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Mitos y angustias de ciertas cúpulas empresariales

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Por Roberto Samcam

Le semana pasada nos dejó, entre otras cosas, las comparecencias de dos connotados dirigentes del sector empresarial en el programa de Jaime Arellano en la Nación, uno de ellos José Adán Aguerri, Presidente del COSEP por nueve años seguidos (todo un record) y el otro, el empresario del sector energético y Presidente de la cámara que representa a este sector, Cesar Zamora Hinojos. Ambos, variando los estilos y características personales, defendieron a capa y espada la sacrosanta alianza entre las cúpulas empresariales y el Gran Capital con el orteguismo, léase bien, no con el gobierno, con el orteguismo. En ambos casos, los réditos económicos han sido enormes para sus representados, ya que hasta los más escépticos coinciden en que la desigualdad social se ensancha cada vez más, la distribución de la riqueza es tremendamente inequitativa y la distancia entre ricos y pobres, cada día que pasa, se vuelve aún más grande, sin que hayan visos de mejorarse en el corto plazo, toda vez que el modelo económico de este gobierno privilegia a los que más tienen, en detrimento de los que menos tienen. La realidad de las cosas es que se viene inflando una burbuja de bienestar social inexistente, amparada en algunos mitos que los personeros del Gran Capital y ciertas cúpulas empresariales sostienen, en abierto colaboracionismo con el gobierno, a quien temen por sobre todas las cosas.

GENERACIÓN DE EMPLEO

La mayor parte de los analistas y las publicaciones en este tema se aproximan a establecer que existen unas 800 Grandes Empresas, cerca de 15,000 Medianas Empresas y unas 110,000 Micro Empresas; sumadas las últimas dos habrían 125,000 Micro, Pequeñas y Medianas Empresas y ambas generan cerca del 85 % del empleo total en el país. Si algo tienen en común estas empresas, es que no tienen argollas en el gobierno, que no tienen quien hable por ellos en el famoso consenso entre las cúpulas y el gobierno y que tampoco tienen quien las defienda ante los abusos de las instituciones gubernamentales, que antes que servidores públicos y facilitadores de la actividad comercial y empresarial, son verdaderos depredadores. No es cierto que estas 125,000 empresas o negocios están representadas por las cúpulas empresariales, la mayoría de ellas tienen que resolver sus problemas en base a sus propios medios y capacidades, de ahí que muchos funcionarios de este gobierno han hecho de la coima un modus vivendi, pues saben que estos pequeños empresarios están a merced de ellos.

DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA

Otro de los grandes mitos de las cúpulas es quién genera la riqueza en este país y el derecho a su distribución. Se calcula que las aproximadamente 125,000 MIPYMES generan entre el 40 – 50 % del PIB nacional, sin embargo el 20 % de las familias con más altos ingresos acaparan el 51 % del ingreso total del país y el 5 % de las familias más ricas concentran cerca del 22 % del ingreso total nacional. La ciudadanía ve con suma preocupación el proteccionismo estatal a Monopolios y Oligopolios en los que conviven armoniosamente las cúpulas partidarias – gubernamentales y empresariales. El monopolio petrolero y el oligopolio energético no es ningún problema para ellos, pero si para el resto de la ciudadanía nicaragüense, pues mientras unos disfrutan de millones de dólares de ganancias, otros, la inmensa mayoría, tiene que soportar altas tarifas de energía eléctrica y alzas constantes de los combustibles, independientemente de que el precio del crudo venezolano esté por los suelos. Se trata de enriquecer a unos pocos a costa de los muchos. La situación de la banca comercial es el ejemplo clásico de la voracidad empresarial. El diputado del MRS Enrique Sáenz lo mencionaba en su excelente artículo “El negocio de los banqueros”, en donde develaba perlas como las siguientes: El 62 % del crédito bancario fue dirigido al consumo (tarjetas de crédito, comercio y préstamos personales) no a inversión; el 9 % fue para actividades agrícolas, lo que nos da de comer y trae las divisas al país; el 2 % a la actividad ganadera, nuestro principal rubro de exportación; el margen financiero es del 23 % y el 25 % de los préstamos se lo hacen entre ellos mismos (créditos relacionados, sin que esto le preocupe a la Superintendencia de Bancos); la rentabilidad de los banqueros es del 28 %, el doble de los panameños, cuyo centro financiero es de clase mundial y para rematar, el margen de intermediación de “nuestros banqueros” es del 45 %. Y todo esto con la complacencia del gobierno Socialista, Cristiano y Solidario, el Gobierno de los Pobres.

