebración orteguista, hasta que los nicaragüenses se cansen, y ya se están cansando.

Represión de Ortega cuestiona su famosa “fortaleza política”

el_pulso_de_la_semanaPor Edmundo Jarquín – Twitter: @mundoj1

La víspera y sus consecuencias

“Por la víspera se saca el día”, reza una de los refranes más populares para significar que con lo que hoy ocurre cosas iguales, o peores, se pueden anticipar para mañana y el futuro.

La agresión contra diputados del Partido Liberal Independiente (PLI), periodistas que cubrían los hechos, y ciudadanos que pacíficamente se manifestaban frente al Consejo Supremo Electoral (CSE), para demandar reglas del juego que aseguren que las elecciones del 2016 sean creíbles desde el punto de vista democrático, anticipa que Ortega cerrará aún más los muy pequeños espacios electorales.

A la agresión precedió, en la misma dirección de consolidación de una dictadura, el nombramiento de una nueva magistrada orteguista en el CSE. Ni siquiera la “forma” quiso guardar, nombrando a un candidato de su socio menor en el pacto, ya que la vacancia pertenecía a la “cuota” de éste.

Esta víspera de las elecciones del 2016, tiene muchas consecuencias, algunas de las cuales analizaremos.

La primera, de naturaleza analítica pero de origen político, es que Ortega no está ni remotamente lo fuerte que se publica en las encuestas y creen algunos sectores nacionales e internacionales. Si estuviese tan fuerte como se dice, y ante una oposición política que luce tan debilitada y fragmentada, no es que Ortega permitiría elecciones verdaderamente libres -porque la vocación autoritaria que está en su ADN se lo impide- sino que incluso teme un desafío electoral como se lo planteó la Alianza PLI con la candidatura de Fabio Gadea Mantilla en 2011.

Las cifras económicas y sociales no sustentan la tan mencionada fortaleza política de Ortega. Y el estilo abusivo, aplastante y discriminatorio del ejercicio del poder orteguista, a todos los niveles, nacional, departamental y local, y dentro y fuera del propio gobierno y aparato partidario orteguista, sin duda que agrega malestar y resentimiento incluso entre sectores que se supone apoyan a Ortega, o que no les queda más remedio que “aparentar” ese apoyo.

Todos tenemos experiencias que contar sobre cómo el ejercicio abusivo del poder orteguista está socavando sus bases de sustentación. Hace poco tuve oportunidad de viajar a la parte central-norte de Nicaragua, y mientras en el trayecto encontré varias rastras cargadas con madera del despale de Bosawás, un pequeño productor de una de las cooperativas con origen en la revolución de los 80, me dijo que el MAGFOR, Marena, la policía y el ejército, mientras amparaban y hasta formaban parte del despale, les caían encima a los productores por derribar un palo para postear un cerco.

La segunda consecuencia es que la noticia de la represión tuvo trascendencia internacional, y cada vez más, lo veremos, las cámaras se enfocarán en nuestro país, y la curiosidad periodística llevará hacia atrás, y los fraudes de elecciones anteriores, que pasaron relativamente desapercibidos, quedarán al desnudo, como el hecho, moneda corriente entre los nicaragüenses pero en general ignorado en el extranjero, que Ortega no ganó en el 2006 con las mayorías políticas que en sus orígenes tuvieron Chávez en Venezuela, Evo en Bolivia y Correa en Ecuador, con quien se le asocia.

La tercera consecuencia fueron las inmediatas manifestaciones de solidaridad con los agredidos, y no dudo que esa solidaridad se traducirá en más gente que nos sumaremos a protestar frente al CSE el próximo miércoles. Esta consecuencia me lleva a una reflexión final.

Formularé la reflexión a partir de una pregunta: ¿las diferencias que hay o puedan haber entre sectores de la verdadera oposición, son o no menores que las diferencias con Ortega? No cabe duda en la respuesta a esa pregunta: son infinitamente menores. Por lo demás, entre quienes reclamamos ser demócratas, la tolerancia frente a las diferencias es lo natural, como natural es entre los autoritarios, de cualquier color, aplastar a quien piensa diferente.

