En “La Conquista” denuncian doble voto militar

Militares votando en la comunidad de La Conquista, departamento de Carazo, pacífico sur de Nicaragua. (CORTESÍA GR).

El pequeño municipio de La Conquista, tan pobre como cualquier otro en el departamento de Carazo, pacífico sur de Nicaragua, registra unas 3.250 personas en el Padrón electoral.

Nunca en la historia del pueblo y sus comunidades han votado más de 1.800 personas, ni siquiera en las elecciones municipales de 2008, cuando el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) postuló a Ramón López, el candidato más popular del municipio hasta entonces.

En los comicios del pasado 5 de noviembre, denunciados como fraudulentos por pobladores y el principal partido de oposición en el municipio, Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), aparecieron votando 2,562 personas, algo inédito en el pueblo.

La cifra se distribuye de la siguiente manera: FSLN obtuvo 1.410 votos; ALN logró 1.027; Partido Liberal Constitucionalista (PLC) 25; Partido de Restauración Democrática (PRD) 5 y Ciudadanos por la Liberta (CXL) 95.

En la jornada electoral del domingo anterior, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) se recetó 135 alcaldías del país, incluyendo la de este municipio; le otorgó 11 a su principal aliado el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), seis más a Ciudadanos por la Libertad y uno a la Alianza Liberal Nicaragüense; para un total de 153 municipalidades.

A simple vista las cifras de La Conquista no demuestran ninguna sospecha y ocultan todas las irregularidades del partido gobernante para alcanzar los 1.410 votos. El FSLN desarrolló la campaña del miedo en el municipio para obligar a simpatizantes o beneficiarios de proyectos sociales a votar por su casilla.

Eso significa, según reportes de organismos de observación nacional independiente que abarca los municipios del país, que las actuales autoridades edilicias y los operadores políticos del partido, obligaron a los trabajadores del estado y a sus familiares a participar de las actividades partidarias y a votar en la casilla del partido, de lo contrario los amenazaban con perder sus empleos.

A familias pobres que reciben alguna ayuda social tanto de la alcaldía del municipio como del gobierno central, los obligaron a lo mismo. La amenaza era que no recibirían más apoyo si no votaban en la casilla 2, la del partido oficialista.

El día de la elección, el fraude fue más evidente, según las denuncias. A pobladores del municipio identificados como independientes u opositores los excluyeron del padrón electoral, o sencillamente los reubicaron a una Junta Receptora de Votos (JRV) lejana, para negarles su derecho a elegir.

En cambio, el gobierno sitió el municipio con policías y militares alegando posible violencia electoral y envió a votar una y otras vez a unos 250 de ellos en más de una JRV, abusando de lo contemplado en la ley electoral. Miembros del partido de gobierno de otros municipios recibieron cédulas el día anterior para votar en La Conquista, lo cual es ilegal.

Y miembros del partido de gobierno del municipio votaron más de una vez, a unos borrándole la tinta del dedo pulgar que no era indeleble y a otros habilitándoles un pase especial desde el Consejo Electoral Municipal (CEM), también abusando de lo contemplado en la ley.

Estas anomalías las denuncia Isidro Córdoba, candidato a alcalde del ALN, quien asegura que solo habitantes del municipio votaron unas 1,750 personas en total. “Los cálculos míos esperaban 1,200 votos, pero la señora del CEM que hizo la división numérica también cometió fiasco”, dice Córdobas.

“Ellos saben que era la única forma para chantajear a este pueblo, sacando a votar a sus militares, porque el pueblo sí decidió. La población quiere levantarse (a protestar), pero yo les digo a ellos que esperemos un ultimátum para agotar reclamos e impugnaciones porque estamos a tiempo. Si el resultado no cambia, tomaremos la decisión de que no asuman el cargo nuestros concejales”, dijo Córdobas.

“Lo que queremos es la auditoría de los militares que votaron. Votaron una y hasta dos veces y cómo es posible de que los ciudadanos de nuestro propio municipio no les permitieron votar porque no aparecen en el padrón electoral, y a los militares sí los dejaron votar sin que tuvieran documento legal de nuestro municipio”, denunció Mauricio Chávez, líder por ALN en la comunidad Buena Vista, La Conquista.

El municipio de La Conquista sigue sitiada y sus pobladores se sienten amenazados. “No estamos en guerra para que hayan tantos policías”, repiten los pobladores, según una emisora local. Esta amenaza ha impedido a los simpatizantes de ALN protestar por lo que consideran fraude.

Estas y otras anomalías detectadas en La Conquista se repitieron en otros municipios del caribe y norte del país donde el FSLN corría el riesgo de no lograr las alcaldías, en caso de ocurrir una elección justa y transparente.

En al menos seis municipios de esas zonas se han producido reyertas entre simpatizantes de la oposición contra la policía y partidarios del FSLN. Las protestas ya dejan 7 muertos, alrededor de un centenar de heridos, casas incendiadas y emisoras locales también quemadas.

Las anomalías del proceso electoral del domingo fueron recabadas sin profundidad por la misión de observación electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA), quien quiso, por medio de un informe técnico, tratar con guantes de seda al régimen de Daniel Ortega, según Ana Margarita Vijil, presidenta del Movimiento Renovador Sandinista.

La OEA dijo que a pesar de las anomalías detectadas, éstas no alteraron los resultados, cuando todas estas anomalías se dan por el control total que tiene el FSLN sobre el Consejo Supremo Electoral, de acuerdo con videos de Vijil colgado en su perfil de Facebook.

El informe de la OEA, leído en Managua por el jefe de misión Wilfredo Penco, mismo que ya había avalado tres procesos electorales considerados como fraudulentos mientras fungió como observador de un organismo latinoamericano afín al chavismo, tampoco recoge la alta abstención, calculada en un 80% por movimiento como el Frente Amplio por la Democracia.

“La abstención es una muestra de rechazo a un procedimiento viciado. Estamos llegando al final de un camino de vicios elocuentes y palpables. Se requiere de cambios profundos para que se respete la vía pacífica”, dijo el organismo de observación independiente, Consorcio Panorama Electoral.

Por su parte, la presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humamos (CENIDH),  Vilma Núñez, calificó el informe de Penco como “una burla al pueblo nicaragüense”; y dijo que el uruguayo “le ha echado una palada de tierra a la credibilidad de la OEA”.

Todas las anomalías y críticas son contrarias a la posición gubernamental y de sus partidarios, que aseguran las elecciones fueron limpias. Ortega cuestionó fuertemente a opositores que promueven la abstención, por considerar de fraudulentos los procesos electorales de Nicaragua desde 2008.

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