EL CONSENSO CON EL GOBIERNO

Quizás lo que mejor han vendido las cúpulas empresariales y el Gran Capital que opera a través de ella, es el famoso consenso, alianza o amarre que tienen con el gobierno. Lo “constitucionalizaron” para darles más confianza y ellos se lo creen. La verdad es que cuando el gobierno, léase orteguismo, quiere apretarles la tuerca, se las aprieta sin mayores problemas, brinque quien brinque.  De donde nace el consenso? De la necesidad de ambos: uno por ganar legitimidad nacional e internacional y evitar cuestionamientos al manejo de la cooperación venezolana; el otro por evitar al Ortega de los 80’s, a como ellos lo dicen “para poder cruzar a la otra orilla con el mínimo de bajas posibles”, legitimar al gobierno a cambio de influencia política y agarrar algo de los millones de la cooperación venezolana.  Simple y sencillo. En el consenso metieron a los sindicatos blancos, quienes por obediencia y conveniencia partidaria aceptan y acatan todo lo que emana de “arriba”. En que nos ha beneficiado este consenso? En mantener en el pauperismo a la clase trabajadora, ya que el principal factor de competitividad en nuestro país son los bajos salarios. En desarrollar una clase monopólica y oligopólica depredadora que se reparte impunemente la mayor parte de la riqueza que produce el resto de los nicaragüenses. En el apoyo tácito y complaciente de la destrucción de la institucionalidad, la democracia y el estado de derecho en nuestros país, todo por conservar sus cuotas de poder político y económico. En ayudar a construir un modelo depredador de los recursos naturales y entregado a las transnacionales, en abierta amenaza al sector empresarial micro, pequeño, mediano y cooperativo. En participar junto al orteguismo en la destrucción de la credibilidad de la clase política nacional, a la que antes del 2007 abanderaban, apoyaban, convivían y medraban. Con el oportunismo más rampante han cambiado de bando. Alaban todas las políticas del gobierno, defienden a capa y espada los números que presenta el gobierno, se creen a pie juntillas las encuestas del gobierno, apoyan por cobardía e interés al gobierno y reniegan de aquellos con quienes compartieron hace años el poder y la plata que daba el poder.

LAS FALACIAS DEL GORDITO

Uno de los que más ha engordado sus cuentas en este país proviene del sector energético, un sector que ha sido convertido en un enorme cuerno de la abundancia gracias al modelo oligopólico del mismo. Unos cuantos son los que generan la energía en Nicaragua y todos van detrás de ALBANISA, agarrando a manos llenas lo que pueden. No protestan por cómo está estructurado el sector y el ciudadano en cuestión sabe mejor que nadie que el mayor generador energético es gracias al robo de las plantas de generación térmica, ya que no se le puede llamar otra cosa a la “privatización” amañada, ilegal e inmoral de las donaciones hechas por Taiwán y Venezuela. Con los altos precios del petróleo vivieron sus mejores años, saben que los subsidios en la tarifa fueron financiados, no por el estado, sino a través de plata proveniente de la cooperación venezolana “privatizada” ilegal e inmoralmente también y fueron entregados por una “cooperativa de ahorro y crédito” que maneja más dinero que cualquier banco en el país, pero eso no les preocupa pues mientras la plata llegue no importa de donde venga. Los contratos por Potencia y por Energía han sido como regalo del cielo, pues en el colmo del cinismo, tenemos que pagarles todos los nicaragüenses el valor de la inversión hecha por hacernos el bendito favor de venir a generar energía a este pueblo de miserables. Ahora que los precios del petróleo se han derrumbado, los millones que compartían alegremente con los ALBANISAS han mermado y empiezan a ver las fallas del gobierno. Hasta ahora!

Una anécdota se me vino del baúl de los recuerdos, fue en ocasión del primer pronunciamiento del Grupo Patriótico de Militares Retirados, al que denominamos “Justicia, Democracia y Paz”, el cual presentamos ante AMCHAM, como parte del extenso periplo hecho para darlo a conocer a diversos sectores sociales, empresariales, diplomáticos, religiosos y políticos. En esa ocasión, fuimos atendidos muy amablemente por el Dr. Yali Molina, en ese entonces Presidente de la Cámara, quien escuchó nuestros planteamientos y la preocupación del Grupo ante un eventual fraude electoral en las elecciones de Noviembre del 2011, a como efectivamente sucedió. En esa reunión, se encontraba el impresentable del que hablamos y que aparentemente tiene una obsesión fatal con el MRS. Cuando le tocó hablar, dijo más o menos lo siguiente: “De que se preocupan ustedes que haya un fraude electoral? De todos modos serán las futuras generaciones las que tendrán que buscar cómo salir de Ortega, no nosotros.” Se levantó y se fue. Todos nos quedamos de una pieza, incluidos los otros miembros de la Cámara que se encontraban presentes.