La conclusión de la anterior reflexión es obvia: la unidad de la oposición, además de deseable, es bastante más posible de lo que se cree, no solamente por la deducción analítica que al margen de la misma ninguna opción frente a Ortega tiene eficacia alguna, sino también por la consecuencia política de los garrotazos represivos de Ortega.

¿Cuál es la necesidad y el interés de China en el canal de Nicaragua?

el_pulso_de_la_semanaPor Edmundo Jarquín

El Primer Ministro de China, Li Kequiang, recién concluyó una gira por Brasil, Colombia, Perú y Chile, de enorme importancia para la región. La visita dio origen a opiniones que han colocado esa importancia bajo un enfoque más complejo, en contra del simplismo analítico. Ya veremos cómo esa gira concierne a Nicaragua.

La importancia de China en la región, especialmente en América del Sur, ha venido y seguirá creciendo. China ya es el segundo socio comercial de América Latina, y su inversión directa enorme. Li planeaba comprometer 53,000 millones de dólares de inversiones en esos países.

La Prensa publicó un artículo de Alicia Bárcenas, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), titulado “Diversificación es la palabra clave”, escrito con motivo de la mencionada gira.

¿Por qué la diversificación? Porque los flujos de exportaciones hacia China y sus inversiones han estado concentradas en materias primas, fundamentalmente minería e hidrocarburos.

Sutilmente, Alicia dice que la relación con China está alentando la reproducción del patrón de subdesarrollo que fue objeto del análisis y la retórica antiimperialista de los años 50, 60, 70 y 80. A eso alude también la retórica contra el “capitalismo salvaje” de Ortega, aunque de forma curiosa exclusivamente ligada a Estados Unidos y Europa.

El artículo de Alicia termina con la constructiva propuesta de ir a una mayor diversificación de la inversión China, lo que repercutirá en la diversificación de las exportaciones, y en este contexto celebra que parte de la cartera de inversión que trajo el gobernante chino haya sido en infraestructura, lo que mejorará la productividad y competitividad de los países, y contribuirá a mayor comercio intrarregional.

Con motivo de la reciente Cumbre de Las Américas, en Panamá, Cepal presentó un documento titulado “Espacios de cooperación en Las Américas”. En ese documento se aprecia que hay un potencial para la complementariedad entre América Latina y los Estados Unidos-Canadá, sobre una base diversificada. Concretamente, la relación económica de América Latina con Estados Unidos-Canadá (y es también el caso con Europa) puede tener mayor componente industrial y de servicios, mientras que la complementariedad con China es fundamentalmente con productos primarios, pues en términos industriales la relación es competitiva.

¿Se trata de privilegiar la relación con China, o de privilegiar la relación con Estados Unidos y Europa? Las dos cosas, es decir, la región debe apalancarse en una para mejorar la capacidad en la otra, y viceversa. En este contexto no será extraño ver una mayor aproximación de Brasil y Mercosur con Estados Unidos y Europa.

Esta semana la Secretaria de la Cepal también advirtió sobre la necesidad de disminuir el riesgo de esa inversión extranjera porque, de mantenerse el patrón actual, pasaría a ser una suerte de endeudamiento externo por el gran monto de remisión de utilidades que generan.

El riesgo no está en la inversión extranjera por sí misma, sino en el patrón de concentración en pocos sectores. Como dice Alicia, lo que nos debe “preocupar no es solo atraer inversión sino que sea de calidad y se asocie con empresas latinoamericanas para que generen rentas al interior de nuestros países”.

A estas alturas se preguntarán: ¿en qué nos concierne todo lo anterior?

Primero, en la cartera de proyectos que trajo Li Kequiang, estaba el ferrocarril transoceánico, que uniría a Brasil con Perú, para tener otra salida de la producción de América del Sur hacia China. Esto, por lo menos, conduce a la pregunta sobre la necesidad y el interés chino en el canal transoceánico por Nicaragua.
Segundo, el patrón de inversiones extranjeras en Nicaragua es una réplica del riesgo del cual advierte Cepal: en 2014 el monto de inversión extranjera bruta fue de 1,300 millones de dólares, pero salieron aproximadamente 500 millones de dólares de utilidades, es decir casi el 40% de la inversión bruta, para quedar en una inversión neta de aproximadamente US$ 800 millones.

También, entonces, nos podemos preguntar qué está haciendo el gobierno de Ortega, más allá de la retórica, para no tener todos los huevos puestos en la canasta del canal, y para diversificar la inversión extranjera. Si alguien lo dice, se agradecerá.

La Nicaragua Linda

¿Por qué el gobierno luce tan nervioso?

el_pulso_de_la_semanaPor Edmundo Jarquín

Resulta inusual, y por eso llama la atención, pero últimamente el gobierno de Ortega ha lucido nervioso.

Suelo decir que una de las mayores habilidades del gobierno es cerrar los espacios democráticos, y ser tan autoritario y tan represivo como cualquiera dictadura, pero cuidándose de que ese rasgo no aparezca en el radar de la comunidad internacional. Nicaragua apenas ha sido noticia internacional, salvo por el eventual canal interoceánico.

Ortega ha limitado severamente la libertad de expresión, intimidando y comprando medios, pero se ha cuidado de no sacar una ley restringiendo la libertad de expresión, como ha hecho Correa, en Ecuador, que hasta ha llegado a penalizar la “intencionalidad” de las noticias y opiniones. El gobierno de Venezuela, a su vez, ha visibilizado internacionalmente su hostilidad con los medios de comunicación independientes o críticos, y la represión en las calles han ocupado pantallas y titulares en todas partes.

También Ortega ha reprimido, sin la cobertura internacional de Venezuela. Cierto también que no ha enfrentado una oposición de calles como en ese país.

Pero subsistiendo la anterior razón, ¿cómo explicar las recientes y visibles internacionalmente medidas represivas del régimen?

¿Intolerancia e impulso represivo congénito? Bueno, así se explica la recomendación de expulsión de su cátedra en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-León), del respetado constitucionalista Gabriel Álvarez. ¿Pero, cómo explicar que haya impedido la entrada al país, para atender la conmemoración del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH), de dos juristas del Centro para la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL)? Ya en otras ocasiones el régimen orteguista ha impedido el acceso o expulsado de Nicaragua a otras personas, pero el CEJIL es tan prestigiado, y además las organizaciones y personas defensoras de los derechos humanos están tan articulados en redes internacionales, que no cabe duda que el radar de la atención pública internacional se moverá para captar imágenes y señales de Nicaragua.

¿Cómo explicar, también, que hayan impedido el acceso al país al caricaturista de Charlie Hebdo, el francés Jules Berjeaut? Si hay alguna noticia de envergadura mundial fue la masacre de varios periodistas de esa revista satírica en enero recién pasado, perpetrada por fanáticos musulmanes que en su intolerancia condenaron a muerte a quienes habían caricaturizado a Mahoma. Cierto que Sergio Ramírez, creador y presidente del evento cultural al cual venía el caricaturista francés, y Ernesto Cardenal, en cuyo homenaje por su 90 años de edad se celebraba el evento, y el propio título del evento, “Palabras en Libertad”, enfurecen a la casa presidencial, pero de ahí a perder la compostura internacional que tanto han cuidado, hay mucho trecho, porque sin duda -como ya está ocurriendo- reprimir a un periodista de Charlie Hebdo, moverá hacia Nicaragua el radar internacional.

¿Por qué ese nerviosismo del gobierno?

Una explicación es que sobre el trasfondo de los problemas que más preocupan a los nicaragüenses -empleo, salarios, pobreza- y que permanecen sin solución, los demonios que el gobierno ha desatado, la represión y la corrupción, parecen escapados de todo control. Desde mordidas policiales, alcaldes y alcaldesas sustituidas por denuncias de corrupción, disminución de actividad en mataderos por el contrabando de ganado (que sin complicidad de aduanas y policía sería imposible, pues no se trata de onzas de narcóticos), hasta muertes sin explicación en las cárceles, son algunos de esos demonios sueltos.

El diputado Enrique Sáenz ha desmenuzado el discurso de Ortega con motivo de la inauguración de la planta de “Sukarne”. Resulta que Ortega, después de 8 años de gobierno, “descubre” -en una manifestación de incompetencia o cinismo, o las dos cosas, dice Sáenz- que los principales problemas del país -productividad, financiamiento, pobreza, etc- permanecen intactos.