Estos son los aliados y corifeos del régimen orteguista con los que también tiene que lidiar el pueblo nicaragüense.

Del blog de Roberto Samcam

El FSLN y el problema migratorio

Por Wilfredo Montalván

Tomado de La Prensa de Nicaragua

La demostración más elocuente del rotundo fracaso en la gestión pública de los gobiernos del FSLN que encabezan Daniel Ortega y Rosario Murillo, la acaba de dar el diario La Nación de Costa Rica en su edición del domingo 16 de agosto pasado, en un amplio reportaje, en el que basados en los datos estadísticos suministrados por su Consulado en Managua, nos hace la sensacional revelación de que desde el 2008 hasta hoy hay más de doscientos mil nicaragüenses, cada año, han solicitado visa para ingresar a ese país en busca de trabajo o de satisfacer otras necesidades básicas que no encuentran en su propio entorno nacional.

Esto me preocupa más, cuando tengo a la vista otro estudio de una de las principales universidades ticas en el que asegura que entre el sesenta y ochenta por ciento de estas personas que ingresan, se quedan en Costa Rica o pasan de tránsito a otros países, preferiblemente a los Estados Unidos (EE. UU.). Las razones que aducen para adoptar esta actitud son casi siempre las mismas: falta de trabajo, encarecimiento en su economía, desesperanza, problemas de salud, carencia de oportunidades para sobrevivir dignamente; búsqueda de una mejor calidad en la educación; y la extrema pobreza en que se desenvuelven más de dos millones de nicaragüenses.

Al paso que van las cosas, esto me recuerda el chiste cruel que el periodista de fama internacional, Andrés Oppenheimer, relata en su famoso libro Cuentos Chinos. O currió en Irlanda antes de superar la pobreza y era que todo aquel que abandonara su patria en busca de mejores horizontes y sobre todo de trabajo, le decía a los que se quedaban: “El último irlandés que se vaya del país, por favor que apague la luz”. Gracias a la inteligencia de los irlandeses, doce años después lograron superar esa situación hasta llegar a ser uno de los cinco países con mayor ingreso per cápita del mundo. Pero la pregunta es: ¿Vamos los nicaragüenses a quedarnos estancados como estaba Irlanda y no vamos a buscar, al igual que ellos, cómo superar esa situación? Porque nadie sale de su patria si no es por una imperiosa necesidad.

Hablemos claro. El FSLN y su caudillo, el pasado 19 de julio celebraron 36 años de su llamada revolución y desde aquella fatídica fecha —que conste, nunca fui somocista— hasta hoy han estado gobernando Nicaragua, desde arriba y desde abajo, sin que el pueblo nicaragüense haya experimentado alguna mejoría sustancial en su situación política, económica y social. Lean las estadísticas de la ONU y de otros organismos de prestigio mundial y verán que siempre estamos a la cola en desarrollo humano, educación, salud y en todo aquello que dignifica nuestra condición humana.

Ya es hora de que los nicaragüenses despertemos y de que dejemos de estar aletargados basados en una vana ilusión. ¿Acaso se olvidan que ofrecieron tierras para campesinos, créditos bancarios para los obreros emprendedores, miles de guarderías infantiles y tantas cosas más que nunca cumplieron? A los únicos que sacó de la pobreza la llamada revolución fue a la familia Ortega-Murillo y a los paniaguados del FSLN que los rodean. Lo demás está igual o peor y es por eso que se ven obligados a salir del país dejando abandonados a sus seres queridos, en una franca desintegración familiar. Ahora es el acariciado sueño del Canal Interoceánico. ¡Por favor! Ese canal se hará o no se hará, dependiendo de la conveniencia que este tenga para los nicaragüenses y para el comercio internacional.

Es obvio que para que los nicaragüenses salgamos de la pobreza necesitamos mayor inversión, lo que nos dará más empleos de superior calidad. Pero para que esto ocurra, necesitamos gobiernos democráticos, libremente electos, respetuosos del Estado de Derecho y de la seguridad jurídica, lo que nos abrirá la posibilidad de mayor justicia social. En otras palabras: hacer precisamente lo contrario de lo que ha venido haciendo el FSLN. Porque, si las cosas siguen como van, Nicaragua, va a seguir perdiendo la mayor riqueza que puede tener una nación: su población. Y no lo duden, otros se beneficiarán de ello.

El autor es periodista y Secretario General de la Asociación de Nicaragüenses en el Extranjero (ANE).