La conclusión, frente al nerviosismo del gobierno, es que en la medida que los problemas socioeconómicos persisten y se agravan, los defectos políticos del gobierno, que podían pasar inadvertidos en época de vacas gordas, se tornan visibles, y sabe que cualquier chispa pueden desencadenar el fuego, como está ocurriendo en Guatemala.

La Nicaragua Linda

Querer más y mejor mercado no es estar contra el sector privado

el_pulso_de_la_semanaPor Edmundo Jarquín

Mario Vargas Llosa, un extraordinario creador literario galardonado con el Premio Nobel de Literatura, es además un notable ensayista -en La Prensa se publican quincenalmente sus artículos periodísticos- y un militante político desenfrenado del pensamiento libertario, esto es, del pensamiento liberal en su versión extrema o, algunos dirán, en su versión más pura.

En torno al pensamiento libertario -que defiende la economía de mercado con el mínimo de intervención estatal, el laicismo y las libertades democráticas- en muchos países se ha creado la Fundación Libertad. Y hasta hay una suerte de Federación o Asociación Internacional de estas Fundaciones. Vargas Llosa que es, de lejos, el más sólido analista latinoamericano de esta corriente de pensamiento, es invitado obligado a los principales eventos nacionales o internacionales que los partidos políticos y fundaciones inspiradas en ese pensamiento organizan.

Esta semana Vargas Llosa fue el orador que clausuró la ceremonia de entrega de los Premios Ortega y Gasset de Periodismo, en Madrid, España. Estos premios fueron establecidos hace tres décadas por el Grupo Prisa, que es la empresa propietaria de El País, posiblemente el más importante periódico de habla española y uno de los más reputados mundialmente. Resulta que El País, cuyo actual Director inauguró la ceremonia, es conocido por su línea de pensamiento socialdemócrata, que se diferencia de manera importante del pensamiento libertario.

¿Por qué Vargas Llosa fue invitado, y aceptó la invitación, a un evento organizado por una entidad socialdemócrata, estando además en el evento Felipe González, ex Presidente del gobierno español por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE)? Por la sencilla razón que todas las variantes del pensamiento liberal, desde la libertaria hasta la liberal-social, y todas las variantes del pensamiento socialdemócrata o de izquierda democrática, tienen dos coincidencias fundamentales: democracia y economía de mercado.

Pero hay otra dimensión de la ceremonia que comentamos. Uno de los galardonados con el Premio Ortega y Gasset era Teodoro Petkoff, Director del periódico venezolano Tal Cual, que ahora solamente existe en versión digital porque el gobierno de Maduro ha venido asfixiando a los medios independientes negándoles divisas para la compra de papel. Felipe González estuvo en la ceremonia para recibir el premio en nombre de Petkoff, pues el gobierno de Venezuela le impidió salir del país para recibir personalmente el premio.

Ocurre que Petkoff en su militancia política original fue comunista, incluso guerrillero, y fundador del Movimiento al Socialismo (MAS) el cual abandonó cuando ese partido político decidió apoyar a Chávez en su primera elección, y Petkoff intuyó lo que se venía para su país.

Vargas Llosa en su discurso no pensó en el Petkoff comunista y guerrillero, sino en el Petkoff actual, ferviente defensor de la democracia. “Es un premio muy justo, dijo el laureado escritor, para alguien que es un símbolo de la resistencia democrática a un régimen que va cerrando cada vez más los espacios pequeños donde todavía podía funcionar un periodismo independiente y crítico. Nadie ha utilizado con más valentía y lucidez las convicciones democráticas”.

Las lecciones de lo anotado para nuestro país resultan evidentes a propósito de críticas que se hacen al Movimiento Renovador Sandinista (MRS). Unas se hacen viendo al pasado de algunos de sus dirigentes y militantes, y no a las posiciones que ha sostenido desde su fundación hace veinte años este mes de mayo.

Otras se hacen porque desde la posición de izquierda democrática del MRS se critica los entendimientos de carácter mercantilista que a veces se promueven entre el gobierno de Ortega y algunos sectores empresariales. Son a veces entendimientos de seudomercado, no de mercado abierto y competitivo que se traduzca en más y mejores inversiones, y más y mejores empleos.

El MRS claramente ha planteado que en Nicaragua se requiere más y mejor Estado -todo lo contrario del gobierno de Ortega-, y más y mejor mercado, que es lo contrario a los acuerdos rentistas y monopolísticos de unos pocos empresarios.
Un mercado que funcione bien, requiere de un Estado que funcione bien. Esta podría ser la base programática de la más amplia unidad opositora.

La Nicaragua Linda

Ortega empresario impide a Ortega gobernante bajar tarifa eléctrica

el_pulso_de_la_semanaPor Edmundo Jarquín

Límites políticos de la gestión económica

La solución que el gobierno ha dado a la demanda popular y empresarial para que se reduzca la tarifa eléctrica demuestra los límites políticos, en marco de la confusión de intereses entre el Ortega-gobernante y el Ortega-empresario, a la gestión económica.

El tema tiene, como ha sido puesto de manifiesto por numerosos analistas y en varios editoriales y artículos de opinión publicados en La Prensa, diferentes ángulos. Pero hay uno que prácticamente los resume todos: hay una oportunidad, por cambio en la matriz energética y reducción del precio del petróleo, para bajar la tarifa eléctrica, y esta reducción tendría un doble impacto positivo en la economía: aliviaría el bolsillo de los ciudadanos que dispondrían de más recursos para otros consumos, animando la demanda y consecuentemente la actividad económica, y, segundo, eliminaría una de las barreras más importantes para atraer más inversiones, y así generar más empleos en un contexto de mayor productividad y competitividad de las empresas y la economía.

La decisión de bajar la tarifa se pudo haber tomado desde hace varios meses. Primera falla. Y que una parte sustantiva del margen que da la reducción del precio del petróleo se destine a pagar la deuda con la Caja Rural Nacional (CARUNA), y a un misterioso fondo de lucha contra la pobreza, es la segunda falla.

Veamos cada uno de los dos últimos casos. Abonar a la deuda hace sentido. Pero cabe preguntarse: ¿por qué esa deuda con CARUNA está contratada a una tasa, el 8%, superior a la que cualquier ahorrante o inversionista recibe en el sistema financiero, y también muy superior, cuatro veces superior, a la tasa del financiamiento petrolero venezolano que alimenta los fondos de CARUNA? Sencillamente porque el Ortega-empresario tiene intereses en CARUNA, y por eso el Ortega-gobernante hace que la deuda con CARUNA se contrate a esa tasa. La consecuencia, sencillamente, es que quedan menos recursos para aliviar el bolsillo de los consumidores y para alentar las inversiones de las empresas.

Y en cuanto al misterioso fondo de lucha contra la pobreza, las alarmas que se han encendido tienen justificación pues ni en momentos de vacas gordas, cuando los fondos derivados del financiamiento petrolero venezolano para programas sociales eran mayores, el gobierno ha sido efectivo en la lucha contra la pobreza. Ser efectivo en la propaganda no significa ser efectivo en la solución de los problemas. Nadie puede oponerse a luchar contra la pobreza, pero todo mundo sabe y los ciudadanos lo comprenden que la mejor manera de luchar contra la pobreza es generando más y mejores empleos. Y en esta materia, el gobierno está aplazado, como lo demuestra el hecho tan comentado recientemente que durante los años del gobierno de Ortega la informalidad en el empleo se ha disparado, llegando al 80%.

Un dirigente del sector empresarial, por cierto crítico frecuente de quienes nos oponemos políticamente a Ortega, llamó la atención sobre otro ángulo del problema. La baja temporal en el precio del petróleo se pudo haber aprovechado para disminuir algunas de las causas estructurales de las altas tarifas eléctricas, de tal modo que aunque el precio del petróleo vuelva a subir no lo tenga que hacer en la misma proporción la tarifa eléctrica. Y señaló algo correcto: parte de los recursos se podrían haber destinado a modernizar las obsoletas líneas de trasmisión eléctrica, en las cuales se pierde la quinta parte de le energía generada. Pero este enfoque de desarrollo, de remoción de obstáculos estructurales a nuestro crecimiento económico, y lo mismo ocurre con la educación y otros temas, no puede tenerlo un gobierno cuyo estómago político no es capaz de digerir soluciones técnicas.

Total, todo el tema de la tarifa eléctrica, y por cierto también de los precios de los combustibles, quedó reducido a la expresión popular que con Ortega-empresario los precios suben en ascensor, y con Ortega-gobernante bajan en escalera.

La Nicaragua Linda